boletin el salado

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el salado el camino de el salado Boletín #4 · Diciembre / 2013

Author: juan-aguilera

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Diseño y diagramación del Boletín de El Salado 2013 para la Fundación Semana.

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el salado

el camino deel salado

Boletín #4 · Diciembre / 2013

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Junta Directiva Fundación Semana

Felipe LópezMaría López

Alejandro SantosElena Mesa

Roberto Pizarro Paulo Laserna

Rosario CórdobaMario PachecoPaola Ochoa

Soraya MontoyaJudith Pinedo

Equipo Fundación Semana Bogotá

Claudia García – Directora ejecutivaAlejandro Bernal - Gerente administrativo y financieroIndira Mercado – Asistente administrativa y financieraMaría Alejandra Cabal – Gerente de ProyectosMaría Luisa Montalvo – Área de ProyectosMargarita Rosa Agudelo – Asistente Fundación SemanaJuliana Villarreal – Relaciones Interinstitucionales Rosario Arias – Coordinadora de Comunicaciones e InvestigaciónJuan Alfonso Aguilera – Diseñador Área de ComunicacionesIliana Gutiérrez – Área de ComunicacionesMariana Linares – Área de ComunicacionesDaniel Montoya – Asistente de InvestigaciónJuan Pablo García – PracticanteMaribel Román – Apoyo oficina

Equipo Fundación Semana El Salado

Humberto Vanegas - Director técnico Carmen García - Coordinadora de Desarrollo ComunitarioMaría Eugenia Ramírez - Área de Desarrollo Comunitario Sandra Marcela Barrera - Área de Desarrollo Comunitario Carmiña Pérez - Área de Desarrollo ComunitarioRubiela Rubiano - Coordinadora de EducaciónDiego Suárez - Coordinador de Desarrollo EconómicoJosé Ricardo Ramírez - Área de Desarrollo EconómicoLuis Torres - Área RetornoYamileth Montilla – Área de Desarrollo Económico Neida Narváez – Área de Gestión ComunitariaJaqueline Cohen - Coordinadora de Cultura Leiner Ramos - Promotor cultural de la Casa del Pueblo Gerardo Cepeda – Área de CulturaJosé Miguel Montero - Área de Informática César Machado - Asesor legalSantiago Pradilla - Practicante

Reynaldo Urueta – Comunicaciones El Salado Mayolis Mena – Apoyo oficinaRubén Ayola – Apoyo logístico

Coordinación Editorial

Marta Ruiz

Textos

Marta RuizClaudia GarcíaRosario Arias Santiago PradillaSilvia Camargo

Fotos

Faco

Fotos de apoyo

Álvaro CardonaDaniel ReinaArchivo SemanaRosario AriasSantiago PradillaCarmen García

Diseño Juan Alfonso Aguilera

Corrección Liliana Tafur

Fundación Semana

Calle 93A n.º 14-17, oficina 508, BogotáTeléfono 6468400. Extensión 1720

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EL CAMINO DE EL SALADO

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la oportunidad de los montes de maría

Nuestra apuesta es por el desarrollo de la economía campesina en toda la región. Empezamos en El Salado y seguimos con Palenque y la alta montaña.

Desde hace cuatro, años más de cien entidades públicas y privadas trabajan hombro a hombro con la comunidad de El Salado, Carmen de Bolí-var, en un plan de desarrollo trazado por los pro-

pios pobladores, con resultados evidentes y satisfactorios. La iniciativa surgió de la Fundación Semana, pero vale la pena decir que se ha tratado de un esfuerzo colectivo que habría sido esté-ril de no haber contado la comunidad con el compromiso de los gobiernos nacional y regional; de decenas de empresas privadas y fundaciones sociales; de diversas entidades de cooperación internacional y de varios medios de comunicación, gracias a los

cuales el pueblo hoy irradia vida y extiende su luz de esperanza a las seis veredas que hacen parte del corregimiento.

Sin embargo, quiero aprovechar este espacio no para recitar grandes éxitos, sino para exponer algunas enseñanzas. Porque en este proceso hemos aprendido todos: empresarios, fundaciones, gobernantes, funcionarios. Y, naturalmente, la comunidad.

La primera enseñanza, y quizás la más importante, es que el único desarrollo posible nace de la comunidad misma: son ellos quienes trazan la ruta y el destino. Los demás ayudamos, con entrega pero sobre todo con humildad, a que lo alcancen.

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La segunda es la actitud: esta alianza ha aprendido a despojarse de logos, chalecos y reconocimientos, para trabajar con la comu-nidad en una actitud de iguales y no de redentores. Y la tercera es la perseverancia: la alianza ha comprendido que, al intervenir en una zona, lo importante no es montar proyectos, sino facili-tar procesos. Para los proyectos solo se requiere dinero; para los procesos, en cambio, inmersión, paciencia, compromiso, presen-cia, articulación. Valo-res sin los cuales habría sido imposible sacar adelante las metas.

Estos cuatro años de trabajo han servido para sacar a flote lo mejor que hay en muchos de los habi-tantes de El Salado. El pueblo está lleno de líderes de todas las edades que contagian a la comunidad de entusiasmo, al punto que hoy en día existen muchos saladeros pre-parados para ayudar en procesos similares en otras comunidades de Montes de María, en un ejercicio de réplica que comienza a ser estudiado por universidades extranje-ras, y seguido por diversas entidades públicas que, como el BID/Fomin, ven en esta alianza un ejemplo real de posconflicto.

Con el apoyo de esta entidad, justamente, amplia-remos nuestro radio de acción, reproduciendo la misma metodología. Nuestra apuesta es la recuperación de la eco-nomía campesina en todos los Montes de María: impulsar a los sectores productivos de la región y fortalecerlos en términos tecnológicos, de innovación y de mercados para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de San Basilio de Palenque y de toda la región de la alta mon-taña montemariana. Por arduo que sea el trabajo, estamos seguros de que lo lograremos gracias al comprometido y destacado equipo de trabajo en el terreno que está confor-mado por funcionarios de las fundaciones Carvajal, Sal-darriaga Concha y Semana. También con el compromiso de la junta directiva de la Fundación Semana, en cabeza de María López Castaño, que ha sido un grupo visionario, que ha apoyado grandes decisiones y que está dispuesta a trabajar a fondo en la construcción de la paz y la reconci-liación del país.

Pero la apuesta es más grande. Aprovechar el compromiso de la Gobernación de Bolívar; el entusiasmo

de empresas, fundaciones, comunidades, y el apoyo de la coo-peración internacional y la institucionalidad, comprometidos todos, como nunca antes, con la población que fue víctima de la violencia. Los Montes de María son un verdadero laboratorio regional de posconflicto y significan un reto monumental. Por eso es necesario fomentar el diálogo social y mantener el trato digno y horizontal entre los diferentes actores de la región. Los

campesinos, en parti-cular, requieren que se resuelva el problema del acceso a la tierra, para que el desarrollo sea posible. Y entre todos, crear una hoja de ruta, una carta de navegación para el futuro. En esta convo-catoria deben confluir las diversas comuni-dades montemaria-nas, los empresarios, los gobernantes y lo medios de comuni-cación, para seguir construyendo sobre lo construido. Para estar

a la altura de las palabras de Lucho Torres, el ya célebre líder campesino de El Salado, cuando dijo, casi como un pronóstico, que “si la guerra y la violencia nos dividieron (a los Montes de María), que la paz y la reconciliación nos unan”.

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la experiencia deel salado

Hace cuatro años, la Fundación Semana, que aca-baba de crearse, se propuso una meta enorme: contribuir a la reconstrucción de un pueblo dura-mente golpeado por la guerra. Se trataba de El

Salado, un corregimiento de Carmen de Bolívar, que en el año 2000 había sido arrasado por una masacre de dimensiones bíbli-cas. En total, 66 personas fueron asesinadas durante tres días de incursión paramilitar, y un pueblo próspero, con una gran tra-dición productiva ligada al cultivo del tabaco, se vio de la noche a la mañana en ruinas.

La Fundación Semana y sus aliados hablan sobre los aprendizajes que ha significado su contribución a la reconstrucción de El Salado, en Montes de María, y como esta

experiencia puede servirles a otras comunidades.

La gente de El Salado, que tiene el temple luchador que caracteriza a los campesinos colombianos, había empezado a retornar desde 2002, desafiando los todavía latentes riesgos de seguridad, en medio de una gran precariedad física y con una gran desconfianza en las instituciones del Estado y, en general, en un país que había sido indiferente a su sufrimiento.

La Fundación Semana muy pronto entendió que su mayor aporte sería el de ayudar a la comunidad a gestionar el plan de vida que tenían para el futuro. La idea era ayudarles a los saladeros a identificar el camino de la reconstrucción y hacerlo

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realidad. Por eso se empezó a trabajar en una alianza de empre-sas privadas, y en coordinación con las instituciones públicas y la cooperación internacional para, paso a paso, hacer del pueblo un sitio propicio para el retorno y la reconciliación. Se asumía esta como una experiencia temprana del posconflicto.

Para esta alianza fue claro desde el principio que no se trataba de un pequeño proyecto filantrópico, de enfoque carita-tivo o para llenar de logros los indicadores de responsabilidad social de las empresas, sino una apuesta de largo plazo por el desarrollo de una comunidad, cuyo principal aporte es mostrar en pequeño que la reconciliación entre los colombianos es posi-ble, siempre y cuando el sector privado se comprometa a fondo con las comunidades y sus territorios.

El modelo funciona como una suma de sabe-res y de recursos que, articulados en un plan de desa-rrollo, han hecho realidad el cambio social.

Como se verá a lo largo de este boletín, El Salado está en plena transformación tanto física como espiritual; los proyectos que se han empren-dido se han ido consolidando, y si bien en algunos de ellos persisten dificultades, el aprendizaje que han dejado aciertos y fracasos es invaluable. Y es una experiencia que ha vivido paso a paso la comunidad, la cual, más temprano que tarde, tendrá que asumir autónomamente el reto de mantener la ruta de un desarrollo que le aporte a la paz de su región.

La alianza que lideran la Fundación Semana, Fundación Saldarriaga Concha y Fundación Carvajal, mientras tanto, empieza a mirar hacia los Montes de María, como una zona en la que es posible reprodu-cir experiencias como la de El Salado. Ya hace un año se inició una intervención integral en San Basi-lio de Palenque, en Mahates, Bolívar, de la mano de la Gobernación de ese departamento; y en 2014 se empezará a trabajar en Macayepo, en la alta montaña de Carmen de Bolívar.

La experiencia de El Salado, que sigue su curso, es un buen referente, pero no necesariamente se puede reproducir en otro lugar. Cada pueblo, por similares que hayan sido los avatares del conflicto en su territorio, es particular. No obstante, existen valo-

res o principios que se aplicaron en esta primera experiencia y que sin duda marcan el camino de lo que será la actuación de la alianza en el resto de los Montes de María.

A continuación se reseñan los doce aprendizajes que han sido claves en la intervención social de El Salado, y que caracterizan la propuesta de desarrollo de la Fundación Semana y sus aliados.

VIVIR ALLÁ Desde su llegada a El Salado, la Fundación Semana ha tenido

funcionarios que desarrollan labores técnicas y sociales y que viven allí de planta. Eso ha permitido un diálogo permanente con la comunidad, compartir su cotidianidad y entender mejor la idiosincrasia. Se ha consolidado un equipo que ha adquirido conocimiento sobre el trabajo comunitario.

UNA HOJA DE RUTA En las comunidades en retorno suele haber decenas de pro-yectos dispersos, intervenciones y ayudas que casi siempre son desordenadas. Lo que se hizo en El Salado fue propiciar que la comunidad en pleno, y no solo sus líderes, se dotara de un plan de desarrollo, que priorizara sus necesidades y se trazara una estrategia de trabajo para lograr su cumplimiento.

PROTAGONISTA: LA COMUNIDADDesde las primeras semanas se crearon cinco mesas de trabajo, de acuerdo con los ejes del plan de desarrollo. Estas mesas han tenido momentos muy altos de participación y otros menos intensos. No obstante, se mantienen y cumplen además un papel clave en la veeduría de ejecución de los proyectos.

