el ecunhi de bolsillo nº09

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  • Un universo de tambores

    El 26 de enero de este ao comenzaban en el ECuNHi los talleres de PAMI y Desarrollo Social. Estaba entusiasmado; yo

    dictara dos, uno de cuento y uno de lectu-ra, y haca dos meses que vena preparan-do los programas, los mdulos temticos, los ejercicios. Pronto, en el mismo encuen-tro de apertura, iba a darme cuenta de que todo lo que haba planificado no serva para nada. La literatura, en la realidad, se escriba de otra manera. Fue una situacin genial si lo pienso, aunque en ese momen-to me sent descolocado y me angusti.Podra decir que, con el correr de los das, le fui agarrando la mano al asunto, aun-que para hacerle honor a la verdad, tengo

    que confesar que las verdaderas manos que me guiaron fueron las de los propios abuelos, que, voluntaria o involuntariamente, construyeron el espacio literario desde sus propias experiencias y recuerdos, pese a programas y planificaciones pedaggicas. La literatura no era una cosa de la biblioteca, sino de la propia vida. De este modo, empezamos a decir las cosas por sus nombres, porque justamente en los nombres de ellos apa-recieron los primeros relatos. Cada uno cont de dnde vena, habl de sus familias, de sus traba-jos. La identidad tomaba la forma del anecdotario y ste era cuento y era poesa, en vivo, paradji-camente en un lugar donde hubo tanta muerte y tanto horror.

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    La literatura, como otras expresiones artsticas, tambin participa de la historia y la poltica, porque documenta subjetividades de una poca y de una cultura. Los abuelos, al narrar, al recitar sus vidas, confirmaban que la historia del pas es la historia de las personas y que la literatura no se compone slo de libros sino que est en todas partes, en los seres queridos, en los objetos personales, en los lugares en donde uno estuvo. Fueron muchos los abuelos con quienes compart aquellas ma-anas de enero y de febrero. Venan de Burzaco, Lugano, Saavedra y Devoto, entre otros barrios. Ahora, me vienen a la memoria algunos de ellos: Jorge, un gran lector de poesa, admirador de Ral Gonzlez Tun; Walter, a quien bautizamos el poeta campero, porque escriba sobre temas rurales y trabajos campesinos; Josefina, la poeta romntica, que anotaba poemas de amor en su cuaderno Gloria; Reinaldo, el poeta de Villa Ur-quiza, un verdadero erudito de la historia del tan-go; Ral, el poeta anarquista, que viaj por toda Latinoamrica y Nlida, la poeta desfachatada, una seora de ojos muy claros que, al declamar, actuaba sus poemas con tanta gracia que sus compaeros la comparaban con Tita Merello.A todos ellos, a los que nombr y a los que no, al grupo de abuelos relatores, a los dems profe-sores y coordinadores, quiero agradecerles por esas jornadas que no voy a olvidar, cuando en-tre todos pusimos arte, msica y poesa entre los cuarteles navales donde el pueblo alguna vez fue silenciado. Es que tarde o temprano, el silencio se levanta y grita, a veces canta, a veces recita, a veces pelea, y echa a andar de nuevo.

    El pasado jueves 30 de abril se cumpli un nuevo aniversario del inicio de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo: treinta y dos intensos aos combatiendo la injusticia, levantando las banderas de la resistencia y la dignidad. Para cerrar la conmemoracin de esta fecha, las Madres inauguraron la Ga-lera de rostros revolucionarios en el Espacio Cultural Nuestros Hijos. Amamos la vida, por eso en el ECuNHi les ganamos a los milicos. Instalamos la vida donde hubo muerte. Y hoy, en esta Gale-ra, van a quedar nuestros hijos; ah estn. se es el triunfo: no las batallas que se desarrollaron ac, sino las otras, las del corazn, las de las ideas, las del pensamiento, las del conocimiento. Y ah estamos, poniendo el cuerpo, poniendo la fuerza, poniendo las ganas, seal con emocin Hebe de Bonafini, ante las Madres y la clida multitud que las acompaaba.

    Poetas mayores. (Colonia de arte) Ciclo Cuerpo y letra: Teatro + literatura. Poesa, relato oral y perfomance. Este ci-clo es organizado por las reas de Letras y de Teatro del ECuNHi. De este modo, Cuerpo y letra se incluye dentro de un proyecto mayor, previsto por todas las reas, cuyo objetivo es consolidar lo interdisciplinario como uno de los pilares del Espacio. En otras palabras, la con-signa es vincular las diferentes expresiones y sacarlas de su aislamiento, para que el arte, en tanto hecho social, sea uno solo, ya provenga de la literatura, ya de la plstica, ya del teatro o la msica.Escritores: Agustina Arias, Sebastin Kirzner y Alejandro Raymond. Actores: Armando Daz, Adrin Lozano y Lorena Pngaro. Susurradora: Melisa Barillaro. Director: Guillermo Parodi.

