101 minificciones del taller de ficticia

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Un libro que condensa en 101 minificciones la labor desarrollada por el taller literario La Marina de Ficticia a lo largo de 10 años: 2001-2011. Una joya del género imperdible

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  • 1

  • 23

    A Marcial FernndezDios de Ficticia

  • 45

    PRLOGO

    RICARDO ROBLES CRUZ

    Esta coleccin de minificciones provenientes del Taller de Minicuento de Ficticia representa diez aos de creatividad y esfuerzo por aprender y aprehender (en ambos sentidos), lo que significa concebir y plasmar historias breves.

    Estos textos han sido ganadores entre unos veinticinco mil trabajos presentados en el taller de La Marina, y fueron seleccionados luego, por los mismos ficticianos, lo que los ubica, de alguna manera, entre las 101 minificciones ms populares en la historia del taller, por lo que han merecido el honor de aparecer en esta edicin especial y de aniversario.Sean estos minicuentos un arribo al puerto de la imaginacin relmpago y que en la inmediatez de lo cotidiano, inunden las mentes de los lectores, tomndolos desprevenidos, para que se sumerjan en una reflexin, una sorpresa o a lo mejor una sonrisa.

    Es , sin duda, un viaje en el universo de los contenidos, los significantes y los enredos imaginarios, acaecidos en unos cuantos vocablos, en algunos casos dos o tres lneas, con economa de palabras, que no de ideas.

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    NDICE

    CRONOLGICO

    Khimaira / SATORI La pajillera del Edn / JOSEPH M. NUVALOS Eyaculador Precoz / POETA NICOLS El viaje / LOBO Reflexiones / ALFONSO PEDRAZAEl diamante de Niemann / OSO Certezas / MIRIAM CHEPSY Orden alterado / LUIS TORREGROSA Un tipo con suerte / LVARO B.G. Tota pulcra / ALFONSO PEDRAZA Creacin / MIRIAM CHEPSY Fertilidad / TEQUILA El secreto / BERTA SILENO Y sucedi / S.M. HERNNDEZ Ventico / AMLIE OLAIZ Clave de sol / ROSA DELIARelato para escuchar / CARLOS DE BELLA Paranoia / JORGE PARDO Informe meteorolgico / ALFONSO PEDRAZA Kennedy / F.C. PEREZCARDENAS La calavera de Hamlet / NIEVE Ello / LOLA DAZ-AMBRONA DE LLERAClemencia / AMLIE OLAIZ Ombligo / JOS T. ESPINOSA-JCOME Amalgama / LUCA CASAS REY Sutilezas / J.M. DORREGO La velocidad de lo efmero / ROSA DELIA Aviso oportuno / VETUSTA MORLA Sabidura prematura / VERNICA MENDOZA El gen / RUBEN GARCA GARCA Destino / RICARDO ROBLES Blackout / ARIS COLETTE Galanteo en ropa de trabajo / LUCA CASAS REY La dulce Irma / J.M. DORREGO Sol de otoo / LUCA CASAS REY Alateo / OJOROJO Parasos paralelos / AMLIE OLAIZ Collage / ROSA DELIA ngeles del asfalto / COMANDANTE KILA Le baj los humos / RICARDO ROBLES

