Boletin El Salado

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Diseo y diagramacin del Boletn de El Salado 2013 para la Fundacin Semana.

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<ul><li><p>el salado</p><p>el camino deel salado</p><p>Boletn #4 Diciembre / 2013</p></li><li><p>Junta Directiva Fundacin Semana</p><p>Felipe LpezMara Lpez</p><p>Alejandro SantosElena Mesa</p><p>Roberto Pizarro Paulo Laserna </p><p>Rosario CrdobaMario PachecoPaola Ochoa</p><p>Soraya MontoyaJudith Pinedo</p><p>Equipo Fundacin Semana Bogot</p><p>Claudia Garca Directora ejecutivaAlejandro Bernal - Gerente administrativo y financiero</p><p>Indira Mercado Asistente administrativa y financiera</p><p>Mara Alejandra Cabal Gerente de ProyectosMara Luisa Montalvo rea de ProyectosMargarita Rosa Agudelo Asistente Fundacin SemanaJuliana Villarreal Relaciones Interinstitucionales Rosario Arias Coordinadora de Comunicaciones e InvestigacinJuan Alfonso Aguilera Diseador rea de ComunicacionesIliana Gutirrez rea de ComunicacionesMariana Linares rea de ComunicacionesDaniel Montoya Asistente de InvestigacinJuan Pablo Garca PracticanteMaribel Romn Apoyo oficina</p><p>Equipo Fundacin Semana El Salado</p><p>Humberto Vanegas - Director tcnico Carmen Garca - Coordinadora de Desarrollo ComunitarioMara Eugenia Ramrez - rea de Desarrollo Comunitario Sandra Marcela Barrera - rea de Desarrollo Comunitario Carmia Prez - rea de Desarrollo ComunitarioRubiela Rubiano - Coordinadora de EducacinDiego Surez - Coordinador de Desarrollo EconmicoJos Ricardo Ramrez - rea de Desarrollo EconmicoLuis Torres - rea RetornoYamileth Montilla rea de Desarrollo Econmico Neida Narvez rea de Gestin ComunitariaJaqueline Cohen - Coordinadora de Cultura Leiner Ramos - Promotor cultural de la Casa del Pueblo Gerardo Cepeda rea de CulturaJos Miguel Montero - rea de Informtica Csar Machado - Asesor legalSantiago Pradilla - Practicante</p><p>Reynaldo Urueta Comunicaciones El Salado Mayolis Mena Apoyo oficina</p><p>Rubn Ayola Apoyo logstico</p><p>Coordinacin Editorial</p><p>Marta Ruiz</p><p>Textos</p><p>Marta RuizClaudia GarcaRosario Arias Santiago PradillaSilvia Camargo</p><p>Fotos</p><p>Faco</p><p>Fotos de apoyo</p><p>lvaro CardonaDaniel ReinaArchivo SemanaRosario AriasSantiago PradillaCarmen Garca</p><p>Diseo Juan Alfonso Aguilera</p><p>Correccin Liliana Tafur</p><p>Fundacin SemanaCalle 93A n. 14-17, oficina 508, Bogot</p><p>Telfono 6468400. Extensin 1720</p></li><li><p>el camino deel salado</p></li><li><p>EL CAMINO DE EL SALADO</p><p>-4--4-</p><p>la oportunidad de los montes de mara</p><p>Nuestra apuesta es por el desarrollo de la economa campesina en toda la regin. Empezamos en El Salado y seguimos con Palenque y la alta montaa.</p><p>Desde hace cuatro, aos ms de cien entidades pblicas y privadas trabajan hombro a hombro con la comunidad de El Salado, Carmen de Bol-var, en un plan de desarrollo trazado por los pro-</p><p>pios pobladores, con resultados evidentes y satisfactorios. La iniciativa surgi de la Fundacin Semana, pero vale la pena decir que se ha tratado de un esfuerzo colectivo que habra sido est-ril de no haber contado la comunidad con el compromiso de los gobiernos nacional y regional; de decenas de empresas privadas y fundaciones sociales; de diversas entidades de cooperacin internacional y de varios medios de comunicacin, gracias a los </p><p>cuales el pueblo hoy irradia vida y extiende su luz de esperanza </p><p>a las seis veredas que hacen parte del corregimiento.Sin embargo, quiero aprovechar este espacio no para </p><p>recitar grandes xitos, sino para exponer algunas enseanzas. </p><p>Porque en este proceso hemos aprendido todos: empresarios, fundaciones, gobernantes, funcionarios. Y, naturalmente, la comunidad. </p><p>La primera enseanza, y quizs la ms importante, es que el nico desarrollo posible nace de la comunidad misma: son ellos quienes trazan la ruta y el destino. Los dems ayudamos, con entrega pero sobre todo con humildad, a que lo