UNA INTERVENCIÓN INTEGRAL La idea en El Salado ha sido focalizar en un sitio muchos

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recursos y proyectos, de manera que la solución a los proble-mas sea integral, y no a pedacitos. Esto ha sido crucial para que realmente se cree un clima de cambio entre la población.

CREAR CONFIANZACon toda la razón, las comunidades que han sufrido la guerra no creen en las instituciones ni en nadie. Muchas veces les han incumplido y muchos proyectos se quedaron a mitad de camino. Por eso, tejer confianza en el proceso ha sido una labor de persistencia que ha tomado años. La confianza se ha ganado a partir de la transparencia en la información, con la participación de los saladeros en todos los niveles de los pro-yectos, y manteniendo el lenguaje del hacer y no la retórica de las promesas.

TENER PACIENCIATanto la comunidad como los aliados han tenido que dotarse de paciencia. Los tiempos no siempre son los deseados, pues en ocasiones se choca con obstáculos como la burocracia, la falta de voluntad política, los errores cometidos o la simple adversidad.

LA CALIDAD EN TODOEn Colombia, tristemente, hay una tradición de entregarles a las comunidades obras o proyectos mediocres con el pretexto de que no hay suficien-tes recursos. Esta alianza ha demostrado en El Salado que hay muchas estrategias para garanti-zar la calidad de las soluciones y que no siempre estas dependen del dinero. La calidad en todos los proyectos ha sido también clave para mantener la confianza en el proceso.

PASO A PASOEn El Salado se ha aprendido que cuando las necesidades son tantas, hay que priorizar, y que poco a poco se van construyendo las soluciones tanto para los grandes problemas como para los pequeños.

DE LA MANO DE LOS GOBIERNOSLo que ha buscado la alianza es contribuir a que el Estado llegue a los lugares que tratan de supe-rar un pasado conflictivo, y no reemplazarlo. Por eso se trabaja de la mano con alcaldías, goberna-ción y ministerios, como contrapartida en pro-yectos e inversiones, o aportando visión técnica o administrativa, que son los fuertes del sector privado.

NO TODO ES PLATAMuchas iniciativas en El Salado se han hecho con pocos recursos, pero acudiendo a la creatividad, al intercambio con otras comunidades o fomentando una mística y un vín-culo con el proyecto que han hecho que mucha gente done, por ejemplo, su tiempo o su conocimiento.

RECONOCER EL SABER DE LA COMUNIDADLa interacción con la comunidad es desde el reconoci-miento mutuo. No se imponen metodologías o ideas, se hacen proyectos formativos donde la comunidad aprende y elige nuevos métodos. La flexibilidad es uno de los princi-pios de este proceso.

ABRIR PUERTASLa gran fortaleza de la alianza que lidera Fundación Semana es que entendió que puede abrir puertas, y con esa concien-cia amplía el proyecto a partir de diversas experiencias. Hoy la alianza cuenta con más de cien entidades. Ninguna usa logos o chalecos porque lo que importa es lo que se hace y no figurar haciéndolo.

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EL SALADO

“Hemos demostrado que en el poscon-flicto las alianzas entre el sector pri-vado, el gobierno y las autoridades son posibles. Hemos sido flexibles, hemos aprendido de los aciertos y de los erro-res, y eso es lo que hace que el proyecto sea ejemplar”. eduardo díaz,

director de la fundación alpina

“Para nosotros el liderazgo de la Funda-cion Semana es un aprendizaje clarí-simo, para que el gobierno atienda las necesidades del pueblo. La comunidad ha logrado un alto grado de credibilidad en el proceso y los aliados también, ya que el peso de Publicaciones Semana da confianza”. humberto mora, presidente de asuntos corporativos de coltabaco

“Nosotros no sabíamos cómo reconstruir un pueblo, pero empeza-mos a sumar y a traer expertos y nos dimos cuenta de que nuestra fuerza era esa”. maría lópez, direc-tora de sostenibilidad de publicaciones semana

“El Salado marcó un antes y un después. Esa capacidad de mirar con optimismo e ilusión el futuro sin olvidar lo que pasó ha sido una combinación ideal”. alfonso gómez, presi-dente de telefónica

“No hay modelos únicos ni verdades absolutas. Para generar desarrollo regio-nal se necesita entender la diversidad de modelos y cómo pueden convivir juntos”. alejandro santos, director de revista semana

“Si no reconciliamos a nuestras comu-nidades que quedaron profundamente fragmentadas no va a haber paz. El tema es la reconciliación en el pos-conflicto”. ricardo sabogal, director general de la unidad de restitución de tierras

“En el inicio del proceso había una gran desconfianza y miedo. Ahora ha crecido el optimismo, ha cambiado el ánimo de la comunidad”. diego molano, presidente de asuntos cor-porativos de bavaria

“Hemos aprendido sobre la marcha, en el trabajo se ha generado un intercam-bio de experiencias del que todos hemos aprendido”. soraya montoya, directora de la fundación saldarriaga concha

“Ir a El Salado es una lección de vida”. maría isabel cerón, direc-tora de ayuda en acción

la mirada de los aliados

El Salado ha sido una escuela para las fundaciones privadas y los servidores públicos sobre cómo contribuir a construir la paz y la reconciliación.

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el desquite de la economía campesina

Comienza en firme el proyecto de desarrollo económico local para regiones en posconflicto, que contará con el apoyo del BID-Fomin.

Hubo un tiempo en el que los Montes de María eran la despensa agrícola de la costa atlántica. Los cultivos de maíz, ajonjolí, yuca, ñame, aguacate y frutas de todas las variedades inun-

daban los mercados de la región. Pero vino la guerra y los campesinos huyeron de sus tierras. Muchos perdieron sus par-celas, sus cosechas, los mercados se esfumaron. Quienes han retornado en los últimos diez años se han encontrado con que grandes extensiones de lo que fueron campos agrícolas hoy están sembrados de palma o teca para la agroindustria. A finales de la década pasada, por lo menos 40.000 hectáreas se vendieron de manera masiva en la región, lo que debilitó aún más la economía campesina.

La falta de tierras y de títulos sobre estas, el abandono

de las carreteras y la ausencia total de apoyo técnico fueron hundiendo la economía campesina, y de ahí a que surgiera la falsa idea de que los campesinos no pueden vivir dignamente de lo que producen no hubo sino un paso. Se ha dicho, falsa-mente, que el pequeño campesino apenas si puede producir para comer, que si no tiene capital, es mejor que venda la tierra y se convierta en obrero de la agroindustria que puja por crecer en la región.

Cientos de experiencias demuestran que esto no es cierto. Los alimentos en Colombia los producen sobre todo campesinos pequeños, y si muchos de ellos no logran mejo-res resultados es porque no hay suficientes bienes públicos, ni apoyo técnico, humano y profesional.

Desarrollar la economía campesina es un asunto estra-

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tégico para el posconflicto, que ya empieza a ser realidad en regiones como los Montes de María. Primero, porque el país necesita producir alimentos en gran escala. Segundo, porque garantizar las tierras y el retorno en condiciones aceptables es imperativo para hacer viable el país, pues mantener o legitimar el despojo sería un acto en contravía de la justicia social. Ter-cero, porque la Colombia rural tiene uno de los índices más altos de desigualdad y pobreza del mundo.

Por todo eso es que la alianza que lidera la Fundación Semana, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), se ha embarcado en un esfuerzo de mediano plazo para reactivar el desarrollo económico en tres lugares de los Montes de María donde el conflicto ha golpeado a los campesinos de manera significativa.

El proyecto, que tiene un costo total de cinco millones de dólares, de los cuales el BID-Fomin aporta dos, y la Fun-dación Semana se compromete a conseguir el resto, le dará un impulso a la economía de mercado a las comunidades de El Salado y la alta montaña, en Carmen de Bolívar, y San Basilio de Palenque, en Mahates, Bolívar.

La idea es que en cinco años, por lo menos mil familias hayan desarrollado un modelo de producción tecnificado, con gran fortaleza comercial y administrativa, sostenible en tér-minos ambientales, con un gran despliegue de los liderazgos comunitarios y de promoción del capital social.

¿EN QUÉ CONSISTE REALMENTE?Se puede decir que los tres pilares del proyecto son el apoyo téc-nico, la comercialización y el despliegue social. El proyecto parte de la base de que las comunidades tienen un saber y una tradición en el uso de sus cultivos que no se puede perder y que, por el contrario, puede ser potenciado con técnicas e innovaciones que les aporten profesionales de diversas áreas. Que puedan acceder a los avances tecnológicos, adaptados a la realidad particular de cada lugar y a los productos que son propios de sus condiciones climáticas y su cultura.

En El Salado, por ejemplo, ya se está haciendo la adecua-ción de tierras con buldócer, lo que garantiza que no haya quemas, y que la tierra se aproveche al 100 %, con la ventaja de que en un solo día se adecúa un lote completo para la siembra. El proyecto va por fases y se iniciará con dos lotes. Uno es El Uvito, donde se están sembrando nueve hectáreas de ajonjolí, cuya comercia-lización ya está garantizada. En la vereda Villa Amalia se están adecuando las tierras para sembrar cuando empiecen las lluvias.

Dos factores críticos para que el proyecto funcione son el riego y las semillas. Respecto al riego, se está trabajando en la idea de perforar pozos que eleven el agua mediante energía solar y que sirvan para regar por goteo, que es la manera más eficiente de hacerlo. Adicionalmente, se mantiene el enfoque de máximo respeto al medio ambiente, que es uno de los valores agregados del proyecto.

En cuanto al otro factor, se está trabajando con semillas de la región que se mejoran con cruces genéticos, mas no son transgéni-cas. Estas semillas funcionaron muy bien en los dos años anteriores, durante una experiencia piloto que se hizo con 20 hectáreas de maíz cultivadas por 21 adultos mayores de El Salado y que fueron las únicas que resistieron tanto el crudo invierno como el inclemente verano.

La comercialización se garantizará a través de una estrategia de fortalecimiento empresarial y de un fuerte impulso a las comunica-ciones y a la información, que son claves para conectar a los produc-tores con el mercado. La ventaja comparativa que tienen los tres sitios elegidos es su relativa cercanía a la troncal de la costa y a Cartagena, pero requieren mejores carreteras si quieren ser competitivos.

Dado que uno de los peores cuellos de botella del desarrollo rural es la carencia o precariedad de bienes públicos como carreteras, puentes, bodegas, y de otros recursos que hacen viable la producción con fines comerciales, el aspecto de la gobernanza público-privada será otro de los factores críticos que atenderá el proyecto.

El proyecto se inicia en El Salado con 300 familias, cada una de ellas con una hectárea, pero sumados los otros dos lugares debe beneficiar por lo menos a mil. Es importante aclarar que el proyecto se dirige a familias ya que su acción integral busca mejorar las condiciones de vida de todos, en lo social.

¿EN QUÉ TIERRA?

Las familias no necesariamente tienen que ser dueñas de la tierra, y este aspecto es muy importante porque la falta de títulos se ha convertido en un factor de segre-gación de los campesinos más pobres de las ofertas de desarrollo. En este caso, la tierra puede ser prestada o alquilada. El requisito básico es, sin embargo, que las personas puedan certificar su condición de desplazados que retornan.

¿PARA QUIÉNES?

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los niños y jóvenes “salaeros”

son un descresteEl capital humano de El Salado se refleja en lo que están haciendo las nuevas genera-

ciones para salir adelante. Educación, deporte y cultura son la clave.

Ellos están por todas partes. En la biblioteca leyendo cuentos o usando los computadores. Descansando a pierna suelta en las ‘hamadoras’. En el jardín infantil, la escuela o el colegio. En la cancha o en las

clases de danza y música. Los niños de El Salado están en todo. En ellos se ha concentrado buena parte del esfuerzo educativo y cultural que la Fundación Semana y sus aliados, así como otras instituciones que hacen presencia en este corregimiento. Y la transformación se siente. Los niños se ven despiertos, activos, participativos. Los jóvenes, mirando hacia el futuro. Estos son algunos de los proyectos que les están cambiando la vida. aeiotú: cambio extremoHace cuatro años en El Salado existían, como en casi todos los corregimientos de Colombia, unos cuantos hogares comunitarios a los que algunas madres llevaban a sus hijos.