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  • 89

    Otredad / RICARDO ROBLES Acomodos / RICARDO ROBLES Son de pan / POCA PARCA Cuentos simples, simples cuentos (3) / LAGARTIJA DE PLATA ngela y yo / LAGARTIJA DE PLATA Inmersin / J.M. DORREGO El vuelo / JOS LUIS SANDIN Anuncio / J. M. DORREGO Llido / ALFONSO PEDRAZA Enemigos ntimos / J.M. DORREGO Sexo mtico / LAURA HERMOSILLA Reducida Fe / MAMUT La felicidad es una palabra deconstruida / JOS LUIS SANDIN La espiral del presente eterno / JOS LUIS SANDIN Entre los cuerpos / ROSA DELIA Dearistocradencia / SERGIO PATIO MIGOYA Duda razonable / SERGIO PATIO MIGOYA El hombre de la pistola de oro / MAMUT La trama de Penlope / PAOLA CESCN A destajo / MANUELA FERNNDEZ Libertad bajo las alas / ISOLDA BAXTER Gnesis / HORUS Amars () a ti mismo / ARQUI Pubescencia / LUCA CASAS REYReportero de guerra / VICO ESCARLATA Navegar, ya no / CARLOS DE BELLA Almuerzo en el jardn con juego de seduccin y final trgico / CARLOS DE BELLA Crimen y castigo / MANUELA FERNNDEZ Murmullos en el Louvre / GREMLIN Una verdad incmoda / J. M. DORREGO Favor / MNICA ORTELLI Juegos divinos / GREMLIN A los postres / JOSEPH M. NUVALOS Literal / RUBN PESQUERA ROA

    Otra de vaqueros / LAURA ELISA VIZCAINO Despertares / GABRIEL BEVILAQUA Kafka tras el cristal / EL POETA ZURDO Sin retiro / GABRIEL BEVILAQUA cfrasis / RUBN PESQUERA ROA Mltiple / JOS LUIS SANDIN El ladrn de tinta / J. M. DORREGO Vieta nocturna / GILBERTO MARTI LELIS En el escudo traa pintada una luna resplandeciente / ELISA DE ARMAS Cinceladas / LE NIAIS Polvo / JOS MANUEL ORTIZ SOTO El peso del delirio / ALFONSO PEDRAZA Intuicin femenina / JOS MANUEL ORTIZ SOTO A la sombra de un sueo en flor / GABRIEL BEVILAQUA Tloque Nahuaque / RUBN PESQUERA ROA Miradas / MNICA ORTELLI Fauna nocturna / MNICA ORTELLI El nico sentido virgen / CARLOS DE BELLA Noche de paz / RUBN PESQUERA ROA La foto del recuerdo / JOS MANUEL ORTIZ SOTO Filius philosophorum / ELISA DE ARMAS La sombra del alquimista / GABRIEL BEVILAQUA Mitografa / JOSEPH M. NUVALOS Juego de nios / JOS MANUEL ORTIZ SOTO Coronacin / FICTIOUS III Justicia / JOS LUIS SANDIN Crnicas de Chauburgo (mariposas de obsidiana) / GILBERTO MARTI LELIS

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  • 1011

    La diosa, parada en su pedestal y cubriendo sus hermosas formas con una tnica traslcida, descendi del Olimpo. El mortal, al verla, qued tan prendado de su belleza que hasta sinti cmo flotaba en el espacio. Seguro de si mismo le declar su apasionado amor. Ella, ofendidsima, con una mirada de desprecio, le puso los pies en la tierra.

    SATORI (2001)

    Khimaira

  • 1213

    Un cartel en la sala anuncia para hoy la clausura del Edn.Sentada en la ltima fila, la vieja enana malvende sus habilidades tal como ha hecho desde que tiene uso de razn.Miles de orgasmos se han derramado entre sus menudas y expertas manos al tiempo que devoraba secuencias: tesoros enterrados, alfombras voladoras, ventanas indiscretas, hombres lobo, tipos con pistolas, testigos acosados, falsos culpables, vampiros, rubias platinoLa diestra manipuladora, reconoce los contornos fragmentados en las sombras igual que maniques olvidados en un remoto almacn: el adolescente que cierra los ojos para evocar los retratos de aquella revista oculta en libros de texto; el viajante de comercio que permuta la rutina de la pensin, por la ms acogedora del sexo de su juventud; el cuarentn aniado, con la marca de su diferencia, buscn de peces revueltos por las aguas y el olor a desinfectante de los aseos; el anciano que demora regresar a una casa donde esperan la verdura cocinada sin sal, los medicamentos y aquella calavera con la que se cas.Berta la enana, dibuja una amarga sonrisa e imagina que aquel viejo local y las almas que lo habitan, forman parte de un flasch-back que alguien, sentado en un palco infinito contempla proyectado en una nube, mientras una mano enorme busca, con ansia, el tibio calor de la divina entrepierna.