alcancen. </p></li><li><p>-5-</p><p>EL SALADO</p><p>-5-</p><p>La segunda es la actitud: esta alianza ha aprendido a despojarse de logos, chalecos y reconocimientos, para trabajar con la comu-nidad en una actitud de iguales y no de redentores. Y la tercera es la perseverancia: la alianza ha comprendido que, al intervenir en una zona, lo importante no es montar proyectos, sino facili-tar procesos. Para los proyectos solo se requiere dinero; para los procesos, en cambio, inmersin, paciencia, compromiso, presen-cia, articulacin. Valo-res sin los cuales habra sido imposible sacar adelante las metas. </p><p>Estos cuatro aos de trabajo han servido para sacar a flote lo mejor que hay </p><p>en muchos de los habi-tantes de El Salado. El pueblo est lleno de lderes de todas las edades que contagian a la comunidad de entusiasmo, al punto que hoy en da existen </p><p>muchos saladeros pre-parados para ayudar en procesos similares en otras comunidades de Montes de Mara, en un ejercicio de rplica que comienza a ser estudiado por universidades extranje-ras, y seguido por diversas entidades pblicas que, como el BID/Fomin, ven en esta alianza un ejemplo real de posconflicto.</p><p>Con el apoyo de esta entidad, justamente, amplia-remos nuestro radio de accin, reproduciendo la misma metodologa. Nuestra apuesta es la recuperacin de la eco-noma campesina en todos los Montes de Mara: impulsar a los sectores productivos de la regin y fortalecerlos en trminos tecnolgicos, de innovacin y de mercados para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de San Basilio de Palenque y de toda la regin de la alta mon-taa montemariana. Por arduo que sea el trabajo, estamos seguros de que lo lograremos gracias al comprometido y destacado equipo de trabajo en el terreno que est confor-mado por funcionarios de las fundaciones Carvajal, Sal-darriaga Concha y Semana. Tambin con el compromiso de la junta directiva de la Fundacin Semana, en cabeza de Mara Lpez Castao, que ha sido un grupo visionario, que ha apoyado grandes decisiones y que est dispuesta a trabajar a fondo en la construccin de la paz y la reconci-liacin del pas.</p><p>Pero la apuesta es ms grande. Aprovechar el compromiso de la Gobernacin de Bolvar; el entusiasmo </p><p>de empresas, fundaciones, comunidades, y el apoyo de la coo-peracin internacional y la institucionalidad, comprometidos todos, como nunca antes, con la poblacin que fue vctima de la violencia. Los Montes de Mara son un verdadero laboratorio regional de posconflicto y significan un reto monumental. Por </p><p>eso es necesario fomentar el dilogo social y mantener el trato digno y horizontal entre los diferentes actores de la regin. Los </p><p>campesinos, en parti-cular, requieren que se resuelva el problema del acceso a la tierra, para que el desarrollo sea posible. Y entre todos, crear una hoja de ruta, una carta de navegacin para el futuro. En esta convo-catoria deben confluir </p><p>las diversas comuni-dades montemaria-nas, los empresarios, los gobernantes y lo medios de comuni-cacin, para seguir construyendo sobre lo construido. Para estar </p><p>a la altura de las palabras de Lucho Torres, el ya clebre lder campesino de El Salado, cuando dijo, casi como un pronstico, que si la guerra y la violencia nos dividieron (a los Montes de Mara), que la paz y la reconciliacin nos unan.</p></li><li><p>EL CAMINO DE EL SALADO</p><p>-6--6-</p><p>la experiencia deel salado</p><p>Hace cuatro aos, la Fundacin Semana, que aca-baba de crearse, se propuso una meta enorme: contribuir a la reconstruccin de un pueblo dura-mente golpeado por la guerra. Se trataba de El </p><p>Salado, un corregimiento de Carmen de Bolvar, que en el ao 2000 haba sido arrasado por una masacre de dimensiones bbli-cas. En total, 66 personas fueron asesinadas durante tres das de incursin paramilitar, y un pueblo prspero, con una gran tra-dicin productiva ligada al cultivo del tabaco, se vio de la noche a la maana en ruinas. </p><p>La Fundacin Semana y sus aliados hablan sobre los aprendizajes que ha significado su contribucin a la reconstruccin de El Salado, en Montes de Mara, y como esta </p><p>experiencia puede servirles a otras comunidades.