Hace dos años, sin embargo, ingresó el programa Aeiotú, apoyado por la Fun-dación Carulla, el programa de Cero a Siempre y el ICBF, lo que le ha dado un vuelco a la situación.

Primero las madres comunitarias fueron capacitadas para aplicar la meto-dología de Reggio Emilia, creada por el pedagogo Loris Malaguzzi en la Italia de la posguerra, y cuya filosofía se basa en dejar que el niño aprenda a partir de la observación de su entorno, que se le deje crear, experimentar y trabajar en grupo. Esta propuesta pedagógica surgió como una respuesta al fascismo que impuso en Italia Benito Mussolini, que sedujo a miles de personas fácilmente manipula-bles. Malaguzzi pensó entonces que la educación debería servir para crear seres más libres, autónomos, críticos y cons-cientes de sus derechos. Y eso es lo que está haciendo Aeiotú en El Salado: per-

mitiendo que los niños desplieguen toda su creatividad, que entiendan el mundo que los rodea, y que sean capaces de tomar decisiones con criterio.

Cuando el visitante entra a Aeiotú, casi siempre encontrará a los niños trabajando en grupos, parloteando, sonrientes. En las paredes cuelgan como testimonio dibu-jos y mapas, escritos, hay artesanías hechas por ellos con materiales de la región, un proyecto de reciclaje y hasta una huerta. La memoria, la tradición, la geografía son materias que descubren, no importa la edad.

Todo ello en instalaciones que destacan por su cali-dad, y maestras que, además de ser solventes en la materia, han sido contratadas de tiempo completo y han seguido siendo capacitadas. Actualmente en el centro hay 102 niños y cinco madres gestantes.

Para que los niños de las seis veredas de El Salado

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no se queden al margen de estas oportunidades, se realizará un programa itinerante llamado Maestras Viajeras liderado por Ayuda en Acción, que cuenta con el apoyo además del ICBF, la Fundación Carulla y la Fundación Semana.

Valga destacar que llevar Aeiotú a las veredas les garantizará a 81 niños menores de cinco años el 70 % de sus requerimientos nutricionales, y a las madres gestantes, el 49 % de ellas, lo cual amortigua la crisis alimentaria que se vive en el campo saladero.

tambores: ¡qué orgullo!Todo comenzó con un profesor barranquillero que llegó a El Salado contratado por la Fundación Batuta para enseñarles a los niños lo básico de la música. El profe Gerardo Cepeda les enseñaba el solfeo y los instrumentos clásicos que están transformando la cultura en muchas regiones de Colombia. Pero en El Salado, los tambores y las gaitas hacían falta porque son parte de la tradición, un legado de los antepasa-dos, y porque inspiran a toda la comunidad. Alrededor del folclor, El Salado vibra. Entonces la Fundación Semana le propuso al profe que creara con los niños un grupo tradi-cional de tambores y gaitas que cada vez suena mejor.

El año pasado durante la inauguración de la Casa del Pueblo, tocaron al lado de Carlos Vives, y este año lo han hecho en varias oportunidades e incluso lo harán en un festival de Batuta. La calidad del grupo es tan buena que cuando se le pregunta al profesor si ve algún muchacho con futuro profesional en la música, responde sin dudarlo: “Todos”.

El grupo en sí mismo es una propuesta pedagógica y de conviven-cia excepcional. El profesor Cepeda trabaja con disciplina reflexiva. Cada semana los niños discuten con él sobre los éxitos y fracasos de muchos músicos que son reconocidos en el país para que ellos incorporen la disci-plina necesaria en las actividades artís-ticas. Han aprendido la tolerancia y la pluralidad. Quizá la mayor prueba de ello es la presencia de Lili, una niña con Síndrome de Down, quien toca las maracas y hace parte plena de la agrupación sin que haya sufrido jamás ningún tipo de discriminación.

En los últimos meses han tenido oportunidad de intercambiar y trabajar de la mano con grupos similares, como las cantadoras tradi-cionales de San Basilio de Palenque, con quienes hicieron una fusión muy interesante. Así mismo, se han conver-

tido en un puente de diálogo intergeneracional, como músicos que son del grupo de danzas, ya no solo de los jóvenes, sino de los adultos mayores, y como acompa-ñantes de los cantos y décimas de Samuel Torres, el más emblemático juglar de El Salado.

la escuela de fútbolLa Escuela de Fútbol Nueva Generación, fundada en 2011 por el joven saladero Leiner Ramos, ha ido creciendo a tal punto que la gran mayoría de los niños y jóvenes de El Salado están inscritos y practican por grupos dos veces por semana. La escuela se propuso ampliar su acción a las veredas y ya está consolidada en El Bálsamo gracias a que un joven de esta vereda se comprometió como monitor. Ahora se necesita apoyo para que los monitores de El Salado puedan ir periódicamente a las demás veredas y consolidar allí el proceso.

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Cuandose habla de El Salado no se trata solo de las 1.000 personas que viven en su parte urbana, sino también de las, por lo menos, 400 que viven en las seis veredas que hacen parte de este corregi-

miento: Emperatriz, Santa Clara, Espiritano, El Bálsamo, Villa Amalia y Danubio. Algunas están alejadas, otras más cerca pero incomunicadas por el pésimo estado de las carreteras. No tie-nen agua ni energía, casi ninguna tiene maestros ni escuela. Hay problemas con los títulos de tierra y posiblemente las huellas de la guerra son más sensibles y recientes en las veredas. Como si fuera poco, la pobreza allí es demoledora. Por eso la Fundación Semana está haciendo un esfuerzo para incluir a las veredas

veredas no hay abandono que dure cien años

en todos sus proyectos, inventando a veces metodologías que permitan adaptar la educación, la cultura o la tecnología a las condiciones de ellas. Lo que sigue es un retrato sobre lo que se vive y lo que se está haciendo allí.

ellos también son saladoDesde el año pasado, la Fundación Semana amplió sus acciones a estos territorios fortaleciendo y acompañando la conformación de las Juntas de Acción Comunal. Además, los líderes saladeros se comprometieron con estas comuni-dades.

Hoy en día los habitantes de las veredas hacen parte

Poco a poco, las seis veredas se han integrado a los proyectos de la Fundación Semana. Pero todavía falta mucha más inclusión

social de la mano del Estado.

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de los proyectos como Mi Llave, la escuela de fútbol Nueva Generación, ABCDEspañol, las huertas comunitarias y el proyecto de desarrollo económico local. Recientemente se lanzó con la ONG española Ayuda en Acción el programa de apadrinamiento para las veredas, con el cual se busca apoyar las mejoras en temas de agua con la adecuación de jagüeyes, acompañamiento a grupos productivos y un pro-grama de educación para la primera infancia mediante el convenio con Aeiotú-Fundación Carulla y el ICBF, que será un piloto fundamental para el tema de educación rural.

agua lluvia, agua de pozoSi Carmen de Bolívar, que es un municipio de 80.000 habi-tantes, el segundo más importante del departamento, no ha logrado hasta ahora tener un acueducto verdadero, a pesar de que sus obras parciales han sido inauguradas dos veces, qué se puede esperar en la zona rural. En el caso de las vere-das de El Salado la carencia de agua es crítica e inhumana. Las personas tienen que recorrer largas jornadas para cargar en un burro dos timbas de agua sucia que servirán tanto para el consumo como para el aseo personal. Animales y humanos comparten las fuentes de agua, que cada vez son más lejanas y precarias porque la maleza ha sedimentado los jagüeyes, unas pequeñas represas que por tradición se han construido en toda la región para almacenar agua lluvia.

En el caso de la vereda Emperatriz, por ejemplo, el jagüey era un espejo de agua de cinco hectáreas que un buen día, hace siete años, se rompió y vació. Desde entonces toda el agua que la gente toma es de un pequeñísimo pozo de dudosa calidad.

Por eso, con el apoyo de Ayuda en Acción se están recuperando este y otros jagüeyes, que resuelven apenas parcialmente el problema de acceso al vital líquido, dado que en todo caso no es agua potable.

Otra solución que se está dando, y que ya se instaló en un primer piloto en la vereda Santa Clara, es la perfora-ción de un pozo artesanal del que sale agua por bombeo con la ayuda de un panel de energía solar instalado por Hibrytec y financiado por Sura y Protección. El agua se almacena en tanque elevando y luego sale por una llave de uso comu-nitario. Por primera vez los habitantes de la vereda tienen agua corrida, la cual incluso alcanza para hacer riego en la parcela comunitaria.

mejor alimentaciónEl proyecto Alimentándonos para una Vida Mejor, finan-ciado por Suramericana y Protección, consiste en organi-zar por lo menos un cultivo comunitario en cada vereda de El Salado para aumentar el consumo de hortalizas y frutas en la comunidad. Desde junio de 2013 están fun-cionando una huerta en Santa Clara, una en Villa Amalia, dos en El Bálsamo, una en Emperatriz y otra en Danubio. Se han presentado dificultades en algunos por la falta de acceso al agua para el riego.

Los que han tenido resultados exitosos cuentan con un grupo comprometido que se turna para el riego y que realiza jornadas para la siembra, el mantenimiento y la recolección de la cosecha de pepino, cilantro, beren-jena, ají dulce, tomate y cebolla, que son para autocon-sumo.

Este proyecto también sirvió para comparar méto-dos tradicionales y nuevos de siembra. Se hizo, por ejemplo, la comparación entre el semi-llero plástico y el semillero tradicional. Ambos funciona-ron, pero el tradicional tuvo mejor resultado en época de sequía ya que al ser una sola cama de tierra conservó mejor la humedad que el otro, que tiene un espacio para cada semilla.

Otras actividades rela-cionadas con el proyecto han sido las cuatro jornadas de salud y los cursos del Sena en cría de pollos, con los que ocho campesinos de Villa Amalia resultaron organizados para empezar un galpón de 100 aves.

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diario de un día en santa clara

Santiago Pradilla, un estudiante de Antropología que hace su tesis en El Salado, se fue a vivir por unos días a la vereda Santa Clara y esto

fue lo que anotó en su diario de campo.

Perdida en la inmensidad de los Mon-tes de María, Santa Clara es una de las seis veredas del corregimiento de El Salado, en el departamento de Bolívar.

En la década de los cincuenta, Rosario, El Uvito y Santa Clara eran las fincas de Delfín Peña-losa y Pacho Bohórquez, respectivamente. Hoy conforman lo que se conoce como la vereda de Santa Clara, terreno donde viven y trabajan la tierra 37 familias. Una de ellas es la de don Rei-naldo Rafael Restrepo y doña Denis Bohórquez. Padres de diez hijos, esta pareja de campesinos nacidos y criados en la región, muy amablemente me invitaron a pasar un par de noches en su caney, un gran rancho de palma amarga de 16 metros de largo por seis de ancho, cuya estruc-tura de madera suele ser construida con árboles de la región: guayacán, carreto, vara de humo, siete cueros y muñeco.

En el caney transcurre la vida de la familia: al fondo están la cocina y el lavadero; al otro extremo, una mesa que cumple la función de comedor y área social. Las hojas de tabaco rubio y negro cuelgan por todas partes, mientras se deshidratan.

Con la ayuda de Iván René, el séptimo hijo de la familia Restrepo, cuelgo la hamaca y el toldillo. Una vez instalado, don Rafa, con un tono de voz suave, me invita a una reunión de la Junta de Acción Comunal que está convocada para esa tarde. Hace dos meses que la Junta no se reunía debido a conflictos internos. Llegaron 19 personas, solo tres de ellas mujeres, quienes discutieron la importancia de mantener unida a su comunidad.

El presidente de la Junta, Carlos Bohór-quez, insistía de forma elocuente en la importan-cia de la unidad. Resaltaba las oportunidades que

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existen hoy en la región, las cuales solo serán duraderas si todos en la comunidad trabajan juntos.

Al caer la tarde, volví con don Rafa a su casa, que para entonces estaba alumbrada por velas, mientras doña Denis coci-naba en el fogón de leña. El menú: yuca con suero, bollo de maíz verde y un pequeño pedazo de carne. La yuca es el principal ali-mento de los Montes de María y sus gentes le atribuyen a esta el poder de su fuerza física e interna.

