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(c) Consejo Superior de Investigacion es Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://tp.revistas.csic.es TR B JOS DE PREHI STORI 45, 1988, pp. 11-17 LA ARQUEO LOGIA CONTEXTUAL UNA REV ISION CRITICA POR ARTURO RUIZ RODRIGUEZ n TERESA BRUNET GONZALO RUIZ ZAPATERO R SUM N En este trabajo se analiza la creciente importancia de la «Arqueología C o n t e x t u a l ~ y se realiza una critica de sus presupuestos teóricos y de sus aplicaciones prácticas, señalándose el efecto que puede desencadenar en la Arqueología española. ABSTRACT This article analyzes the increasing importance of ~ C o n t e x t u a l A r c h a e o l o g y ~ and criticizes its theoretical assumptions and practica appl ications , wi th particular attention to the effect which it might have on archaeologica l research in Spain. La corriente arqueológica reciente que ha dado en llamarse, de manera un tanto imprecisa, «simbólica», «post-procesual», Cognitiva», ((estructural», (ddealista», radical» y contextual», ha cobrado sentido en torno a la obra de 1 Hodder y sus discipulos de la Universidad de Cambridge. Los primeros trabajos de Hodder a lo largo de los años 7 0 - se centraron en el análisis espacial en arqueologia recogiendo, sobre todo, instrumentos analíticos de la geografía y, en especial, de la geografía locacional (Hodder y Orton, 1976; Hodder, 1978). A finales de la década, sus trabajos de etno-arqueología en el Africa del Este (Hodder, 1977 y 1979) le descubren una dimensión nueva: el simbolismo, o la organización de la cultura a través de símbolos. Esta manera de enfocar la cultura, a raíz del (dmpacto del Lago Baringo», cierra la línea de trabajo sobre Arqueologia Espacial -sólo retomada, y ya desde otros planteamientos, más recientemente (Hodder, 1984 y 1988 - y abre el inicio de una «Arqueología Contextua », empleando el término recientemente elegido por el propio autor frente a los apelativos indicados más arriba, que se han venido empleando como sinónimos (Hodder, 1987d: 2), si bien está claro que hay muchas otras aproximaciones que pueden denominarse contextu ales (B arrett , 1987). . Con la idea omnipresente de atacar los presupuestos básicos de la New Archaeology», aparecen los primeros trabajos de entidad de Hodder dentro de esta línea, The Present Past (1982a), Symbols in ction (1982b), y la obra colectiva Symbolic nd Structural rchaeology (1982c). La cultura es el concepto central que Hodder trata de redefinir para la interpretación arqueológica, y se considera más o menos como un sistema simbólico de acción significativamente constituido. La dependencia (') Departamento de Prehistoria. C olegio Universitario de Jaén. Departamento de Prehistoria. Universidad Complutensf: . 28040 Madrid.

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    TRABAJOS DE PREHISTORIA45, 1988, pp. 11-17

    LA ARQUEOLOGIA CONTEXTUAL: UNA REVISION CRITICAPOR

    ARTURO RUIZ RODRIGUEZ nTERESA CHAPA BRUNET C)GONZALO RUIZ ZAPATERO C)RESUMEN En este trabajo se analiza la creciente importancia de la Arqueologa C o n t e x t u a l ~ , yse realiza una critica de sus presupuestos tericos y de sus aplicaciones prcticas,sealndose el efecto que puede desencadenar en la Arqueologa espaola.

    ABSTRACT This article analyzes the increasing importance of ~ C o n t e x t u a l A r c h a e o l o g y ~ andcriticizes its theoretical assumptions and practica! applications, with particular attentionto the effect which it might have on archaeological research in Spain.

