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  • CRITICN, 103-104, 2008, pp. 131-152.

    El oro del otoo: glosas a la poesade Agustn de Salazar y Torres

    Jess Ponce CrdenasUniversidad Complutense de Madrid

    Entre los fastos del cuarto centenario del nacimiento de Gngora, la Revista deFilologa Espaola consagraba hace casi cincuenta aos un nmero monogrfico alestudio de algunos aspectos de la obra del genial autor barroco. Entre las contribucionesque vieron la luz en dicho contexto celebrativo, poda leerse un ensayo pionero en larecuperacin lrica de un escritor secentista an hoy mal conocido: Agustn de Salazar yTorres (1642-1675). El ttulo mismo de dicha indagacin crtica (Del otoo delgongorismo: Agustn de Salazar y Torres) permita entrever al menos parcialmenteuna cierta actitud derrotista hacia el objeto de estudio por parte de Jos Ares Montes,gran especialista en la recepcin de la poesa del cordobs ms all de la raya. De hecho,el citado crtico oscila notoriamente entre la ponderacin positiva del autor (lo que lemueve a aseverar en las conclusiones de su trabajo: Agustn de Salazar y Torres es unpoeta hbil, plstico, con un fino sentido del ritmo, ampliamente demostrado en suscomposiciones lricas y en gran nmero de pasajes de las dramticas; proclive a lapompa del color, a los cultismos y a las imgenes y metforas de todo gnero; no le faltadonaire cuando hace versos de burlas) y la condena sin paliativos del mismo poeta (yaque a su estro le falta en todo momento verdad, sinceridad, calor humano, porquealgunos de sus poemas destacan por su hinchada vacuidad y, por supuesto, [porque]Salazar y Torres no es un gran poeta, ni siquiera un poeta original en la medida que loson otras figuras secundarias de la poca)1. A modo de pequea excusatio propterinfirmitatem, se ha de tener presente que el profesor Ares Montes se mova an, enaquellos primeros sesenta, entre los prejuicios acerca de los menores que habancontribuido a difundir maestros como Dmaso Alonso al denunciar la servil imitacinde autores como Gabriel Bocngel, Anastasio Pantalen de Ribera, Salvador Jacinto

    1 Ares Montes, 1961, pp. 321, 298 y 290.

    CRITICN. Nm. 103-104 (2008). Jess PONCE CRDENAS. El oro del otoo: glosas a la poesa de Agustn de Salazar y Torres.

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    Polo de Medina, Francisco de Trillo y Figueroa o, ya en una cronologa setecentista, Josde Len y Mansilla2.

    Lejos de ser una cuestin definitivamente resuelta, la inveterada actitud negativa decierta crtica ante la plyade de autores menores que constelan la repblica literaria delSiglo de Oro mova a un conocido especialista a afirmar recientemente que quizs nohaya en la literatura espaola del Barroco parcela tan necesitada de un repensamientohistrico como la lrica, toda vez que el extremado distanciamiento valorativo entremayores y menores ha producido una sistemtica depreciacin de stos3. A estasalturas del nuevo siglo, ya indiscutida la altura potica de autores barrocos cultos comoel propio Gabriel Bocngel, el conde de Villamediana o Pedro Soto de Rojas y yaemprendida la recuperacin de los interesantes versos de fray Hortensio FlixParavicino, Miguel de Barrios o Anastasio Pantalen de Ribera, no es de recibomantener dichas prevenciones y reparos. As, pues, entre las siguientes reflexiones entorno a la lrica de Salazar y Torres se intentar prescindir de marbetes empobrecedoresdel tenor de servil imitacin o hinchada vacuidad, con el fin de apreciar en la obrade este ingenio mal conocido el oro que encierra el deslumbrante otoo culto de lasegunda mitad del siglo xvii.

    Antes de iniciar el estudio de algunos textos seleccionados de la Cythara de Apolo, esde rigor sealar que si bien, a lo largo de las ltimas cinco dcadas, a la poesasalazariana apenas se han consagrado unos pocos trabajos, por el contrario, elconocimiento de su produccin dramtica ha experimentado un notable avance desdeque all por 1971 defendiera su tesis doctoral Thomas Austin OConnor: Estructura ytcnicas dramticas en la obra de Agustn de Salazar y Torres4.

    Como es sabido, la primera edicin del autor fue pstuma y estuvo sujeta a lasimportantes intervenciones de su albacea literario: Cythara de Apolo. Varias poesasdivinas y humanas que escribi don Agustn de Salazar y Torres y saca a luz don Juan deVera Tassis y Villarroel, su mayor amigo (Madrid, Francisco Sanz, 1681)5.Transcurridos ms de diez aos, la obra salazariana sera objeto de una segunda edicin,cuyo primer volumen reproduce a plana y rengln el contenido de la princeps y vaacompaado de un segundo tomo en el que se dan a conocer distintas piezas dramticas:Cythara de Apolo. Varias poesas divinas y humanas que escribi don Agustn de

    2 Alonso, 1985, pp. 234-242. Un juicio ponderado acerca de los aciertos y errores de Dmaso Alonsopuede leerse en Lara Garrido, 2008, pp. 326-329.