Comiendo a la luz de la vela, don Rafa me habló sobre las épocas oscuras en las que las guerrillas mandaban en la región. Cómo pasaban frente a su rancho y exigían que se sacrificaran los cerdos para alimentarlos. “¡A esa gente no se le podía decir que no!”, dice.

Su relato sigue hasta llegar a ese episodio dantesco que conocemos como la masacre de El Salado, en el año 2000. Varios saladeros que lograron salir del pueblo con vida se refugiaron en el rancho de don Rafa. Estando ahí, escuchando el ruido de las chicharras y la fresca brisa nocturna, me es casi imposible ima-ginar cómo habrá sido el momento en el que este mismo caney sirvió de refugio a tantos.

La paz y la tranquilidad que hay en el hogar de don Rafa, su voz tranquila, Denis, sus dos hijas menores jugando en la parte de atrás del rancho y el vallenato del radio mal sintonizado que se esforzaba por escuchar Iván René en su hamaca me impedían pensar en la violencia del pasado.

Al amanecer, el sol calentaba las tierras de los Montes de María con sevicia, y no tuve más opción que levantarme. Pensé que estaba muy temprano pero no: doña Denis ya tenía casi listo el desayuno de yuca con suero y huevo, e Iván René ya se había puesto su traje de astronauta para ir con el grupo de apicultores a sacar miel, un trabajo que aumenta en algo los ingresos familiares.

Fui hasta el tanque de concreto que en 1985 construyó el difunto Reinaldo Restrepo, padre de don Rafa, para recoger aguas lluvia. Con un balde, fui al baño. Se trata de una placa de cemento de un metro y medio, al cuadrado, rodeado de zinc. Me bañé a punta de totuma. Quince litros de agua fueron más que suficientes para que-dar limpio.

Don Rafa se montó en su burro. Fue a raspar ñame a unos terrenos que heredó de su padre. Mientras tanto, doña Denis barre hasta dejar impecable el caney y la casa de bareque donde duermen ella con su esposo y las dos niñas menores. Ella les lleva agua a los burros, los cerdos y las gallinas. Las niñas le ayudan: Mary Luz les da comida a los animales y la otra degüella y despluma una gallina que parece ser el almuerzo.

Mary Luz asiste diariamente a la escuela de primaria de la vereda. Su hermana, en cambio, tuvo que mudarse al corregimiento aledaño de Canutal para continuar estudiando, pero viene donde sus padres los fines de semana. Terminadas las tareas del hogar, las niñas juegan gallina ciega usando una balaca sobre los ojos. Se ríen, se caen, juegan y gozan. Al mediodía, cuando el sol candente no deja estar a la intemperie, las niñas sacan un rompecabezas de 80 piezas que se saben de memoria y lo arman en cuestión de minutos. Más tarde llegan don Rafa e Iván René cansados y empapados en sudor, toman agua y se recuestan en las sillas contra la estructura del rancho a esperar el almuerzo que doña Denis no se demora en servir.

Así transcurren los días en la vereda de Santa Clara y así mismo viven en el anonimato miles de campesinos colombia-nos, acostumbrados a la naturaleza sobrecogedora, a las noches extraordinarias alejadas de las grandes ciudades que esconden con sus luces las estrellas. Aunque también habituados a la indolencia de sus compatriotas, que se han olvidado de quienes siembran y recogen su comida.

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educaciónla gran apuesta

Solo la educación hace posible un desarrollo rural integral. En El Salado se está trabajando duro en esta materia, pero queda mucho por hacer.

M ás allá de la tierra, más allá de la infraes-tructura, la educación es el factor clave del desarrollo en comunidades rurales como El Salado. Además de la educación formal, que

ha sido fortalecida con programas desde la primera infan-cia hasta la secundaria, la educación técnica les está abriendo oportunidades de conocimiento y laborales a jóvenes y adul-tos. Actualmente, un joven saladero estudia en la Universidad Javeriana de Bogotá, gracias al apoyo que este centro educa-tivo le dio a la alianza. Pero se necesitan muchos más cupos. El sueño es que, sea cual sea la edad o la actividad a la que se dediquen, las personas de El Salado tengan acceso per-manente a la educación, ya sea para aprender a leer y escri-bir, para construirse un oficio o para potenciar sus talentos y habilidades. Estos son algunos de los proyectos educativos que mayor impacto han tenido este año.

mi llave tecnológicaEl programa Mi Llave, que cuenta con el apoyo de Trust For The Americas, busca romper con la brecha tecnológica y generar espacios de formación en informática para comuni-dades que generalmente no tienen acceso a ella. En El Salado y en las veredas El Bálsamo y Santa Clara se ha implemen-tado este programa y ha tenido mucha acogida entre la gente. El curso consta de tres niveles en formación, que van desde aprender a encender un computador hasta manejar las herra-mientas de Office, búsquedas por internet y redes sociales. Pero no es un curso meramente técnico, sino que se trata de aplicar estos conocimientos al desarrollo social. Los estu-diantes de todas las edades aprenden cómo hacer su hoja de vida, abrir un correo electrónico o a investigar temas de su interés. El manejo de los computadores se ha visto reflejado en la sistematización de informes de los líderes a sus comu-

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nidades, en mejora de las habilidades de lectura y escritura. Los computadores han significado para los saladeros la apertura de un mundo desconocido e infinito como es el de la información.

Este año, 63 personas culminaron los tres niveles del programa en El Salado y El Bálsamo, y a comienzos de 2014 se graduará el grupo de Santa Clara. Cindy, una de las estudiantes de Santa Clara, comenta que Mi Llave les permite no solamente aprender a usar computadores, sino que es un momento en que salen de la rutina, se divierten y piensan en otras cosas. Es un momento de descubrimiento y saber.

el papel clave del senaEl Sena sigue comprometido con El Salado. Este año ha habido cursos de bisutería, marroquinería, panadería, conservas de frutas y verduras y cría de pollos. Estos cursos han dado paso a iniciativas productivas organizadas o han fortalecido las ya existentes. Un ejemplo de ello es el grupo que terminó el curso de conservas y ya está vendiendo mermeladas de fruta. El pan que se come en El Salado ahora es de fabricación local y está reemplazando al pan empacado que traían los tende-ros. Así mismo, el grupo de con-fección que está incursionando en la joyería participó del curso de bisutería y ha diversificado productos y propuesto nuevos diseños.

Además, un grupo de jóvenes se están formando en Cartagena como técnicos en electricidad, con todas las inten-ciones de regresar a su pueblo a aplicar sus conocimientos. Poco a poco, El Salado cuenta con habitantes capacitados para solu-cionar temas cotidianos.

¡que nombren maestros!La Institución Educativa Técnica Agropecuaria El Salado viene en un proceso de independizarse del colegio del Carmen de Bolívar. Parte de esto ha implicado, por ejemplo, que ahora los estudiantes pueden llegar hasta el grado 11 en su pueblo. En 2011 se graduaron nueve estudiantes; en 2012 lo hicieron once jóvenes y este año ter-minaron quince.

La Mesa de Educación de la comunidad ha acompañado el proceso de consolidación del colegio y ha solicitado a la Secretaría de Educación las plazas departamentales para poder tener continui-dad en los procesos formativos de los estudiantes. Si bien se logra-ron cinco plazas para el bachillerato, dos para primaria y dos para las veredas, el resto de los profesores están siendo cubiertos por un

operador. El problema de los operadores es que no son puntuales

con los pagos, inician tarde las clases y no hay continuidad en el proceso educativo, pues cambian cada año el equipo docente. Por otro lado, el colegio tiene dificultades con el mantenimiento de los edificios y la ausencia total de celaduría, que son respon-sabilidad de la Secretaría de Ed ucación.

La apuesta para el próximo año es conseguir que el departamento abra más plazas departamentales y se logren cumplir los requisitos para que el bachillerato sea técnico agro-pecuario, ya que hoy en día se gradúan con un énfasis porque les hacen falta algunas horas de práctica en campo y otro docente en la materia.

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mejoran losVarios emprendimientos les están dando a las familias saladeras, que

son agricultoras por naturaleza, ingresos adicionales, al tiempo que son empresas incipientes que generan empleo.

Hace cuatro años, los ingresos mensuales promedio de una familia saladera eran 200.000 pesos. Sin embargo, eso ha cambiado de manera importante. Las obras públicas que se han hecho y que han

empleado la mano de obra del pueblo, la reactivación agraria y los

emprendimientos tanto asociativos como individuales muestran que hay más capacidad económica que en el pasado.

Vale la pena destacar que este año fue muy bueno para la siembra del tabaco rubio y 200 personas tienen contrato con Coltabaco para comercializarlo, lo cual ha sido muy positivo, y que la producción de miel de excelente calidad, impulsada por los jóvenes de Asojopros con el apoyo de Argos, se ha consolidado.

Un buen indicador de la mejoría de la calidad de vida general en El Salado son las vacas que se sacrifican cada semana. Actualmente son cinco reses, mientras en el pasado era una cada dos o tres semanas. Así mismo, el auge de tiendas y el aumento visible del surtido de estas son rasgos visibles de que los ingresos mejoran para todos.

Hay que destacar, sin embargo, los emprendimientos artesanales que se inscriben en una larga tradición de la región con los textiles y la fabricación de muebles. Por eso, además de mejorar los ingresos de las familias, también recuperan los valores ancestrales y son espacios para desplegar el talento y la creatividad de quienes está trabajando en ellas.

los hamadores vuelven a la feriaEl grupo de soldadores productores de las hamadoras se constitu-yeron como microempresa, Hamaescol, con siete socios fundado-res. Todos los socios trabajan en la fabricación de estas cómodas mecedoras de metal y mimbre, que arrullan al que se recuesta en ellas, y alcanzan a producir hasta cien en el mes. Hoy en día las hamadoras se pueden llevar a cualquier lugar del país donde sean requeridas.

Las hamadoras estuvieron en Expoartesanías en diciem-bre de 2012 en Bogotá, donde tuvieron muy buena acogida, y por eso volverán en 2013. También viajaron a Expoartesano en Mede-llín, en abril, y Artesanías de Colombia las exhibió en Nueva York con la intención de que surjan pedidos desde ese país.

el hit de las tejedorasEl grupo de confección ha diversificado sus productos, ahora no solamente hacen cortinas y comunitarios (que son un tipo de indi-viduales de mesa) sino también fundas, colchas, manteles, todos

ingresos

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con un diseño inspirado en la popu-lar colcha de retazos, que es típica de todo el campo colombiano. Las tejedoras aprendieron bisutería con material reciclado, y desde entonces venden joyas, cuyo producto estre-lla han sido los aretes con tapas de metal, que ya han sido comprados por Bavaria. La joyera y diseñadora Claudia Vallejo ha acompañado y asesorado todo el proceso.

Todos los grupos producti-vos de El Salado están siendo apo-yados por la Fundación Semana en alianza con Proexport, el cual, a través del programa Propaís, rea-lizó una rueda de negocios. Ade-más los productos han participado en el encuentro Mundial de Nestlé en octubre de 2013, en el Reinado Nacional de la Belleza en Cartagena y en el Festival de Música Petronio Álvarez en Cali.

Se está estudiando además la posibilidad de crear una marca registrada de El Salado para todos y cada uno de sus productos.

tabaco excelsoDurante décadas, doblar tabaco ha sido una tradición de las muje-res de El Salado. Lo hacían a mano, de diferentes tamaños y casi siempre para el consumo propio o para ventas a pequeña escala. Con apoyo de la OIM, un grupo de tres dobladoras aprendie-ron a usar una máquina traída desde San Gil, en Santander, otra región con gran tradición tabacalera, y desde entonces están pro-duciendo tabaco tipo exportación. Basta con decir que mientras los tabacos populares, doblados a mano, se venden a razón de tres por 200 pesos, uno solo de los tabacos tipo exportación se vende en 2.500. En la rueda de negocios que se hizo en El Salado se vendieron más de 600 tabacos al menudeo, pero han quedado abiertas nuevas posibilidades. De hecho un empresario japonés interesado en estos tabacos envió una muestra para ser evaluada en Nueva York y el resultado fue óptimo. Según Lilia Ester Torres, una de las dobladoras, solo hay que corregir un poco la acidez, hacerlos más sólidos y mejorar la hoja de cubierta para competir con los mejores del mundo.