    La corriente arqueolgica reciente que ha dado en llamarse, de manera un tanto imprecisa,simblica, post-procesual, ((Cognitiva, ((estructural, (ddealista, ((radical y ((contextual, ha cobradosentido en torno a la obra de 1. Hodder y sus discipulos de la Universidad de Cambridge. Losprimeros trabajos de Hodder -a lo largo de los aos 70- se centraron en el anlisis espacial enarqueologia recogiendo, sobre todo, instrumentos analticos de la geografa y, en especial, de lageografa locacional (Hodder y Orton, 1976; Hodder, 1978). A finales de la dcada, sus trabajos deetno-arqueologa en el Africa del Este (Hodder, 1977 y 1979) le descubren una dimensin nueva: elsimbolismo, o la organizacin de la cultura a travs de smbolos. Esta manera de enfocar la cultura,a raz del (dmpacto del Lago Baringo, cierra la lnea de trabajo sobre Arqueologia Espacial -sloretomada, y ya desde otros planteamientos, ms recientemente (Hodder, 1984 y 1988)- y abre elinicio de una Arqueologa Contextua!, empleando el trmino recientemente elegido por el propioautor frente a los apelativos indicados ms arriba, que se han venido empleando como sinnimos(Hodder, 1987d: 2), si bien est claro que hay muchas otras aproximaciones que pueden denominarsecontextuales (Barrett, 1987). .Con la idea omnipresente de atacar los presupuestos bsicos de la ((New Archaeology, aparecenlos primeros trabajos de entidad de Hodder dentro de esta lnea, The Present Past (1982a), Symbolsin Action (1982b), y la obra colectiva Symbolic and Structural Archaeology (1982c). La cultura es elconcepto central que Hodder trata de redefinir para la interpretacin arqueolgica, y se considerams o menos como un sistema simblico de accin significativamente constituido. La dependencia

    (') Departamento de Prehistoria. Colegio Universitario de Jan.r) Departamento de Prehistoria. Universidad Complutensf:!. 28040 Madrid.

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    12 ARTURO RUIZ RODRIGUEZ. TERESA CHAPA BRUNET y GONZALO RLIZ ZAPATERO

    de la teoria antropolgica, la falta de una explicitacin de definiciones de conceptos y, en definitiva,la carencia de un verdadero cuerpo terico-metodolgico fueron rpidamente criticados (Yengoyan,1985). Paralelamente, algunos discpulos de Hodder estaban planteando sus trabajos dentro de unmarxismo estructuralistall, en una versin bastante peculiar (MiUer y Tilley, 1984).Los estudios ms recientes de esta tendencia corresponden a los libros aqu reseados deHodder, Reading the Past (1986), Archaeology 01 Contextual Meanings (1987a), y Archaeology asLong-Term History (1987b), y de Shanks y TiIley, Reconstructing Archaeology (1987a) o SociaiTheory and Archaeology (1 987b . A stos habria que aadir la obra de Miller, Artefacts as Categories(1985) Yel artculo publicado por el propio Hodder en el pasado nmero de esta revista resumiendosus planteamientos, y que nos sirve de punto de partida para nuestro comentario (Hodder, 1987c).

    LA ARQUEOLOGIA CONTEXTUAL (A. C.) COMO ALTERNATIVA A LA NUEVAARQUEOLOGIA (N. A.)

    La Arqueologia Contextual, al surgir en buena medida como rechazo de la N. A., intenta rebatiralgunos de los principios y aplicaciones de esta ltima. Como sealan Earle y Preucel (1987), susataques se han desarrollado en torno a tres puntos bsicos de disidencia . En primer lugar, Hodderseala que la bsqueda de leyes generales del comportamiento humano, objetivo primordial de laN. A. es, sin embargo, un aspecto trivial, puesto que lo realmente importante es la comprensin decontextos que pueden ser nicos. Seala como ejemplo la inoperancia de los principios generalesque postulaban relaciones necesarias entre proximidad geogrfica/similitud en la cultura material,o riqueza del ajuar funerario/ estatus del individuo en vida. As pues, la N. A. slo habra dado unbarniz errneamente cientifista a una disciplina que en ningn caso, siempre segn Hodder, puedeser valorada como Ciencia.En segundo lugar, rechaza que las relaciones entre el hombre y su entorno (demografa-medioambiente-recursos) permitan explicar la variabilidad cultural, que slo puede comprenderse si,frente a ese aparente determinismo, se valoran tres nuevos aspectos: el individuo, la cultura y laHistoria. El individuo podra revalorizarse intentando penetrar y asumir su mentalidad, en el estilode los esquemas idealistas de Collingwood. La cultura, lejos de ser entendida como medios extrasomticos de adaptacin, se considera como significativamente constituida y, por lo tanto, susaspectos simblicos se convierten en factores clave de su valoracin. Lo subjetivo se imbrica con loobjetivo, constituyendo dos principios inseparables, y la N. A. incurre en un grave error al cercenarel primero y analizar la evidencia desde un empobrecedoD) y rutinario materialismo. Inclusive enuno de los artculos incluidos en el libro Archaeology as Long-Term History se llega a reivindicar aalgunos estudiosos alemanes para los que materiales arqueolgicos como los vasos cermicos, sehacen ms inteligibles si su simple presencia no se mediatiza con informacin sobre su contextosocio-econmico (WhitIey, 1987: 14). Por ltimo, la Historia seria un factor minusvalorado por losespecialistas americanos, ms ligados a disciplinas antropolgicas, que slo analizan horizontescronolgicos sincrnicos o comparan culturas sin tener en cuenta el factor tiempo. Para Hodder, laHistoria permite comprender el presente, y se convierte en una explicacin del mismo, comodemuestra en su conocido estudio sobre las calabazas de los llchamus, en Kenia (Hodder, 1986), oen su estudio del yacimiento neoltico de Chatal Hyk (Hodder, 1987d).En tercer lugar, a consecuencia del afn generalizador de la N. A., sta ha dedicado muy pocaatencin a los grupos minoritarios, nicos o marginados, favoreciendo as los intereses imperialistasde las grandes potencias, especialmente en el caso norteamericano, y constituyendo as una tendenciaretrgrada dentro del panorama arqueolgico mundial (Trigger, 1984). Todas estas criticas, sinembargo, se constituyen sin ofertar una alternativa clara y organizada en la que poder insertarse.