    Conocer lo que no conocemosCmo es el taller de cajn peruano que da en el ECuNHi?Por un lado, trabajamos con el contexto histrico

    y cultural de la msica afroamericana y del cajn peruano en particular y, por otro, con la tcnica del instrumento en s, desarrollando sus posibilidades sonoras a partir de gne-ros tradicionales de la msica afroperuana o de otros estilos adaptados al cajn, buscan-do que cada alumno pueda desarrollar una rtmica propia. Con lo que vayamos trabajan-

    do a lo largo del ciclo realizaremos una muestra a fin de ao.

    Cul fue su formacin musical? La ma fue variada y eclctica Como muchos otros en Argentina, empec como baterista en grupos de rock, formndome con distintos profe-sores, entre ellos Omar Salerno, Eduardo Ciccala, Marcelo Miras. Curs algunos aos en el conser-vatorio de San Martn hasta que un da, casi por casualidad, entr al grupo Caturga, que fue gran un semillero de percusionistas. All se me abri un universo de tambores del que no pude salir jams. Luego estudie cajn y congas con profe-sores argentinos y peruanos. Actualmente toco la percusin en el grupo Polen-taitum (milonga, tango, candombe), formo parte de Los tambores no callan (agrupacin colectiva de candombe uruguayo), hago la msica para las obras de teatro del grupo ADISA (artistas discapa-citados argentinos) y dirijo La Percutora.

    Qu es La Percutora? Es un grupo que combina los tambores, la danza y las voces con situaciones teatrales abordadas desde el humor absurdo. Buscamos no atarnos a gneros, tratando de encontrar un lenguaje propio a partir del arte afro. El 30 de mayo presentamos en el Espacio Cultural Nuestros Hijos el show En el barrio del tambor. Qu es para usted trabajar en el ECuNHi?Para m, es un orgullo sentirme parte de este presen-te que da vuelta la historia. Cada da que voy siento al entrar una mezcla de emociones, pero la que pri-ma es la de alegra por estar ocupando con arte y vida un espacio en donde rein la muerte.

    Cul es su definicin de arte?Considero que el arte puede y debe ser un juego, con todo lo profundo y toda la seriedad que eso implica. Y como todo juego, es un fin en s mismo. Pero tambin puede y debe ser un medio, que cuando es usado con fundamento, es un podero-so transformador, necesario e indispensable para cualquier sociedad.

    Los tambores no callan en el cierre de Carnaval

    ao 1 n 9

    j u n09

    Recin estaba ha-ciendo zapping y ca aunque, la verdad, no suelo hacerlo con frecuencia en el ca-

    nal Encuentro. Me gustara mirar ms esa pantalla, que en s misma es tan disruptiva. Parece que uno cambiara de soporte. Pero no, uno est viendo televisin. No miro mucho Encuentro porque la actualidad me tiene atrapa-da. Seguir la actualidad de hoy por los canales de noticias es un castigo profesional. Pero me enganch con un

    programa empezado, un documental que re-flejaba la vida de los nios en la frontera con Brasil, y el proyecto bilinge que lleva adelante un grupo de maestras. La primera escena que vi fue una fiesta escolar. Una hermosa fiesta escolar. Los nios brasile-os y argentinos bailaban una danza criolla, no s qu sera, tena aires de malambo, las nias llevaban polleras armadas y las movan con gracia. Despus vino otra escena en la que cuatro equipos de trabajo, integrados por nios de los dos pases, eran ayudados en sus casas por sus mayores y armaban afiches con sogas, papeles, cartones y lpices: hacan fi-guras de bailarines. Despus, en el aula, cada equipo pasaba y explicaba lo que haba hecho. ste es un gacho, que para nosotros es un gaucho. Pero ellos usan botas, y de este lado

    usamos alpargatas, deca un nene. Una maestra afirmaba que tanto a argentinos como a brasileos les fascina el chamam. Las maestras, en una reunin de trabajo sobre el proyecto, tenan los pensamientos tan en su sitio, y ese sitio era tan claro, que el documental se vol-vi un blsamo en este tiempo crispado. No se pueden respetar si no se conocen. Y la danza es una va muy linda para que se vayan conociendo, deca una de ellas.Cambio y fuera: es exactamente el mismo concep-to que me haba quedado grabado en la memoria cuando lo dijo Daniel Baremboim. Es un concepto que l repite, una clave: el primer paso para el acer-camiento a otro, es darse y darle la oportunidad de conocerlo. sa es, ante todo, una oportunidad que uno se da a s mismo. Se odia al vecino o al recin llegado imaginario, al fantasma de ese otro, a su amenaza. No se sabe casi nunca quin es el vecino o el recin llegado. Se cree saberlo. Ese fal-so conocimiento proviene del prejuicio. El otro real, el de carne y hueso y nombre y apellido, no tiene absolutamente nada que ver con un juicio previo incluso a su nacimiento. El odio ancestral suprime a los individuos. Por eso es tan bestial. No mata gente, mata fantasmas. Tena que escribir esta columna sobre arte y polti-ca, y me encontr con un documental empezado en el canal Encuentro. Lo que vi y sent fue potente-mente artstico y poltico. Y lo vi por televisin.

    Galera de los rostros revo