Lilia dice que ellas ya hacen varios tipos de tabacos, uno muy grueso llamado torpedo, el espléndido, el Churchill, que es pequeño y robusto, y el popular, al que por razones obvias los sala-deros le tienen cariño.

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el segundo tiempo de los mayores

Los adultos mayores no solo tienen una casa para el encuentro, sino que están en proyectos educativos, culturales y de productividad.

Si alguna población ha vivido con nostalgia el desplaza-miento y el retorno, esos son los adultos mayores. La tristeza de haber abandonado a la fuerza lo que habían construido por años, y regresar para comenzar de cero,

fue una experiencia demoledora para muchos, que se quedaron en sus casas con sus recuerdos y tristezas. El sillón, el portón, el silencio suelen ser los lugares donde habitan los viejos. Pero desde que en El Salado se construyó la Casa del Adulto Mayor, la vida para muchos de ellos ha cambiado. Allí tienen un espa-cio no solo para conversar, bailar y entretenerse, sino que han construido una huerta y hasta producen alimentos —pasteles, por ejemplo— que venden en actividades comunitarias para un fondo común.

La Casa del Adulto Mayor ha sido un ejemplo de orga-nización alrededor de una obra de infraestructura. Si bien los adultos mayores llevan organizándose desde 2008 apoyados por

la Pastoral Social y la Red de Desarrollo y Paz de Montes de María, con la construcción de la casa se consolidó el proceso. La casa y su total adecuación fue una donación de la Fundación Ramírez Moreno y, además de unas buenas instalaciones para los trabajos artesanales, cuenta con una amplia cocina y un ran-cho, así como un amplio jardín y la huerta de plantas medicinales y hortalizas.

La casa tiene desde temprano sus puertas abiertas, y ellos llegan allí a conversar y a recibir cursos que les brindan entidades como el Sena. Para ellos es muy importante ser pro-ductivos, por eso trabajan en iniciativas como la elaboración de artesanía. Ellos mismos decoraron la casa a partir de material reciclado y están empezando a hacer vajillas tradicionales en totumo. Adicionalmente, las mujeres crearon su propio grupo de danza, y están haciendo un aporte fundamental en el tema de la recuperación de la memoria cultural.

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cien viviendas para el salado

L as últimas 100 viviendas, de las 100.000 que el pre-sidente Juan Manuel Santos se comprometió a cons-truir durante su gobierno, serán para El Salado. Así quedó convenido desde marzo entre la Presidencia, el

Ministerio de Vivienda y la Gobernación de Bolívar. Si bien el gobierno pone las casas, la Fundación Semana se comprometió a donar el lote para hacer viable este proyecto. Pero se han pre-sentado múltiples dificultades, como las medidas cautelares de protección que tienen muchos terrenos, y eso impide su compra. Sin embargo, ya se llegó a un acuerdo para comprar un lote en la parte alta de El Salado, lo que facilita que en enero la Fundación Carvajal comience la construcción.

Tal como se hizo con la Casa del Pueblo, las solucio-nes de vivienda han sido diseñadas de acuerdo con la idiosin-crasia de la región. Serán construidas en material, tendrán en

la parte de atrás su rancho y su patio, y una entrada lateral para el burro, que es el vehí-culo de trabajo y movilidad de los campesinos de Montes de María. El barrio tendrá abso-lutamente todos los servicios públicos que pueda tener una comunidad, conectados casa por casa: acueductos, alcanta-rillado, energía eléctrica, cone-xión a telefonía e internet. Justamente, el acceso a estos servicios es lo que obliga a construir un barrio completo y no casas aisladas por todo el territorio.

El criterio de asigna-ción de las viviendas definido por la comunidad es que sean para familias saladeras que no tengan dónde vivir o para per-sonas que estén retornando. Pero la selección final no está en manos ni de la comunidad

ni de la Fundación Semana, sino del Departamento de Prospe-ridad Social a partir de las listas consolidadas por la Unidad de Víctimas, la ANSPE y el municipio, según lo contempla la ley.

Se construirá todo un barrio de casas gratuitas para las familias que más las necesitan.

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la casa del pueblo sigue vibrandoEn El Salado poco a poco la gente volvió a salir a las calles. Después del retorno vinieron unos años de miedo y desconfianza de estar en medio de los actores armados; con el Proyecto de Reconstrucción la gente ha vuelto a salir y el punto de encuentro es la Casa del Pueblo, que revitalizó el centro. Los tambores del grupo de gaitas suenan hasta tarde en la noche, la cancha de fútbol permanece llena de niños y jóvenes entrenando. En algunas noches, hay cine al aire libre en la pared principal de la Casa.

Pero el corazón de este centro cultural es la Biblioteca Pública de El Salado, que fue inaugurada en junio de 2012 y que tiene una muy completa colección de libros. La biblioteca fue dise-ñada por el arquitecto Simón Hosie, construida por Fundación Car-vajal con el apoyo de Coltabaco, de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, del Ministerio de Cultura y de otros donantes privados. Sin

embargo, a pesar de ser uno de los símbolos más importantes de la reconstrucción del pueblo, la biblioteca tiene debilidades.

Por una parte, la Alcaldía del Carmen de Bolívar no está suficientemente comprometida con su obligación de manteni-miento, ya que desde que se firmó el acuerdo municipal mediante el cual se crea la biblioteca en junio de 2012 no se ha girado ni un peso de recursos para su mantenimiento físico ni para el pago de servicios públicos. El contrato con el bibliotecario terminó en noviembre de 2012 y la nueva bibliotecaria no fue nombrada sino hasta mayo de 2013, por lo cual la biblioteca estuvo funcionando a medias con la colaboración voluntaria de los integrantes de la mesa de cultura.

Otra preocupación grande es que el nivel de lectura conti-núa siendo muy bajo. Se necesita mayor iniciativa y compromiso de la bibliotecaria y los demás líderes culturales para que los adultos se vinculen a la promoción de la lectura.

proyectos a granel

El mejoramiento de la vida de la gente de El Salado se refleja en todos los ámbitos, en iniciativas a veces grandes, a veces de impacto cotidiano. Y

no sin dificultades. Aquí están algunos de ellos.

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alcantarillado poco conectadoEl gran logro que fue construir el alcantarillado de El Salado se ha visto opacado por el bajo número de viviendas que han logrado conectarse a él. Ello ha redundado en problemas técnicos, como que el sistema se llena de arena por el poco

ahí va mejorando la saludLa comunidad de El Salado tuvo que luchar mucho para tener una infraes-tructura básica de salud en el corre-gimiento. Hoy hay una mejoría indis-cutible en este terreno. Además de un puesto de salud bien dotado, con médico, enfermera y odontólogo per-manentes, hay una ambulancia. Subsis-ten problemas con algunas medicinas que solo se consiguen en Carmen de Bolívar.

Un indicador muy importante de avance es que hace cuatro años ape-nas un 15 % de los niños estaban vacu-nados y hoy lo está el 100 %. Adicio-nalmente, se han hecho esfuerzos para fortalecer la seguridad alimentaria con patios productivos, huertas y acompa-ñamiento integral a las familias, para evitar la violencia intrafamiliar y otro tipo de problemáticas psicosociales.

uso, y la PTAR no funciona al 100 %. Por eso la Funda-ción Carvajal tiene proyectado conectar 50 viviendas más y los mejoramientos habitacionales incluirán este servicio, así como las 100 casas que se harán por cuenta del Ministerio de Vivienda.

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se destraba la cancha de fútbol Tras la visita del presidente Juan Manuel Santos a El Salado a mediados de 2011, surgió un proyecto para la adecuación de una cancha de fútbol. Desde entonces, la comunidad, con el apoyo de la Fundación Semana, ha emprendido un sinnúmero de esfuerzos para su cons-trucción en medio de mil obstáculos. Por un lado, las adecuaciones del terreno sobre el lote que se consiguió no se habían podido realizar debido a que se encuen-traba a nombre de un particular y no del municipio. El proceso de traspaso sufrió grandes trabas porque el predio tenía una medida cautelar que no se pudo levan-tar hasta noviembre de 2013. Esta medida fue impuesta

el parque agroecológico da frutos El Parque Agroecológico El Salado ya es una realidad. Por una parte, es la granja escolar donde los estudiantes de bachillerato están haciendo sus prácticas para obtener el título de técnicos agropecua-rios. Por otra, tiene parcelas disponibles para el arriendo en las que empresas como Coltabaco y Alpina están probando nuevas técnicas de siembra. Y, finalmente, tiene un bosque de ladera que se con-serva como reserva forestal y en el que habrá en el futuro senderos ecológicos.

Esta granja está mejorando la calidad de la alimentación del pueblo, proveyendo, por ejemplo, los huevos de sus gallinas pone-doras, que antes eran traídos del Carmen de Bolívar; también tiene cría de carneros, lombrices y conejos. La huerta produce berenjena, tomate, maracuyá, plátano, moringa, papaya y otros vegetales que se venden localmente. Allí está viviendo una pareja de jóvenes que la mantienen y cuidan.

en 2008 por el Comité de Atención Integral a la Pobla-ción Desplazada de Bolívar, con el propósito de evitar el despojo a campesinos a través de la compra masiva de tierras.

La Fundación Semana aporta el lote, mientras la Presidencia de la República, a través de Fonade, fina-ciará la obra que comienza en 2014 bajo responsabilidad de la Fundación Carvajal. Esta consiste en un muro de contención que dé estabilidad al terreno, unas graderías y la iluminación. Además, Pacific Rubiales construirá una sede para la Escuela de Fútbol Nueva Generación, con camerinos, un salón, bodegas y oficinas.

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qué buena la energía solarLa energía solar está haciendo posibles muchos sue-ños en El Salado. Los paneles que nutren de luz a la Casa del Pueblo también alcanzan a darles energía a la nevera de vacunas del centro de salud y a la sala de sistemas del colegio. Ahora en las veredas se están

Macayepo está en el corazón de la alta montaña de los Montes de María. Es un corregimiento del Carmen de Bolívar que, al igual que El Salado, ha sido duramente afectado por la violencia y el desplazamiento. Los campesinos de Macayepo empezaron a retornar en el año 2000 y durante la última década han recibido apoyos del Estado a cuentagotas. No obstante, sus necesidades en infraestructura, educación y organización comunitaria, entre otras, son muchas. Ellos han cultivado desde hace décadas el aguacate, pero en los últi-mos meses han enfrentado una crisis sin precedentes, dado que una plaga acabó por lo menos con 5.000 hectáreas de la fruta. Pese a la dificultad, los líderes de Macayepo y otras 40 veredas de la alta montaña están trabajando unidos por la reconciliación de su región, otrora dividida por la desconfianza y los estigmas. Además, le están exigiendo al gobierno que se haga presente

con sus instituciones. Por todas estas razones, Macayepo es el tercer corregimiento de los Montes de María (después de El Salado y Palenque) donde la alianza que lidera la Fundación Semana llega para trabajar por un desarrollo integral, tanto econó-mico como social y humano. Para ellos, la experiencia de El Salado es un referente, y por eso vienen estrechando lazos con los saladeros con la idea de construir un proyecto de convivencia para los Montes de María que destierre la violencia para siempre.

La Fundación Semana comienza una nueva intervención social en el contexto del posconflicto que viven los Montes de María.

el turno de la alta montaña

implementando pozos artesanales cuyo bombeo se hace con estos paneles solares, y los resultados son excelentes. Incluso se piensa que esta es una solución para el riego de los cultivos, que es un factor crítico para la productividad.

