basaglia, franco - la mayoría marginada

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  • 16/Papel 451

  • Franco Basagia Franca Basagia Ongaro

    La mayora marginada

    La ideologa del control social

    editorial laia I barcelona

  • La edicin original italiana fue publicada por editorial Einaudi, de Turin, con el ttulo La maggioranza deviante.

    by Giulio Einaudi, Torino, 1971.

    Versin castellana de Jaume Reig.

    Primera edicin castellana: mayo 1973.

    Diseo y realizacin de la cubierta: Enric Satu.

    de la presente edicin (incluida la traduccin y diseo de la cu-bierta), Edilorial Laia, S. A., Constitucin, 18-20, Barcelona-14. Impreso en Grl'icas Saturno. Andrs Doria, 29. Barcelona-3

    ISBN: 84-7222-461-9

    Depsito legal: B. 17530-1973

    Printed in Spain - Impreso en Espaa.

  • Se hallarn reproducidos por entero en el presente volu-men los siguientes escritos:

    Jurgen Ruesch, Social Disability: the Problem of Misfits in Society. Informe presentado en el congreso Towards a Healthy Community organizado por la World Fe-deration for Mental Health and Social Psychiatry, Edinburgh, mayo 1969.

    Edwin Lemert, Paranoia and the Dynamics of Exclusion, del volumen Human Deviance, Social Problems and So-cial Control, Prentice Hall Inc., Englewood Cliffs, New Jersey, 1967.

    Gianni Scalia, La ragione della follia, publicado en una pri-mera versin en Classe e stato, 5, diciembre 1968.

    Las entrevistas a los componentes del Network de Londres fueron recogidas en septiembre de 1969 por Paolo Tranchi-na, Mario Mariani y por los autores.

  • EL TRAJE ESTRECHO

  • Jurgen Ruesch

    La poblacin moderna est formada por un grupo cen-Tral que comprende gobierno, industria, finanza, cien-cia, igtra, ejrcito y enseanza. En torno a este ncleo gira un crculo de consumidores de bienes y servicios, organizados por quien ocupa el centro. En la periferia estn luego los marginados, que no tienen ninguna funcin significativa en nuestra sociedad... Entre los marginados estn algunos teenagers y jve-nes... stos se rebelan contra la sociedad de consumo, desprecian los bienes materiales y persiguen la conse-cucin de su propia realizacin personal y el desarrollo de la experiencia interior... Estos hippies o semihippies han abandonado el camino que ha emprendido la so-ciedad tecnolgica... Otro sector de jvenes, en su mayor parte estudiantes, opta por la lnea opuesta. En su rebelin contra la estandarizacin, la homoge-neizacin y el engranaje social, llaman a la puerta del establishment para imponer su voz en la gestin de la universidad. Se oponen a la tecnificacin del hombre, ponen nfasis en la diversidad cultural y exigen un en-frentamiento abierto. Si no se aceptan sus peticiones, se entregan a actos destructivos con el intento de rom-per la estructura organizada. Tanto la solucin de abandonar el terreno por parte de los hippies, como la exigencia de una mayor parti-cipacin de los activistas, representan una reaccin contra el centro deshumanizado de nuestra sociedad...

  • 10 FRANCO BASAGLIA Y FRANCA BASAGLIA ONGARO

    Ronald Laing

    No creo posible que estos comportamientos margina-les surtan un efecto revolucionario sobre la estructura del poder estatal...Quienquiera que acte de manera revolucionaria es un marginado en la medida en que no se conforma a la norma... Pero si las reacciones emotivas individuales tienen o no un impacto en el sistema para cambiarlo, es otra cosa. Creo que una gran cantidad de marginados no incide a este nivel, no produce ningn efecto sobre el sistema, capaz de pro-vocar un movimiento en el sistema mismo... Sin em-bargo, qu deberan hacer estos jvenes? Deben su-frir la violencia de la cadena del montaje universita-rio, carente de rostro y espritu, y que destruye el alma? Intentarn seguir el juego del sistema, pretendiendo sacar un poco de alegra de la vida, en la medida de lo posible. Este movimiento muestra que, pese a todo, la cosa es posible. O sea, que si los hippies muestran que esto es posible, entonces los menos aventureros y valientes, o los menos desesperados, pueden empezar a sentir que tambin ellos podran permitirse gozar de la vida un poco ms de lo que estn haciendo ahora...

    Edwin Lemert

    En nuestra sociedad, que tiene por base la organiza-cin, se pone de relieve el valor del conformarse a las reglas y la tendencia siempre creciente de las lites organizadoras a apoyarse, para sus fines en el poder directo. ste se ejerce, habitualmente, con el propsi-to de aislar y neutralizar a grupos e individuos que ofrecen resistencia, de modo que se les impide el acce-so al poder o se les niegan los medios para favorecer los fines y valores marginados que persiguen. Una de las maneras de obtenerlo de modo ms inmediatamen-te eficaz es interrumpir, retrasar o bloquear el fluir de las informaciones. Se hace necesario racionalizar y justificar el proced-

  • LA MAYORA MARGINADA 11

    miento dndole una base democrtica, que oculte cier-tas acciones, desfigure la representacin del significa-do que subyace en ellas, y se hace preciso tambin echar mano a medios inmorales e ilegales. La dificultad de procurarse un conocimiento sociol-gico de estas tcnicas, que podemos definir como con-trol por encima del control, y la negativa por parte de los que las usan a reconocer que existen, son la consecuencia lgica de la percepcin de la amenaza que dicho conocimiento y admisin puede representar para las estructuras de poder informal.