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    LA ARQUEOLOGIA CONTEXTUAL: UNA REVISION CRITICA 13

    Como se seala ms adelante, la postura de Hodder y su escuela es siempre ambigua, y presentanumerosas contradicciones. A pesar de que considera triviales los principios generales, l mismopuede afirmar ocasionalmente estar interesado en ellos (Earle y Preucel, 1987: 526), pero de nuevosu trabajo y su escuela nos exponen lo contrario. Por otro lado, la valoracin del individuo y lasimbologa, la cultura como contextualmente significativa, es algo imposible de objetivar, y que caeen un inevitable actualismo de carcter mentalista difcil de compartir por diferentes personas(Binford, 1987: 393). Por ltimo, tanto su reivindicacin de la Historia, como su acusacin a la N. A.de silenciadora de identidades locales puede contemplarse en Espaa desde perspectivas muydistintas a las que expresa el investigador britnico, como veremos al final de este comentario. Encualquier caso, puede decirse que la A. C. ha combatido con ms xito los errores de aplicacin dela N. A. que sus principios tericos.

    LAS INCONSISTENCIAS TEORICAS DE LA ARQUEOLOGIA CONTEXTUAL

    El crculo de Cambridge ha tomado como plataforma de debate precisamente el horizonteterico preparado por sus odiados oponentes hempelianos de la N. A., y es a partir de aqu dondedeberia realizarse la critica que proponemos. La primera superacin propuesta por la A. C. es elproblema de la relacin teora/prctica, siguiendo una tendencia holstica retomada de Kuhn, yasumiendo que la prctica es un todo. Con ello han abierto una doble perspectiva de difcilvaloracin al situarse en el lmite de la incoherencia epistemolgca. Primero, porque han abiertouna va hacia el instrumentalismo, lo que supone la aceptacin de que el instrumento terico semide por su utilidad (Gandara, 1982), y ello les ha llevado a un relativismo particularista en el quela verdad nunca puede verificarse. Segundo, porque en lnea con esta posicin pragmtica, handado entrada al marco de las condiciones sociales del presente y su indudable actuacin, no slo enla posicin del investigador, sino en el conjunto de la Arqueologa. Por ello, la A. C. se ha encontradocon su primera contradiccin, con su primera proposicin de inconsistencia epistemolgica: evaluaren un mismo campo terico una posicin relativista de rechazo a la verdad y una aceptacin de lascondiciones histricas del presente -que curiosamente no se cuestionan- sobre el devenir de laCiencia.Detengmonos en esta ltima cuestin porque abre el segundo nivel de anlisis o, para ellos, lasegunda contradiccin a superar: el binomio objeto-sujeto. Si se produce la imposibilidad de separacin del condicionante histrico del presente sobre el sujeto, ste arrastrar su proyecto en lalectura del pasado, pero lo que debiera ser motivo de anlisis, motivo de crisis, se convierte en laA. C. en base de su propuesta. La superacin de la alternativa subjetividad-objetividad impide alsujeto no slo construir la verdad, sino incluso resolver los posibles caminos que le aproximarian asta. El arquelogo - y la propuesta es de Shanks y Tilley- no podr ya arrogarse la capacidad deresolver, y deber permanecer vulnerable y abierto, como un ser contemporneo inscrito en unmundo ideolgico del que no se puede desembarazar. Se descubre as que lo que subyace en susegunda superacin no es sino el reconocimiento del idealismo como posicin ontolgica y baseepistemolgica de la teoria (Kent, 1987: 518). Se ha superado la contradiccin decantndose por unode sus lados: el triunfo del sujeto. Se explica as el encuentro de Hodder con Collingwood (1986)para quien las actividades que estudia el historiador no son observables, sino experiencias que deberevivir en su espritu. Tras ambos se esconde la figura del padre del presentismo, B. Croce, y unHegel inesperadamente retomado para el idealismo, generando la idea de que no se puede hablarde una Historia, puesto que hay multiplicidad de historias, de tal forma que cada historiador, cadaindividuo, es creador de su propia historia, y concluimos con Schaff (1976: 133): Tiene razn quiense pronuncie el ltimo. Ahora bien, la propuesta a este idealismo decimonnico, o lo que es lo