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Muchas personas de El Salado, especialmente adul-tos mayores, no sabían leer ni escribir. No sabían ni firmar, y cuando tenían que hacer alguna dili-gencia que requiriera su rúbrica, tenían que poner

la huella digital. Uno de esos casos era el de Félix Ramos, padre de Emerson Ramos, un joven que ha sido líder de varios proyectos en la reconstrucción de El Salado. Emerson, al igual que por lo menos otras 30 personas, recibió el curso del programa ABCDEs-pañol, un método creado por el colombiano Javier González, que enseña a través del juego a leer, escribir y las cuatro operaciones básicas de las matemáticas. Emerson es uno de los pocos que se mantuvieron como maestros voluntarios y dice que no hay tarea que lo haga más feliz. “Yo me pongo en los zapatos de ellos… ¿y si yo no supiera escribir, cómo me sentiría? Por eso encontré que mi vocación es enseñar”, dice. Obviamente, al primero que le enseñó fue a su padre. Y luego a muchos más de las veredas, tanto mayores de edad como jóvenes y niños, ya que por falta de escue-las en los sitios más remotos lo único que tienen es este programa que se desarrolla una vez por semana.

Emerson, por ejemplo, va los sábados de tres a seis de la tarde a la vereda Villa Amalia, y en un mesón y unas cuantas mesas en un rancho con techo de zinc, saca sus juegos e instru-

no más huella digitalEl analfabetismo se está erradicando de las veredas de El Salado con un

programa que enseña a leer y escribir a través del juego.

mentos didácticos. Son nueve alumnos adultos y seis niños, casi siempre nietos y abuelos, que aprenden al tiempo. Al principio tuvo que luchar contra el prejuicio de los mayores, “loro viejo no aprende”, o la vergüenza que para muchos significaba no saber ni siquiera tomar el lápiz. Pero todo eso está cambiando y ABCDEspañol es uno de los programas más queridos por la gente.

“no sabía escribir mi nombre”Denis Bohórquez siempre quiso ir a la escuela y aunque la escasez no se lo permitió, ella no se dio por vencida y aprovechó todas las oportunidades que tuvo para aprender. “Mis deseos siempre fueron estudiar, pero usted sabe que uno por ser tan escaso de recursos y por estar en el campo no puede”. Cuando Denis era niña no había colegio en Santa Clara, pero ella estaba decidida a aprender, entonces una señora le enseñó las letras. A algunos de sus herma-nos sí los mandaron a estudiar, en cambio ella comenta con humor: “Yo nunca vi un colegio, no sé si por de malas, pero ni a llevar una razón fui”. Ahora, a sus 51 años retoma su estudio con el programa ABCDEspañol. “Ha sido un placer, estoy muy contenta, para aprender nunca es tarde”.

“antes usaba la huella”Eligio Torres es un gran líder. Su papel en la vereda Villa Amalia ha sido crucial para buscar la titulación de las tierras y para que se les reconozcan todos los derechos sociales. Pero hasta hace poco, no sabía ni siquiera firmar. “Yo le decía a mi comunidad: no puedo ser líder de ustedes. Qué tal que vaya a Bogotá y allá me den un papel donde diga que nos van a matar a toditos y yo no pueda leerlo”. Sin embargo, este año aprendió a firmar. Cada sábado se reúne con sus hijos y nietos a recibir las instrucciones que les da Emerson Ramos, con paciencia hace las planas, y en familia se ayudan con las tareas. Su aspiración es poder leer fluido y, algún día, hasta leer un libro completo.

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“a el salado le falta gente”Uno de los propósitos de la reconstrucción ha sido incentivar el retorno de las

familias que se desplazaron. Poco a poco, este objetivo se está logrando.

E l retorno de El Salado comenzó en 2002, dos años después de la segunda masacre paramilitar en la que toda la población se había desplazado. Inicialmente entraron 80 personas, en su mayoría hombres, a recu-

perar su pueblo, invadido por el monte. Estas personas fueron trayendo poco a poco a sus familias y empezaron a sembrar en los alrededores cercanos del pueblo, ya que las amenazas y el fuego cruzado entre ejército, guerrilla y paramilitares no les permitía ir más lejos.

Ya habiendo recuperado las calles y parte de las casas, empezó el retorno progresivo de otras familias que sobrevivieron y lucharon por permanecer en su territorio a pesar de los hostiga-mientos, las amenazas, las detenciones arbitrarias y los asesinatos selectivos de algunos de sus líderes en medio de un abandono estatal evidente.

Hoy en día, con un escenario ya hace varios años libre de actores armados ilegales, con una presencia estatal permanente y los proyectos de la alianza por la reconstrucción, el retorno ha aumentado. Saladeros que llevaban muchos años por fuera comentaron que tomaron la decisión de volver cuando vinieron a visitar a sus familias en vacaciones y al ver las oportunidades que ofrece el pueblo decidieron quedarse. Además, las personas que vienen de visita o que ven fotos se sorprenden con la Casa del Pueblo o al ver el arreglo de las murallas y de algunas calles, los campeonatos de fútbol, los eventos culturales, etcétera.

“A El Salado le falta gente” es un frase recurrente, cando

hablan de que el pueblo no es como era antes. Ya hay más de 1.200 personas viviendo allí, pero no se puede olvidar que había 7.000 habitantes antes de 1997. Solo en 2013 han retornado 17 familias, pero los saladeros esperan que sean más y por eso decidieron que proyectos como el de la reactivación de la economía local beneficie también a desplazados que quieran volver a su tierra.

los “extranjeros”Muchas personas oriundas de El Salado han retornado con pare-jas que son de otras regiones de Colombia. Por eso ahora hay caucanos, paisas, magangueleños y manizaleños.

Hoy en día, por ejemplo, vive en El Salado un cucuteño, esposo de Ana Tulia Redondo, a quien conoció en Barranquilla. Decidieron retornar un día que vinieron a visitar a la familia. “Yo me siento bien porque estoy en mi pueblo. Uno acá no se estresa mucho”, afirma Ana Tulia. Caterine Cohen también retornó a pesar de haber crecido en Barranquilla: “El Día de la Madre vine y me quedé. Ahora vivo con mi familia, mis hermanos y mi mamá —comenta—. Al principio fue difícil porque no hay mucho donde divertirse, el ritmo de vida es diferente, pero ya me acostumbré y estoy buscando trabajo”.

Otros “extranjeros” llegan sin ningún vínculo fami-liar, como Gladys, quien es oriunda del Carmen y trabaja como dobladora de tabaco. Su esposo es agricultor. Llegaron atraídos por el cambio de situación del corregimiento y a pesar de no ser saladeros compraron una casa y están totalmente establecidos.

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cada vez más cerca

Son apenas 19 kilómetros los que separan a El Salado de la troncal de la Costa. Sin embargo, recorrerlos en el pasado podía tomar no solo horas, sino días. Los únicos carros que podían entrar eran los viejos jeeps de carpa

que en cada tramo difícil debían encadenar las llantas para salir del fango. La gente dormía a veces en la carretera para no dejar solo al conductor y se hacían largas filas de carros atascados. Esto ocurría sobre todo en invierno, pero también en épocas donde una simple lluvia aislada convertía todo en un caos. También era fre-cuente escuchar que no se pudo sacar la cosecha, que un enfermo grave tuvo que esperar horas para llegar al hospital, etcétera. Hoy eso ha cambiado bas-tante gracias a que se ha instalado placa huella en los tramos más complicados. En tiempos secos se puede llegar al Carmen de Bolívar en 40 minu-tos, cada vez hay más carros y motos haciendo recorridos por esta vía, y aunque hay tramos muy críticos se está trabajando para mejorarlos.

Invías y la Gobernación de Bolívar invirtieron este año 1.500 millones de pesos con los que se añadieron dos kilóme-tros de placa huella con sus respectivas cunetas y se afirmaron con material las cunetas de nueve kilómetros en puntos que se encontraban en condiciones críticas. En la visita que realizaron el gobernador de Bolívar y el ministro de Transporte, el 31 de octu-bre de 2013, se reiteró el compromiso de invertir 2.260 millones de pesos para la siguiente fase con la que se harán dos kilómetros más de placa huella, para que queden en óptimas condiciones.

Un factor clave de la mejoría de la carretera ha sido el papel que ha cumplido la mesa de infraestructura y, en especial,

la veeduría que esta les ha hecho a los contratistas. En una pri-mera etapa, hace tres años, los contratistas hicieron un trabajo de muy mala calidad, dado en parte a que no escucharon las sugerencias de la comunidad, que aunque no sabe de ingeniería, sí conoce el terreno, los materiales de la zona y los puntos real-mente neurálgicos del recorrido. Con el nuevo contratista se ha

logrado un diálogo tranquilo y transpa-rente, para aprove-char los recursos que hay en la región y optimizarlos.

Hay que decir, críticamente, que no ha ocurrido lo mismo en los mejora-mientos proyectados para las carreteras de las veredas El Bál-samo y Santa Clara, pues los contratistas no han cumplido ni con los tiempos ni con la calidad de las obras encargadas por Colombia Responde.

La carretera es estratégica para que se reactive la economía. Se ha mejorado mucho y el papel de la veeduría de la comunidad ha sido vital.

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EL SALADO

reparando el traumaLos saladeros intentan superar el sufrimiento mental y espiritual que les han dejado los atroces hechos de violencia que han vivido. Por Silvia Camargo.

L a primera impresión cuando se visita a El Salado es la de un pueblo tranquilo y con vida. Se oye la risa de los niños, se ve a los jóvenes de un lado a otro hablando de sus proyectos, los adultos muestran con orgullo

mercancías hechas con material reciclable mientras los más viejos desarrollan actividades en la Casa del Adulto Mayor. Solo a medida que se camina por sus calles —polvorientas o encharcadas, depen-diendo de la temporada en que se visite— va apareciendo la tra-gedia que los marca. “A ese joven le mataron el hermano”, “a don Julio le asesinaron a su esposa”, “esta niña duró tres años sin hablar después de la masacre”, “yo me escondí entre los matorra-les durante esos tres días”, dicen sus pobladores. Así se completa el panorama de un pueblo atravesado por la violencia, que sufrió la pérdida no solo de su gente sino de todo un proyecto de vida, y que hoy ha logrado recuperarse hasta acomodar en algún lado de su alma esa pena, sin olvidar a sus muertos, pero sin que su recuerdo los desborde.

La literatura científica establece que una minoría de la población en guerra puede afectarse con alguna patología mental. El Salado no fue la excepción. Debido a las masacres, cuatro muje-res sufrieron traumas que requirieron tratamiento psiquiátrico. Juana Cárdenas y Argenida Torres fueron diagnosticadas con

depresión; Diana Redondo tenía episodios psicóticos y María Romero simplemente se desconectó de la realidad. Gracias a una tutela, la T-045, interpuesta por sus familiares para que el Estado les diera la atención psiquiátrica que en varias ocasiones les negaron, hoy pueden llevar una vida casi normal.

El resto de la población sufrió una pena muy pro-funda, entendible si se tiene en cuenta que perdieron a sus familiares y que no pudieron hacerles el duelo porque tuvieron que dejar atrás todo, desplazarse a otro lugar y vivir del rebus-que. El tratamiento para ellos fue psicosocial, una atención que mira ese sufrimiento dentro del contexto de la guerra para ayu-darles a procesar el duelo aplazado y el miedo, la rabia y la culpa que siempre los acompañan. De esta forma se previene que el sufrimiento sea visto como una patología. A través de proce-sos culturales, educativos y sociales, poco a poco se recuperó la confianza en el otro y la esperanza en el futuro. “Ha sido lento pero progresivo —dice Carmen García, directora de Desarro-llo Comunitario de El Salado—. Antes la gente no sonreía, tenía mirada triste, apagada, casi no hablaban con el otro, no había ganas de hacer fiesta”. Pero eso ha cambiado y ahora hay comités que trabajan para recuperar las corridas de toros y las fiestas patronales.

Ahora que ya lloraron a sus muertos, muchos sueñan con que las cosas sean como antes. Se refieren a que quieren volver a vivir en las con-diciones económicas que tenían antes de ser víctimas del conflicto armado. En la medida en que lo logren, su bienestar emocional también mejo-rará. Pero aspirar a que todo sea igual al pasado es difícil. Como señala Juan David Villa, psicólogo que ha interve-nido a muchas comunidades afectadas por la guerra, es como si se elabora un jarrón, luego se rompe y se trata de reconstruir pegando un pedazo tras otro. “Nunca va a ser el mismo de antes”, aclara. Esa sensación la comparte la hija de María Romero, cuyo tratamiento ha sido lento, tal vez, según ella, por su avanzada edad. “Aunque ya puede estar sola en la casa, todavía no es la misma mamá que yo quisiera ver”, concluye.