    3 Lara Garrido, 1997, p. 88.4 Poco despus, entre 1973 y 1977, el profesor OConnor daba a conocer en once artculos algunos

    aspectos concretos de una obra dramtica de signo calderoniano, no muy extensa, pero de indudable inters.Quiz el objeto dilecto de los estudios salazarianos haya sido la pieza dramtica El encanto es la hermosura, yel hechizo sin hechizo, ms conocida como La segunda Celestina, obra escrita el ao de su muerte ycontinuada, cada uno a su manera, por Vera Tassis y Sor Juana Ins de la Cruz. Por ltimo, los hitos msdestacados en la crtica reciente (tales volmenes vieron la luz en el ao 2003) seran las importante edicin deEl amor ms desgraciado, Cfalo y Pocris por parte de OConnor y el estudio y edicin de las Loas completasdebido a Judith Farr. Quisiera tambin aqu hacerme eco de dos tesis doctorales americanas que,desafortunadamente, no he podido consultar para la redaccin de este trabajo y que en puridad tangen connuestra materia: me refiero a los trabajos de Esther Murillo-Caballero Un barroco olvidado, Agustn deSalazar y Torres: las primeras obras (defendida en 1995) y de Edna Margarita Bentez Laborde La poesa deSalazar y Torres (defendida en 1998).

    5 Manejo el ejemplar U/9229 de la BNE, de donde proceden todas mis citas de Salazar.

    CRITICN. Nm. 103-104 (2008). Jess PONCE CRDENAS. El oro del otoo: glosas a la poesa de Agustn de Salazar y Torres.

  • G L O S A S A L A P O E S A D E A G U S T N D E S A L A Z A R Y T O R R E S 1 3 3

    Salazar y Torres y saca a luz don Juan de Vera Tassis y Villarroel, su mayor amigo.Primera Parte (Madrid, Antonio Gonzlez de Reyes, 1694)6. A propsito de estafortuna (si bien estaramos tentados de decir mejor infortunio) editorial de quien fuesobrino del virrey Marcos de Torres y Rueda, podra recordarse cmo en 1654, conocasin de un certamen potico a la Inmaculada celebrado en la Universidad de Mjico,se acredit ya al temprano ingenio tena unos doce aos como segundo AnastasioPantalen de nuestros tiempos, mientras que, en 1681, entre los parangones que VeraTassis recoga en la cancin fnebre que figura al comienzo de la edicin de sus obras seafirma que Salazar tena de Pantalen y Hortensio lo divino. Porque es el caso que,por vericuetos desconocidos, no andaban descaminados los sutiles paralelos entreaquellos dos firmes seguidores de la potica gongorina. Pantalen de Ribera y Salazar yTorres fallecieron a temprana edad (veintinueve aos uno, treinta y tres el otro), dejandotras de s una obra literaria tan interesante como incompleta. En calidad de cortesanos,su produccin aparece profundamente ligada al mundo de las academias ulicas. Losdos ingenios se formaron adems en el cario a los clsicos propio de la Ratiostudiorum y su escritura demuestra un conocimiento inusitado sea de las fuentesclsicas, sea de la obra de ese otro clsico moderno llamado Luis de Gngora. Lascoincidencias entre ambos autores no acabaran aqu, ya que la mortal igualadora seocup de que sus obras corrieran suertes semejantes, pues si algo de incuria puedeachacarse al erudito y polmico Pellicer en su labor de disponer para la imprenta lostextos de su amigo en 1631, no le ira a la zaga en despistes el albacea literario del otropoeta, novohispano de adopcin, cincuenta aos ms tarde7. En verdad resultalegendario el descuido de un Juan de Vera Tassis y Villarroel, confidente de Salazar, quese permite el lujo de acabar algunas composiciones del escritor difunto (ya poemas, yatextos dramticos) y en el colmo del aturullamiento publica nada menos que el Orfeo deJuan de Juregui mezclado con los versos de su amigo.

    De las cuestiones apenas sealadas, se puede inferir una necesidad perentoria: losproblemas de autora de los textos poticos recogidos en la Cythara de Apolo debenrevisarse hoy mediante el uso de instrumentos tan tiles y sofisticados como la B.I.P.A.,la imprescindible Bibliografa de la Poesa urea dirigida por Jos J. Labrador Herraiz yRalph di Franco. A lo largo del presente estudio, forzosamente habr de prescindir delos problemas ecdticos que suscita este volumen y me centrar, en cambio, en la lecturade una breve silva y un centn8.

    6 Sigo el texto del ejemplar R/17350 de la BNE. En l una pgina precede al texto del volumen. Tras lanota que identifica el libro y su contenido, puede leerse: Letra de J. R. Chorley, a quien perteneci esteejemplar, habindolo yo adquirido en la venta de su librera en Londres en 1868. [Firmado] Pascual deGayangos. La edicin reproduce la paginacin de la princeps.

    7 Puede ampliarse dicha informacin con la consulta de Anastasio Pantalen de Ribera, Obra selecta ,pp.31-45.

    8 He tratado de identificar algunos contactos de la obra salazariana con el orbe epigramtico y con lapoesa epidctica de tema nupcial en un trabajo paralelo a ste: La variedad culta en Agustn de Salazar yTorres (lectura de tres sonetos y dos epitalamios), Analecta Malacitana, 2008 (en prensa).

    CRITICN. Nm. 103-104 (2008). Jess PONCE CRDENAS. El oro del otoo: glosas a la poesa de Agustn de Salazar y Torres.

  • J E S S P O N C E C R D E N A S Criticn, 103-10