</p><p>La gente de El Salado, que tiene el temple luchador que caracteriza a los campesinos colombianos, haba empezado a retornar desde 2002, desafiando los todava latentes riesgos de </p><p>seguridad, en medio de una gran precariedad fsica y con una gran desconfianza en las instituciones del Estado y, en general, </p><p>en un pas que haba sido indiferente a su sufrimiento. La Fundacin Semana muy pronto entendi que su </p><p>mayor aporte sera el de ayudar a la comunidad a gestionar el plan de vida que tenan para el futuro. La idea era ayudarles a los saladeros a identificar el camino de la reconstruccin y hacerlo </p></li><li><p>-7-</p><p>EL SALADO</p><p>-7-</p><p>realidad. Por eso se empez a trabajar en una alianza de empre-sas privadas, y en coordinacin con las instituciones pblicas y la cooperacin internacional para, paso a paso, hacer del pueblo un sitio propicio para el retorno y la reconciliacin. Se asuma esta como una experiencia temprana del posconflicto. </p><p>Para esta alianza fue claro desde el principio que no se trataba de un pequeo proyecto filantrpico, de enfoque carita-tivo o para llenar de logros los indicadores de responsabilidad social de las empresas, sino una apuesta de largo plazo por el desarrollo de una comunidad, cuyo principal aporte es mostrar en pequeo que la reconciliacin entre los colombianos es posi-ble, siempre y cuando el sector privado se comprometa a fondo con las comunidades y sus territorios.</p><p>El modelo funciona como una suma de sabe-res y de recursos que, articulados en un plan de desa-rrollo, han hecho realidad el cambio social. </p><p>Como se ver a lo largo de este boletn, El Salado est en plena transformacin tanto fsica como espiritual; los proyectos que se han empren-dido se han ido consolidando, y si bien en algunos de ellos persisten dificultades, el aprendizaje que han </p><p>dejado aciertos y fracasos es invaluable. Y es una experiencia que ha vivido paso a paso la comunidad, </p><p>la cual, ms temprano que tarde, tendr que asumir autnomamente el reto de mantener la ruta de un desarrollo que le aporte a la paz de su regin. </p><p>La alianza que lideran la Fundacin Semana, Fundacin Saldarriaga Concha y Fundacin Carvajal, mientras tanto, empieza a mirar hacia los Montes de Mara, como una zona en la que es posible reprodu-cir experiencias como la de El Salado. Ya hace un </p><p>ao se inici una intervencin integral en San Basi-lio de Palenque, en Mahates, Bolvar, de la mano de la Gobernacin de ese departamento; y en 2014 se </p><p>empezar a trabajar en Macayepo, en la alta montaa de Carmen de Bolvar. </p><p>La experiencia de El Salado, que sigue su </p><p>curso, es un buen referente, pero no necesariamente se puede reproducir en otro lugar. Cada pueblo, por similares que hayan sido los avatares del conflicto en </p><p>su territorio, es particular. No obstante, existen valo-res o principios que se aplicaron en esta primera experiencia y </p><p>que sin duda marcan el camino de lo que ser la actuacin de la alianza en el resto de los Montes de Mara. </p><p>A continuacin se resean los doce aprendizajes que han sido claves en la intervencin social de El Salado, y que caracterizan la propuesta de desarrollo de la Fundacin Semana y sus aliados.</p><p>VIVIR ALL Desde su llegada a El Salado, la Fundacin Semana ha tenido </p><p>funcionarios que desarrollan labores tcnicas y sociales y que viven all de planta. Eso ha permitido un dilogo permanente con la comunidad, compartir su cotidianidad y entender mejor la idiosincrasia. Se ha consolidado un equipo que ha adquirido conocimiento sobre el trabajo comunitario.