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la memoria como reparación colectiva

El Salado es uno de los pocos lugares del país que tienen un plan de reparación colectiva pactado con el Estado. La memoria es un eje central.

Desde 2009, el Estado ha considerado a El Salado como uno de los lugares donde se realizará un plan de reparación colectiva. Dicho plan fue concertado por la comunidad con la Comisión Nacional de

Reparación y Reconciliación (CNRR), que era en aquella época la entidad del gobierno encargada de atender a las víctimas del conflicto armado. La reparación colectiva también fue avalada por la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, promulgada en 2011, y por eso desde entonces el plan para El Salado se ha venido dis-cutiendo con la Unidad de Víctimas, que hace parte de la nueva institucionalidad creada para tal fin.

El plan contempla una reparación integral a la comuni-dad, con el fin de restituirle los derechos que le fueron vulnerados con las masacres de los años 1997 y 2000. Por eso abarca gran-des temas, como la educación, la salud, la atención psicosocial, la libertad de culto, la dignificación de las víctimas, el derecho a la verdad y a la memoria, el ejercicio pleno de los derechos, el forta-lecimiento organizativo y el restablecimiento de las redes produc-tivas y comerciales.

Como parte del plan se restaurará el cementerio, cuyos diseños ya están hechos, y se inició el programa psicosocial Entre-lazando. Sin embargo, puede decirse que el eje de todas estas acciones es la memoria.

Para los saladeros la memoria es vital. Cada año se

conmemora la masacre y al tiempo se celebra el aniversario del retorno con exposiciones de fotos, misas, caminatas, etcétera. La reparación simbólica también incluye que el actual Monumento a las Víctimas se transforme en un lugar de memoria gracias a un proyecto financiado por el Ministerio de Justicia y llevado a cabo por la Fundación Semana y el Centro de Memoria Histórica, que cumple con una de las medidas del plan.

El diseño del nuevo lugar se está haciendo con talleres y se está construyendo un archivo de documentación con la historia del pueblo, se están copiando y digitalizando fotos de los álbumes familiares y de los hechos que han tenido más impacto colectivo, así como todo lo que ha registrado la prensa.

A comienzos de 2014 se iniciará la obra del Lugar de Memoria y se inaugurará en paralelo con el cementerio, en donde reposarán los cuerpos que fueron exhumados este año como parte de la dignificación de las víctimas.

La reparación colectiva es, sin embargo, apenas una dimensión de la reparación a las víctimas. La ley también contem-pla la reparación vía administrativa, que es solicitada de manera individual por cada persona de acuerdo a los daños sufridos durante el conflicto. Esta no está en detrimento de las reparacio-nes a las que accedan por vía judicial las víctimas, que, como en el caso de El Salado, tramitan demandas ante tribunales nacionales e internacionales.

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EL SALADO

La reconstrucción de El Salado ha contado con el apoyo técnico y humano permanente del equipo de la Fundación Semana que vive de tiempo completo allí. Se trata de profesionales comprometidos que

trabajan mancomunadamente con los saladeros y comparten con ellos alegrías y dificultades.

Diego Suárez, “el agrónomo”, se conoce cada parcela de cada vereda del campo saladero. Aprende con admiración y respeto cómo han sido las tradiciones agrícolas de los cam-pesinos, al tiempo que les indica cómo incorporar avances técnicos o métodos modernos que hacen más productivo al campo. Yamileth Montilla, a quien en las veredas llaman cari-ñosamente Yarumita, recorre las huertas colectivas que ella misma ha ayudado a construir y que son claves para la segu-ridad alimentaria de las familias del campo. Ricardo Ramírez, también agrónomo, viene con su experiencia en la zona cafe-tera para preparar las tierras, buscar alternativas de riego y diversificar los cultivos.

Por su parte, Carmen García, que ya va a cumplir tres años viviendo en El Salado, ha sido el corazón del desarrollo social y comunitario, pues se ha concentrado en fortalecer a las organizaciones de base y las mesas de trabajo. Pero eso no es todo. También hace de consejera de los saladeros en asuntos que van desde cómo tramitar una personería jurídica

hasta resolver una cita médica de tercer nivel. Uno de sus logros es que hoy existen Juntas de Acción Comunal en las seis veredas, espacios comunitarios en todas las áreas de la vida social y una mayor participación. Con Carmen siempre veremos a Marcela Barrera, Carmiña Pérez y María Eugenia Ramírez, que trabajan hasta altas horas de la noche preparando talleres, jornadas educa-tivas o caminando por el pueblo para llevar puerta a puerta los mensajes necesarios para que toda la comu-nidad se informe sobre el desarrollo de los proyectos.

El profesor de sistemas José Miguel Montero lleva computadores a cada rincón del corregimiento en el que haya un grupo dispuesto a aprender. Nada lo para, ni la carretera embarrada de Santa Clara, ni la falta de luz, ni que sus estudiantes solo puedan tomar clase a las nueve de la noche: él siempre está ahí. De la misma forma, Rubiela Rubiano no tiene obstáculos para llegar a dar las clases de ABCDEspañol a cada casa donde lo requieran, y en sus ratos libres empezó un grupo de tea-tro por su cuenta. Y Humberto Vanegas, que llegó hace

poco del Valle del Cauca y que viene a coordinar el proyecto de desarrollo económico local, ya está acompañando al resto del equipo en todos los procesos.

Este grupo se ha enriquecido profundamente con los saladeros que trabajan en la Fundación. Lucho Torres apoya el proyecto de reactivación económica en La Bonga Palenque y los nuevos retornos hacia El Salado. Jaqueline Cohen y Lei-ner Ramos no pierden ninguna ocasión para que haya más oportunidades para niños y jóvenes en deportes y cultura, y de la mano del profesor de música, Gerardo Cepeda, han logrado que la música sea uno de los pilares del renacimiento de El Salado. Neida Narváez está encargada de la estrategia de ampliación hacia la región y trabaja con los adultos mayores. Y no nos podemos olvidar de Mayolis Mena, que los recibe a todos cada mañana con una gran sonrisa y una taza de tinto.

Con este equipo, y otras 14 personas que trabajan desde Bogotá, y que permanentemente viajan al terreno, así como con el legado que han dejado a su paso otros excelentes profesionales que ya no están en El Salado, se ha tejido este proceso que ya lleva cuatro años. Ellos, ade-más de ser soporte técnico de los proyectos, han aportado carisma, compromiso a fondo con la comunidad, respeto y visión. Han materializado la filosofía de la alianza que lidera la Fundación Semana.

el factor humanoLa calidad humana y profesional de las personas que trabajan en El Salado en los proyectos de la Fundación Semana ha hecho posible el avance de su

reconstrucción en todos los ámbitos.

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1. RECUPERACIÓN DE LA ESPERANZANo ha sido fácil pasar del escepticismo y la desconfianza a una actitud colectiva de construcción de futuro. Pero se ha logrado. En El Salado la gente ha recuperado los valores que habían quedado suspendidos después de la violencia: una activa vida comunitaria y la fiesta. La música, la danza, la alegría, son expresión de una superación del pasado y una nueva apuesta por la vida.

2. LOS CAMBIOS EN LA VIDA COTIDIANALa vida cotidiana de El Salado ha cambiado fuertemente. Desde los hábitos higiénicos que ha implicado el tener alcantarillado, pasando por los centros educativos y recreativos, dignos para niños y viejos, hasta la recuperación del espacio público y la conectividad. Puede decirse que la gran mayoría de los proyectos han beneficiado a la comunidad en general, sea que participe acti-vamente o no en la vida social del corregimiento.

3. LA COHESIÓN SOCIALAunque los conflictos, las tensiones y las críticas son normales en todas las comunidades, y El Salado no es la excepción, hay que destacar el incremento de la cohesión social, la cual se refleja en la consolidación de las organizaciones de base, en un clima de convivencia bastante bueno y en el surgimiento de nuevos liderazgos.

4. QUE LOS JÓVENES QUIERAN QUEDARSEA diferencia de muchas comunidades afectadas por la guerra, a las que los jóvenes no quieren retornar, en El Salado hay un grupo muy significativo de jóvenes que ven su futuro en su pueblo. Muchos salen a estudiar con el propósito de volver, o los que ya estaban afuera están retornando para aportar sus conocimientos y saberes. Además, se ha reafirmado el interés en las actividades del campo, con una visión moderna.

5. DIVERSIFICAR LAS CAPACIDADES PRODUCTIVASHoy en El Salado hay empresas incipientes que, aunque no generan empleo masivamente, sí son alternativas productivas que ponen en juego nuevas habilidades y talentos de la gente. Artesanías, produc-tos agrícolas con valor agregado, y los mismos proyectos culturales, educativos y deportivos les abren perspectivas de trabajo y profe-sionales a muchas personas que antes no las tenían.

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EL SALADO

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1. CONVERTIR EN CONOCIMIENTO ESTA EXPERIENCIAMuchos corregimientos y municipios de los Montes de María están observando la experiencia de El Salado para reproducir algunas de sus enseñanzas. El reto es lograr sistematizar lo que han sido estos años de construcción colectiva y convertir en conocimiento lo que se ha hecho de manera pragmática y, a veces, intuitiva.

2. ASUMIR LOS NUEVOS RETOS DEL POSCONFLICTOPosiblemente el próximo año el país le pondrá fin a la guerra insur-gente e iniciará una difícil pero esperanzadora etapa de poscon-flicto que implicará nuevos retos. La posibilidad de que se cree una zona de reserva campesina en los Montes de María, cambios en los esquemas de seguridad para las zonas rurales, reformas para el desarrollo rural, nuevos espacios de competencia y representación política, así como un impulso fuerte a la reconciliación, son algunos de los aspectos que se deberán afrontar en poblaciones como El Salado.

3. QUE EL ESTADO EN SU VERSIÓN LOCAL TENGA MÁS PRESENCIAHay que reconocer que gran parte de la intervención de El Salado ha contado con un apoyo muy importante del Estado, con sus instituciones nacionales (ministerios y consejerías). También se ha contado con el compromiso de la Gobernación y, en la medida de sus posibilidades, de la Alcaldía. Pero la sostenibilidad del desarrollo rural requiere instituciones locales fuertes, tanto para los asuntos agrarios y ambientales como en lo social. Que El Salado realmente se incorpore en los planes de desarrollo municipal y que la presencia del Estado sea permanente allí.

4. CONSTRUIR UNA VERDADERA ECONOMÍA REQUIERE DE TIERRAEl Salado nunca volverá a ser lo que fue en el pasado, ese pasado que tanto añoran sus habitantes. Pero puede llegar a ser un nuevo

El Salado, con oportunidades para todos. Ello depende en buena medida de una fuerte presencia del Estado, pero también de que se consolide una economía campesina que les dé solvencia a las

familias que habitan allí. Pero también de la tierra, que es base fundamental para que esta economía sea viable. La tenencia de la tierra es una deuda histórica con la gente de El Salado y, en general, de los Montes de María. Tener acceso a la tierra hace posible que todo lo que se ha hecho allí haya valido la pena, porque es la garantía de que haya un futuro promisorio.

5. PREPARAR UNA ESTRATEGIA DE SALIDALa Fundación Semana se está abriendo a nuevos proyectos en otros corregimientos de la región. En el mediano plazo, si bien permanecerá en El Salado, será la comunidad la que asuma las riendas del desarrollo de los proyectos y la interlo-cución con el Estado, sin la presencia ya de las fundaciones que hasta ahora la han acompañado. Este cambio de roles debe prepararse y realizarse de manera consciente, con los tiempos y las metodologías adecuadas.

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Coltabaco Además de liderar el proyecto más ambicioso en lo productivo –recuperar la siembra de tabaco en la zona–, financió la reconstrucción de la Casa de la Cultura.

ArgosHa apoyado a la Asociación de Jóvenes Productores de El Salado a través de varios proyectos; es parte de procesos que afectan la comunidad como la construcción de la Casa de la Cultura y el estudio técnico del arroyo.