    JHrgen Ruesch

    Preguntmonos ahora cuntos son los socialmente inhbiles, cuntos los marginados y cuntos pertene-cen al centro de la nueva sociedad postindustrial... Si traducimos estos porcentajes, referidos a la poblacin adulta, en cifras que abarquen a la poblacin entera de los Estados Unidos, su centro est representado tan slo por un 10 por ciento, mientras que el grupo cen-tral abarca el 25 por ciento. Por tanto, cerca de un tercio de la poblacin total desempea cierto tipo de trabajo por el que percibe una compensacin. Los en-fermos (y entre stos hay que incluir a los ancianos), los incapacitados y los jvenes forman el 65 por cien-to, o los dos tercios de la poblacin total. Este grupo puede definirse como mundo del ocio (leisure world).

    Salud y enfermedad, norma y desviacin, interior y exterior, ms o menos, antes y despus, son en la ten-dencia totalizante del capital polos contrarios y, al mis-mo tiempo, equivalentes de una realidad nica: porcen-tajes de la misma unidad que varan cuantitativamente de acuerdo con la funcin prevalente que desempea el uno o el otro en un proceso total en el que el hombre se convierte en objeto del ciclo productivo.

    El problema del drop-out, del marginado, del que no quiere o no puede integrarse, del misfit a quien el traje

  • 12 FRANCO BASAGLIA Y FRANCA BASAGLIA ONGARO

    social le va demasiado estrecho, se dilata hasta constituir la paradoja de una marginacin universal que se anula en su misma universalidad. Cul ser el nmero de margi-nados de que tendr necesidad el capital? Ruesch afirma que, en Estados Unidos, el 65 por ciento de la poblacin lleva un traje social demasiado estrecho. El poder central de los tecncratas determina la medida que deber adap-tarse a todos. Las manos desaparecern vergonzosas en las abundantes mangas, los pasos inciertos quedarn dificul-tados por pantalones demasiado largos, las robustas mu-ecas sobresaldrn de mangas demasiado cortas que im-pedirn todo movimiento: y no ser posible reclamar, por temor a quedarse sin vestido.

    Laing, Lemert y Ruesch de manera diversa, cada uno con su propia ideologa prctica hablan en sus inter-pretaciones de nuestro futuro contenido. Hablan de jve-nes que no soportan la camisa social, que es demasiado estrecha. Pero en nuestra sociedad hay medios para iden-tificar el ms y el menos, y quien se pone un vestido he-cho para otro (una realida/ ajena), ya no se da cuenta ms de ello, del mismo modo que el enfermo mental de las instituciones pblicas no sabe qu es ir vestido a me-dida.

  • IDEOLOGA DE LA DIFERENCIA

  • En el mbito de las ciencias humanas se aborda a me-nudo problemas terico-cientficos que no nacen direc-tamente de la realidad en que se trabaja, sino que se importan como problemas tpicos de otras culturas (de niveles de "HesarroUo distintos), transferidos a un terre-no en donde se identifican los signos de su presencia a condicin de un preciso reconocimiento crtico. Este me-canismo de identificacin a nivel ideolgico parece t-pico de las culturas subordinadas, que tienen una>fluicin marginal y dependiente en el juego poltico-econmico por el que estn determinadas, y del que participan segn su diverso grado de desarrollo^ De hecho, a los diferentes niveles socioeconmicos les corresponden diversas for-mas de definicin cultural; es decir, problemas nacidos en pases con un elevado desarrollo tecnolgico indus-trial, se asumen como temas artificiales en pases con me-nor desarrollo socioeconmico.

    Por consiguiente, el lenguaje intelectual es a menudo resultado de la absorcin de culturas dependientes de realidades diversas, convirtindose en gatrimonio de una lite restringida, una especie de mutuo entendimiento entre los privilegiados que pueden descifrar el mensaje y descubrir sus referencias. De este modo aumenta la ambigedad de la naturaleza de los problemas, que re-sultan a la vez concretos y artificialmente originados: esto es, se convierten en realidad, a travs de la racionaliza-cin ideolgica que se opera en ellos.

    Examinemos el fenmeno de la_$ mcirgincions^ Sien-do ste en la actualidad un problema crucial y decisivo en los pases con gran desarrollo industrial, y sin haber estallado an en Italia, ha sido importado a nuestra cultu-

  • 16 FRANCO BASAGLIA Y FRANCA BASAGLIA ONGARO

    ra como tema ideolgico de un problema real slo en otras partes.

    Entre nosotros el marginado, como aquel que se en-cuentra