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    14 ARTURO RUIZ RODRIGUEZ, T E R E . . . ~ A CHAPA BRUNET v GONZALO RUIZ ZAPATERO

    mismo, su aporte post se abre paso de nuevo en la obra del crculo de Cambridge, y como en c:lcaso anterior, genera la segunda inconsistencia terica. El individuo, al ser creador de ((SU historia.debe tomar una actitud militante que le lleva a valorar la Arqueologa como crtica v comprometida.tema muy reiterado en los textos de Hodder y su escuela.En esencia, la A. C. articula un difcil modelo que le descubre. a travs del individuo. los grupossociales. y con este difcil y preocupante paso para el subjetivismo individualista comienza a fijar loque Hodder define como las ((arqueologas margnales (feminista. indgena. etc.). pero no comoforma de conocimiento de la realidad. sino como visiones del mundo que hay que incorporar a lanueva tipologa de Arqueologas. Como dice Thompson (1981: 72). y el tema vale para la Arqueologafeminista. un libro de Historia no es errneo para el feminismo porque lo escriba un hombre oporque no se hable de la mujer, sino por los planteamientos conceptuales inadecuados que seplantean o porque se apele a una eleccin de valores y no a la lgica histrica.Este salto en el vaco en el que no se ha artkulado el papel del individuo y su grupo (clase social.etnia, gnero). unido a la posicin comprometida que se especifica en la arqueologa ((flO como unaforma de trabajar sino de vivin. (Shanks y Tilley. 1987a: 67) abre en un paso ms el acceso almarxismo. pero no slamente tomado del historicismo de la Teora Crtica tipo Marcuse (1968: 15)sino incluso del propio Althusser. a quien se le llega a aceptar en ltima instancia (Shanks y Tilley.1987a: 123) que el individuo es soporte de las relaciones sociales de produccin.La tercera superacin dialctica se especifica en la dicotoma del presente y pasado. Sin entraren detalle de lo que ello representa. puesto que ya ha sido tratado. estamos ante la superacin deltiempo. Recurdense las propuestas de Shanks y Tilley sobre la exposicin de los objetos en losmuseos, y los pretendidos ejemplos seleccionados y atemporales de los trabajos de todo el grupo.Sin embargo. este rechazo de lo temporal por un presente que todo lo impregna se enfrenta a laimperiosa defensa de la tradicin histrica defendida por Hodder. El problema se traslada claramenteal concepto de Ciencia que la A. C. expresa. Su rechazo de la verificacin, del probabilismo-rechazo de la matemtica en Arqueologa-. incluso del falsacionismo popperano. por el anarquismo metodolgico del tipo Fereyembach: todo vale . (Gandara. 1982). Por ello. no existe manerade determinar qu es lo cientfico e ideolgico salvo en la prctica. y en muchos casos se renuncia atal necesidad porque es ilusorio intentar encontrar leyes. lo que supone. de hecho. un rechazo delconocimiento objetivo. As. es inconsistente la propuesta de Shanks y Tilley de fijar la Arqueologacomo una Ciencia del pasado y del presente. dialctica e informada hermenuticamente. La respuestaa esa incongruencia podra justificarse en la vinculacin de estos autores a un separatismo relativistadel tipo: puede definirse una Ciencia Natural, pero sta sera siempre diferente a la Social (Gandara.1982: 154). Sin embargo, conviene valorar que la inconsistencia que citamos no est tanto en lavinculacin al relativismo. sino en el hecho de la fijacin de una Ciencia posible cuyo acceso alconocimiento es negado. y todava ms. la posicin de un Hodder que no niega la existencia deleyes generales.En definitiva. las tres inconsistencias denotan la falta de un cuerpo terico donde sean demarcadas las cuestiones epistemolgicas. las estrategias metodolgicas. los objetivos y hasta el propioplanteamiento de veracidad, de un modo no ya criticable desde otro paradigma. sino desde elpropio de la A. C. Para tratar de evidenciar cmo estas inconsistencias se reflejan en los trabajosconcretos del grupo, destacaremos algunas de sus caractersticas generales y sus limitaciones.1) La A. e es una Arqueologa de ejemplos. Una Arqueologa de ejemplos convenientementebuscados y seleccionados para probar que la cultura est significativamente constituida. y que lossmbolos son lo ms importante. Como ha dicho explcitamente Hodder (1987d: 43) la A. C. dependede buenos datos y por ello lo mejor es re-estudiar casos bien documentados, con lo cual difcilmentese pueden desarrollar proyectos de investigacin ms all del ensayo-ejemplo. El lector que a priorino comparte las ideas de Hodder puede llegar a encontrar irritante la lectura de Reading the Pastporque el autor sistemticamente utiliza ejemplos escogidos para resaltar las limitaciones de la N. A.o sugerir que las cosas pueden ser de otra manera. Pero su aproximacin -aparte de las vagasreivindicaciones del individuo, el contexto y la historia- no ofrece un cuerpo terico-metodolgico