TelefónicaConectó a El Salado con el mundo a través de una antena que permite que hoy tenga teléfono fijo, celular y conexión a internet por banda ancha. Será un aliado clave en los Montes de María.

Pavco Donó los diseños de alcantarillado y aportó materiales para el mejoramiento del acueduc-to de los hogares comunitarios y de la Casa de la Cultura.

Fundación CarvajalFundación Carvajal ha sido la gran cabeza detrás de los distintos proyectos que lidera la Fundación Semana.

OIMCreadores y líderes de la convocatoria ante el Incoder además de hacer contrapartidas a proyectos financiados por el sector privado.

BavariaApoya los emprendimientos de El Salado y Palenque, ha sido el aliado principal de las campañas de comunciación de la alianza y apoyó el lanzamiento de la Casa del Pueblo.

Presidencia de la República Ayuda gestionando la articulación del sector público. Así mismo, donará los recursos para la adecuación de una cancha de fútbol de El Salado.

Fundación Alpina Alpina ha sido el corazón de la reconstruc-ción y lidera el proyecto de granja agroecoló-gica. También cofinanció el lanzamiento de la Casa de la Cultura de El Salado.

Coca-Cola FemsaAyuda a diseñar un plan de saneamiento bási-co y a buscar soluciones de agua en El Salado y sus veredas. Dona bebidas para los eventos de la alianza.

CoronaAdemás de donar materiales para los distintos proyectos, ha sido líder en el plan de infraes-tructura.

Armada Nacional Acompaña de forma permanente a la comuni-dad y apoya a la alianza con logística y transpor-te de materiales.

USAID Ha apoyado a la alianza siendo un aliado estra-tégico para el proyecto de desarrollo económico local en regiones de posconflicto.

La W Radio Con Julio Sánchez a la cabeza, La W ha sido el gran promotor de las campañas por los Montes de María.

Caracol TVGran patrocinador de varias causas durante el proceso y cofinanciador del documental La masacre de El Salado: los años que siguieron.

Publicaciones SemanaPrincipal creador del proyecto y promotor del mismo a través de sus distintas publicaciones. Financia el equipo de trabajo de Fundación Semana.

AviancaPromueve el continuo acercamiento con la comunidad de El Salado y de San basilio de Palenque y apoya el transporte de productos.

Fundación Suramericana Líder en las iniciativas de Seguridad Alimentaria de El Salado y sus veredas. Financió la construc-ción de un sistema de extracción de agua con energía solar para el patio productivo comunita-rio de la vereda Santa Clara.

DDBHan sido los autores de las campañas publicita-rias y de imagen de Fundación Semana.

Mazda Donó una camioneta para uso del proyecto.

Prieto CarrizosaApoya todas las actividades de Fundación Semana donando su asesoría legal.

Mercedes SalazarDiseñó la manilla simbólica que muchos colom-bianos llevan en la muñeca para recordar lo que sucedió en El Salado.

LOS QUE SON Y LO QUE HACEN

® Colombia

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EL SALADO

PACIFIC RUBIALES Cofinanció el lanzamiento de la Casa de la Cultura, financió el lote donde se construirá la cancha de fútbol. Principal patrocinador de la escuela de fútbol de El Salado. Apoyará la construcción del reservorio en La Quimera y la Conquista y cofinanciará el proyecto BID - Fomin.

ChevronFinanció un proyecto de energía solar para la Casa del Pueblo, los paneles solares no solo dan energía al centro del pueblo, también a la nevera de vacunas del centro de salud y la de alimentos del restaurante escolar.

Ministerio de Transporte A través del programa de vías terciarias, aportó todos los recursos para el mejoramiento de la vía El Carmen de Bolívar – El Salado.

InvíasRealizó el diagnóstico y el diseño para el mejo-ramiento de la carretera y entregó los recursos a la Gobernación de Bolívar para comenzar el mejoramiento de la vía a El Salado.

EternitHan sido los líderes de la mesa de infraestructura y brindan tanto materiales como apoyo técnico a múltiples proyectos del pueblo.

ICBFLidera el proyecto Familias con Bienestar y cofi-nanciará junto con Aeiotü la operación de un programa para la primera infancia en las veredas de El Salado.

Aeiotü Lidera el proyecto de atención integral de alta calidad para la primera infancia en El Salado y comenzará a operar un programa para las veredas.

Simón Hosie / Casa del PuebloDonó los diseños de la Casa del Pueblo y Comunitarios y Hamadores.

SyngentaPresta asistencia técnica a proyectos agrícolas y ha donado insumos para el proyecto de civi-lización de tierras. Será un aliado clave para el proyecto de desarrollo agrícola.

Grupo ÉxitoHace parte del proyecto para la primera infan-cia, Aeiotü a través de su fundación y apoya la comercialización de las artesanías producidas en El Salado.

DPSHa sido la entidad líder del Estado para con-

-ciación de la construcción del alcantarillado y los proyectos productivos de la Casa de la

las soluciones de agua en las veredas.

Constructora Bolívar Apoyó económicamente la construcción de la Casa de la Cultura y auxilia el área de infraestructura del proyecto de reconstrucción de El Salado.

Electricaribe Ayudó a solucionar los problemas eléctricos de pueblo y expuso una muestra del Museo del Caribe en El Salado.

Fundación Restrepo Barco Apoya todas las iniciativas en salud.

Unidad de Víctimas Apoya los procesos de reparación de El Salado y Palenque.

Sena Está presente en El Salado y Palenque con cursos de artesanías, lácteos, mecánica, etc, incluyendo la implementación de la técnica agropecuaria en el colegio de El Salado.

OEA - TRUST Apoyó la creación de un Centro Mi Llave en El Salado que está beneficiando a la comuni-dad y permitió el acceso a las TIC, disminu-yendo así la brecha y brindando formación para el trabajo.

Fundación Ideas para la Paz Acompaña, documentando, el proyecto de reconstrucción de El Salado.

Gobernación de BolívarApoya a través de la oferta institucional los proyectos de El Salado y es el gran líder del plan Palenque 2015.

IncoderApoya a la Asociación de Campesinos de El Salado (Asocampes) a través del proyecto de reactivación económica Quimera y Conquista y está ayudando a resolver los problemas de titulación en la región.

AviaturA través de su Fundación acompañó a un grupo de deportistas de El Salado y apoya logísticamente los eventos.

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Ministerio de CulturaApoya las iniciativas culturales de El Salado y de Palenque, ayudó en la creación del plan de sostenibilidad para la Casa de la Cultura de ambos lugares.

HybrytecEs un gran aliado en la estrategia de agua y energía solar. Donó el mantenimiento de los paneles solares para la Casa de la Cultura. Es miembro activo del Comité de Agua.

Policía NacionalHace presencia en El Salado con una estación de Policía.

Ministerio de Salud y Protección SocialSupervisa y lidera el cubrimiento en el tema de salud para la comunidad.

De Cero a SiempreEs uno de los líderes de estrategias para la primera infancia.

Ministerio de AgriculturaApoya el desarrollo de los campesinos de los Montes de María.

DNP-

miento de la línea de base de las comunidades.

Alcaldía de El Carmen de BolívarApoyó la construcción del nuevo restaurante escolar.

AceralDonó la estructura metálica para la Casa de la Cultura.

El UniversalApoya el proyecto cubriendo sucesos impor-tantes en la región.

Fundación CoronaApoya el fortalecimiento a madres y hogares comunitarios.

SurtigasApoya el área de Desarrollo Comunitario de El Salado.

Colombia RespondeApoyó al grupo de apicultores de El Salado y a los campesinos de las veredas. Donó los

Ministerio de Justicia y del DerechoSupervisa y lidera el cubrimiento en el tema de salud para la comunidad.

Fundación Saldarriaga ConchaHa apoyado desde el comienzo a la alianza que lidera la Fundación Semana, dedicando especial atención a la población de adultos mayores y discapacitados.

AguayudaMiembro principal del Comité de Agua de El Salado. Realizó una campaña de educación de uso y cuidado del agua y la implementación de

BID - FominCree en la apuesta de la Fundación Semana para la reconciliación y apoyará una estrategia de desarrollo integral para 1.000 familias campesi-nos de El Salado, Palenque y la alta montaña.

Fundación Ramírez MorenoEs el gran aliado del grupo de adulto mayor de

Adulto Mayor.

Cine ColombiaApoya la estrategia de Cine Club en El Salado. Donó un proyector y un sistema de sonido para El Salado.

Carlos Vives y La ProvinciaCarlos Vives apoyó a los niños tamboreros

Provincia el concierto que se llevó a cabo en la inauguración de la Casa del Pueblo de El Salado.

Fundación SemanaCoordina la alianza para la reconstrucción de El Salado y promueve el desarrollo económi-co local en la región de los Montes de María.

FANALCADonó dos motos a la Fundación Semana para sus equipos de trabajo en el terreno.

Fundación SerFinancia y ejecuta varios proyectos de reacti-vación económica y seguridad alimentaria.

AdvantisAsesora emprendimientos en los Montes de María en modelos de negocios y estrategias de comercialización.

LOS QUE SON Y LO QUE HACEN

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EL SALADO

AluzianAsesora la creación y promoción de marca para productos de la región de Montes de María.

ANSPESe ha articulado con la estrategia Unidos y está lide-ra el proyecto de “Zona libre de pobreza extrema”.

Alberto SamudioDonó el diseño de las viviendas nuevas y de la plaza principla para San Basilio de Palenque y trabajará en el diseño de las que se construirán en El Salado.

Ayuda en AcciónApoya la atención integral para la población de las veredas en temas de agua, desarrollo económico y primera infancia.

Fundación John Ramírez MorenoHa sido un gran aliado que se comprometió con el desarrollo de la Casa de la Cultura.

USAIDHa sido un aliado estratégico para el proyecto de desarrollo económico local en regiones de pos-

Red Nacional de Bibliotecas PúblicasIncluyó a la Biblioteca de El Salado en su red y la dotó de libros. Apoya el fortalecimiento de la Biblioteca de San Basilio de Palenque.

APCFortalece las iniciativas de cooperación interna-cional.

Banco Agrario de ColombiaHan entregado créditos para el desarrollo rural de los campesinos y está estudiando la posibilidad de condonar los intereses generados a las deudas a raíz del desplazamiento.

BancolombiaApoya los emprendimientos de El Salado y Palenque a través de un acompañamiento socio empresarial permanente.

Colectivo BTADonará en cooperación con otros aliados el dise-ño para la Casa de la Memoria de El Salado.

Unidad Administrativa para la Consolidación TerritorialApoya a la Fundación Semana desde su entrada a El Salado y a la comunidad a través de la coordinación

Centro Nacional de Memoria HistóricaAcompaña el Plan de Reparación Colectiva de El Salado.

DUPONTFinanciará la instalación de un sistema de energía solar para la escuela de San Basilio de Palenque.

Fondo Patrimonio NaturalApoya la creación de un plan de manejo am-biental de los proyectos productivos.

Fundación MundialHa sido un gran aliado en el área de infraestruc-tura y ha aportado programas de pintura para obras viviendas en El Salado y Palenque.

Hotel Charleston Santa TeresaDonó el alojamiento para Carlos Vives y su familia en el lanzamiento de la Casa de la Cul-tura y presta sus instalaciones para eventos del proyecto.

Ministerio de ViviendaApoya el retorno de la población desplazada,

para las veredas.

MinTicPromoverá que las TIC sean transversales al desarrollo integral. Instalaron un kiosco Vive Digital en El Salado.

ProtecciónLíderes en las iniciativas de Seguridad Alimen-taria en El Salado y sus Veredas. Financiaron la construcción del rancho - comedor en la Casa del Adulto Mayor de El Salado.

Fundación PromigasApoya el desarrollo de la educación en San Basilio de Palenque a través del programa de fortalecimiento de la institución educativa y etnoeducación.

ProexportApoya la comercialización de los productos de las microempresas de El Salado y San Basilio de Palenque. Promovió el viaje de dos artesanos de la región a Europa para promover sus pro-ductos.

CancilleríaApoya a la escuela del fútbol de El Salado, ha promovido dos viajes de las niñas de la escuela de fútbol a Alemania.

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