</p><p>UNA HOJA DE RUTA En las comunidades en retorno suele haber decenas de pro-yectos dispersos, intervenciones y ayudas que casi siempre son desordenadas. Lo que se hizo en El Salado fue propiciar que la comunidad en pleno, y no solo sus lderes, se dotara de un plan de desarrollo, que priorizara sus necesidades y se trazara una estrategia de trabajo para lograr su cumplimiento.</p><p>PROTAGONISTA: LA COMUNIDADDesde las primeras semanas se crearon cinco mesas de trabajo, de acuerdo con los ejes del plan de desarrollo. Estas mesas han tenido momentos muy altos de participacin y otros menos intensos. No obstante, se mantienen y cumplen adems un papel clave en la veedura de ejecucin de los proyectos.</p><p>UNA INTERVENCIN INTEGRAL La idea en El Salado ha sido focalizar en un sitio muchos </p></li><li><p>EL CAMINO DE EL SALADO</p><p>-8--8-</p><p>recursos y proyectos, de manera que la solucin a los proble-mas sea integral, y no a pedacitos. Esto ha sido crucial para que realmente se cree un clima de cambio entre la poblacin.</p><p>CREAR CONFIANZACon toda la razn, las comunidades que han sufrido la guerra no creen en las instituciones ni en nadie. Muchas veces les han incumplido y muchos proyectos se quedaron a mitad de camino. Por eso, tejer confianza en el proceso ha sido una </p><p>labor de persistencia que ha tomado aos. La confianza se ha </p><p>ganado a partir de la transparencia en la informacin, con la participacin de los saladeros en todos los niveles de los pro-yectos, y manteniendo el lenguaje del hacer y no la retrica de las promesas. </p><p>TENER PACIENCIATanto la comunidad como los aliados han tenido que dotarse de paciencia. Los tiempos no siempre son los deseados, pues en ocasiones se choca con obstculos como la burocracia, la falta de voluntad poltica, los errores cometidos o la simple adversidad.</p><p>LA CALIDAD EN TODOEn Colombia, tristemente, hay una tradicin de entregarles a las comunidades obras o proyectos mediocres con el pretexto de que no hay suficien-tes recursos. Esta alianza ha demostrado en El Salado que hay muchas estrategias para garanti-zar la calidad de las soluciones y que no siempre estas dependen del dinero. La calidad en todos los proyectos ha sido tambin clave para mantener la confianza en el proceso.</p><p>PASO A PASOEn El Salado se ha aprendido que cuando las necesidades son tantas, hay que priorizar, y que poco a poco se van construyendo las soluciones tanto para los grandes problemas como para los pequeos.</p><p>DE LA MANO DE LOS GOBIERNOSLo que ha buscado la alianza es contribuir a que el Estado llegue a los lugares que tratan de supe-rar un pasado conflictivo, y no reemplazarlo. Por </p><p>eso se trabaja de la mano con alcaldas, goberna-cin y ministerios, como contrapartida en pro-yectos e inversiones, o aportando visin tcnica o administrativa, que son los fuertes del sector privado.</p><p>NO TODO ES PLATAMuchas iniciativas en El Salado se han hecho con pocos recursos, pero acudiendo a la creatividad, al intercambio con otras comunidades o fomentando una mstica y un vn-culo con el proyecto que han hecho que mucha gente done, por ejemplo, su tiempo o su conocimiento. </p><p>RECONOCER EL SABER DE LA COMUNIDADLa interaccin con la comunidad es desde el reconoci-miento mutuo. No se imponen metodologas o ideas, se hacen proyectos formativos donde la comunidad aprende y elige nuevos mtodos. La flexibilidad es uno de los princi-pios de este proceso. </p><p>ABRIR PUERTASLa gran fortaleza de la alianza que lidera Fundacin Semana es que entendi que puede abrir puertas, y con esa concien-cia ampla el proyecto a partir de diversas experiencias. Hoy </p><p>la alianza cuenta con ms de cien entidades. Ninguna usa logos o chalecos porque lo que importa es lo que se hace y no figurar hacindolo.</p></li><li><p>-9-</p><p>EL SALADO</p><p>Hemos demostrado que en el poscon-flicto las alianzas entre el sector pri-vado, el gobierno y las autoridades son posibles. Hemos sido flexibles, hemos </p><p>aprendido de los aciertos y de los erro-res, y eso es lo que hace que el proyecto sea ejemplar. eduardo daz, </p><p>director de la fundacin alpina</p><p>Para no...</p></li></ul>