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    LA ARQUEOLOGIA CONTEXTLJAL: L'NA REVISION CRITICA 15

    explcito ':1 riguroso. Como consecuencia de las mltiples cntlcas recibidas estos ltimos aos(Yengoyan, 1985; Kohl. 1985; Gallay, 1986: 85-97; Binford, 1987; Earle y Preucel, 1987; Bell, 1987),slo en The Archaeology o/ Contextua! Meanings (1987a) Hodder ofrece definiciones de los trminosempleados por los contextuales en poco ms de tres pginas, que mucho nos tememus sernampliamente citadas en el futuro como prueba de que s existe un cuerpo terico-metodolgico. Alpasar a definir el anlisis contextual parece que el esfuerzo anterior fue excesivu, y comienza iunavez ms! con un ejemplo, para terminar asegurando que el camino a seguir es continuar buscandosimilitudes v diferencias, descubriendu las redes cumpletas de asociaciunes y contrastes , y al mismotiempo emplear la intuicin, la imaginacin la analuga para dar sentidu a la informacincontextual (Hodder, 1987e).

    2) La nocin de Arqueologa de los contextuales es muy amplia, y desde luego en muchasucasiones un prehistoriador afirmara contundentemente que muchos estudios no son estrictamentearqueolgicos. La razn es sencilla, el descubrimiento de las asociaciones contextuales y de lossignificados de los smbolos es ms fcil en casos histricos donde la iconografa y los textosescritos ayudan mucho a esa tarea (Small, 1987). Por ello no es casualidad que la mayora de losensayos con extuales se refieran a etnoarqueologa o arqueologa histrca, llegando a casos extremos,pues a muchos les podria parecer muy poco arqueolgco el estudio de Crawford (1987) sobre larelacin entre la iconografa religiosa y los retratos familiares en un pueblo actual de Chipre.Incluso los que se clasifican como Arqueologa prehistrica tambin resultan excesivos, y es el casode Merriman (1987) quien afirma haber escogidu un caso especficamente arqueolgico, y lo quehace es una revisin estrictamente histul"ogrfica del supuesto concepto de un espritu cltico,para acabar asegurando que con argumentos lgicus y ajustamientu a lus datus se pueden inferirvalores y motivaciones en Prehistol"a (!!). El estudiu de Gibbs (1987) subre un tema favoritu de loscontextuales, la identificacin de gnero en los datos arqueulgicos es absulutamente tpico, albuscar elementos adscribibles a hombres y mujeres a partir de los datos funeral"os, y fallaestrepitosamente cuando pretende infel"r asociaciones de gnero en otros contextos cumo el domstico, donde todo deviene ya en meras posibilidades o especulaciones. As, el desarrollo de unadecoracin cermica ms elaborada podra ser una forma de discurso silencioso entre mujeres y unmedio de llamar la atencin sobre su rol en la preparacin de la comida y la produccin decermica, y adems es posible que la decoracin fuera tambin empleada para sealar tiposespecficos de vasos asociados a hombres o mujeres (Gibbs, 1987: 88).En fin, en uno de los trabajos ms recientes de Hodder (1987d) sobre Chatal Hyk y losorgenes de la agricultura, el autor confiesa al final que no ha sido capaz de captar las dimensionespsicolgicas y emotivas del material de ese asentamiento, lo que debiera ser el objetivo ltimo de laArqueologa (de una arqueologa psicolgico-afectiva?). Algunos preferimos no llegar tan lejos yemplear otras aproximaciones menos profundas.