    JOSEPH M. NUVALOS (2001)

    La pajillera del Edn

  • 1415

    Doctor, lo vengo a ver porque sospecho que soy un eyaculador precoz. Es algo que me tiene muy torturado.A ver mi amigo, cunteme: Qu le hace pensar que usted tiene ese problema?Cada vez que me masturbo mis manos quedan insatisfechas, Doctor.

    POETA NICOLS (2001)

    Eyaculador Precoz

  • 1617

    Viaj hasta ese rincn del universo para protestar ante l por las miserias humanas y para hacerle entender que las diferencias de color entre los hombres eran causa de los sentimientos de superioridad, de ambicin, de envidia y de temor, provocando con ello que se mataran entre hermanos. Y en representacin de la humanidad grit de frustracin. Grit de dolor y grit de impotente enfado ante lo que acab por comprender en ese sitio; pues en vez de encontrarse cara a cara con un ser divino un ente descomunal , slo vio un trono de piedra que los eones haban derruido y entre los restos encontr un polvoso cartel que deca:

    SEDE OFICIAL DE LA DIVINIDAD-VACANTE-

    LOBO (2001)

    El viaje

  • 1819

    Listo para iniciar el da me acerco al espejo y ante la mirada de mi hijo empiezo a reflexionar en voz alta. Pararse frente a un espejo es como estar frente a Dios: pretendemos verlo y lo que nuestros ojos perciben es el mismo mundo que nos rodea; le mostramos la mejor cara que no es la misma que los dems observan e irremediablemente notamos toda nuestra grandeza y nuestra pequeez. El nio, con los ojos muy abiertos, exclama: Y todo eso a quin le importa?

    ALFONSO PEDRAZA (2001)

    Reflexiones

  • 2021

    Ah estaba de nuevo, absorto en la contemplacin de la magnfica joya destellando sutiles colores bajo la luz directa de la lmpara. Haba olvidado ya cuntas veces admir los cortes, las facetas, la misteriosa radiacin que pareca brindar una ventana a un mundo de maravillas tras los mltiples espejos del diamante de Niemann-Sacks.Tarde a tarde, en Madison Avenue, se haba detenido frente al aparador exhibidor de la prestigiosa joyera, burlndose de los estpidos transentes ignorantes de la enorme calidad del cristal. Solo l saba apreciar aquel tesoro. So tantas veces en comprarlo y regalarlo a Melissa imagin con deleite el rostro de admiracin de su amada reflejando los destellos del diamante y lanzndose a sus brazos.Era el mismo. Tallado en flor, con tonos azules, un fondo de violeta y reverberaciones amarillas. Entonces se decidi.Quebr el anular con las poderosas pinzas para acero. De los ojos polvorientos que le observaban, mudos, bajo las vigas derrumbadas, no salieron lgrimas, slo algo que pudo ser pestaeos dolorosos y asombrados. Guard la joya en la chaqueta y tir el dedo seco.Algn rastro de vida, Jones?Jones se recarga en la gra, exhausto. Se retira los guantes. Niega con la cabeza. Est llorando.El capitn ordena que metan las mquinas.

    El Diamante de NiemannOSO (2001)

  • 2223

    Crees que tu marido puede tener una amiga?Imposible, vuelve temprano y slo sale a pasear con los perros, despus de cenar, todos los das.Enlazados apasionadamente, desnudos sobre la cama, ella gozaba con sus caricias y l apuraba esos cortos momentos de sensualidad y placer en que sus manos y su boca la redescubran.Mientras, sus dos