    LA ((NOVEDAD DE LA ARQUEOLOGA CONTEXTUAL EN EL AMBITODE LA INVESTIGACION ESPAOLA

    En el mundo anglosajn la A. C. ha supuesto una nueva opcin frente al materialismo propugnadopor la N. A., y ha dado cauce a todos aquellos estudios que se centraban en aspectos simblicos,relegados por la Arqueologa sistmica o procesual. Junto a la disidencia terica se acumulabantambin importantes cargas de rechazo a unos procedimientos que no siempre se ajustaban a losprincipios que les sustentaban, y es cierto que los grupos indgenas o marginales han podidoidentificar a la N. A. con el imperialismo occidental. y que los propios arquelogos europeos hanconsiderado que la complicacin en los sistemas instrumentales desarrollados por la N. A. no

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    16 ARTURO RUIZ RODRIGUEZ. TERESA CHAPA BRUNET y GONZALO RUIZ ZAPATERO

    compensaba la balanza de los resultados obtenidos en sus estudios. Sin embargo, pensamos que sibien la N. A. es, como todo, criticable, el ataque que de ella se ha hecho es superficial. y que estfundamentalmente al servicio de la continuidad en una visin tradicional de la Arqueologa.Concretamente en el caso espaol. este segundo aspecto es especialmente apreciable. La tradicinnormativista mantenida, salvo excepciones, hasta el momento actual. ha primado siempre unempirismo -supuestamente independiente de la teoria- en el que el mundo material,. y elsimblicoll eran accesibles en igual medida (Martnez Navarrete, 1988), y en el que los procedimientosde ~ r a b a j o eran ms intuitivos que explcitos. La N. A. ha influido basicamente en un refinamientode los sistemas de obtencin y tratamiento de los datos, disociados de sus fundamentos primeros.Sin embargo, su uso continuado y el desarrollo ocasional de proyectos con una base explcitamentematerialista han hecho a muchos ser conscientes de que su mtodo de trabajo era vulnerable. Eneste marco, en el que empieza a apreciarse un sentimiento creciente de que son los presupuestostericos los que deben regir toda investigacin emprica, el impacto de la A. c., con su rechazo delmaterialismo, su carcter particularista, su pretendido acceso al simbolismo y su defensa de laHistoria como factor explicativo, no hace sino permitir a la investigacin una vuelta a sus hbitos-defectos- tradicionales, con la justificacin de estar a la ltima moda llegada del mundoanglosajn. La diferencia mayor est en que la escuela con textual se ha esforzado en exponerrepetidamente sus creencias y formas de trabajo, mientras que la investigacin peninsular siguesiendo hermtica en cuanto a los principios que la rigen. Por ello, nunca se insistir bastante en lanecesidad de que toda investigacin busque un marco terico coherente, sea el que sea, puesto queslo as podr constituirse un debate en el que se clarifiquen las posturas, y con ellas, los procedimientos de trabajo.BIBLIOGRAFIA

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    LA ARQUEOLOGIA CONTEXTUAL: UNA REVISION CRITICA 17

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