liberalizaci³n pol­tica en arabia saudita

Download Liberalizaci³n Pol­tica en Arabia Saudita

Post on 16-Nov-2015

216 views

Category:

Documents

2 download

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Liberalización política en Arbia Saudita

TRANSCRIPT

  • Galindo, Alejandra. La liberalizacin poltica como estrategia del gobierno de Arabia Saudita. En publicacin: En los intersticios de la democracia y el autoritarismo. Algunos casos de Asia, frica y Amrica Latina. Cornejo, Romer. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Octubre 2006. ISNB: 987-987-1183-60-9

    Disponible en la World Wide Web: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/sursur/cornejo/galindo.pdf

    www.clacso.org RED DE BIBLIOTECAS VIRTUALES DE CIENCIAS SOCIALES DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE, DE LA RED DE CENTROS MIEMBROS DE CLACSO

    http://www.clacso.org.ar/biblioteca

    biblioteca@clacso.edu.ar

  • 333

    Alejandra Galindo*

    La liberalizacin poltica como estrategia del gobierno

    de Arabia Saudita

    TENIENDO COMO ANTECEDENTE los procesos democratizadores que se efectuaron en los pases del ex bloque comunista, desde la des-integracin de la Unin Sovitica, o las transiciones democrticas en los pases de Latinoamrica, Europa del Este y Asia, tal pareca que, a inicios de los noventa, estos eventos validaban el triunfo de la forma de gobierno democrtica y el modo de produccin capitalista como lo haba augurado Fukuyama en el fin de la historia.

    Mas de diez aos han pasado y el optimismo de los noventa so-bre la extensin de la democracia hacia el Medio Oriente se desmo-rona ante los intentos fallidos de Occidente por imponer un gobierno democrtico en Irak y Afganistn, aunado a la parlisis en la que se encuentran los pases de la regin, por lo que la pregunta nuevamente emerge: por qu Medio Oriente ha sido una zona donde la democracia no ha surgido y/o no se ha enraizado en sus sistemas?1. Las respuestas comunes y simples fueron las caractersticas para darle una imagen de

    * Universidad de Monterrey.

    1 Tres obras colectivas importantes en trminos de trabajo terico y prctico sobre los procesos de liberalizacin y democracia en el Medio Oriente son Salam (1994), Korany et al. (1995/1998) y Norton (1995).

  • En los intersticios de la democracia y el autoritarismo

    334

    excepcionalidad a esta zona (Niblock, 1998: 222; Anderson, 1995: 77-92), donde la religin islmica implicara un modo de vida que frena o se niega a incorporar la modernizacin2. Esta interpretacin contiene como principal causa el hecho de que en estos pases no se ha experi-mentado un proceso de separacin de religin y Estado como en Occi-dente, por lo que adems de impedir la modernizacin, constituye un obstculo para la democracia. El papel de la religin es continuamente asumido como la caracterstica principal de excepcionalidad del mun-do islmico, y de Medio Oriente en particular, como si en Occidente la lnea que divide estos dos dominios, el secular y el religioso, estuviera bien delimitada.

    Esta lectura del papel de la religin en las sociedades de Medio Oriente pasa por alto el proceso de separacin entre religin y Estado que se ha manifestado desde el siglo X, o incluso antes con la aparicin de gobiernos dinsticos a la muerte del profeta, cuando la direccin del imperio rabe-islmico empez a ser controlada por administrado-res, gobernadores, de tal modo que la vida de la religin y la poltica fue tomando diferentes rumbos (Lapidus, 1997: 120-125)3. Posterior-mente, con las experiencias coloniales y la incorporacin del derecho occidental como base para la recreacin de modelos gubernamentales europeos y sujetos a las dinmicas del comercio internacional, religin y poltica fueron consolidando sus lugares separados en la sociedad.

    Las diferencias con respecto a otras regiones, en trminos de di-nmicas sociales, son expuestas por algunos estudiosos como formas neo patrimoniales (Sharabi, 1988), perspectiva desde la cual es ex-plicado el grado de informalidad y las prcticas de tipo corporativo como rasgos distintivos de los gobiernos en la regin (Anderson, 1995: 85-87), cuando en realidad son dinmicas similares que se observan en pases no desarrollados. El famoso sistema de wasta (influencia), donde los derechos civiles son protegidos por el mantenimiento de una rela-cin clientelar, es comn en Mxico, Taiwn o Jordania. No se busca simplificar el trmino, pues el grado y forma en que se recrean estas relaciones clientelares hacia el interior del sistema poltico son los que confieren determinadas caractersticas al sistema en general.

    2 La modernizacin, por lo general, hace referencia al proceso mediante el cual la sociedad deja atrs sus creencias tradicionales para afincar un Estado que se desarrolle en base a nuevos valores sustentados en la racionalidad, en oposicin a lo irracional de la religin (Eikelman y Piscatori, 1996: 23-26).

    3 De acuerdo a Ayubi, contrariamente a lo sucedido en Occidente, en sociedades islmi-cas el Estado se apropi de lo religioso para ganar legitimidad. Por ello es que desde los primeros juristas hay una tendencia hacia la justificacin del gobierno, pero no de cmo gobernar (Ayubi, 1994: 7).

  • 335

    Alejandra Galindo

    La superficialidad y homogenizacin que en algunos anlisis prevalecen sobre Medio Oriente dificultan ver que esta zona no es ex-cepcional, pues muchos de los problemas en torno a la existencia de democracia y de procesos de transicin son similares a los que se estn efectuando por ejemplo, en los pases europeos, latinoamericanos o del sudeste asitico. Si se comienza distinguiendo que en el Medio Oriente hay diversas formas de gobierno, monarquas parlamentarias en el caso de Marruecos y Jordania, gobiernos presidencialistas con diferentes ti-pos de arreglos polticos en Egipto, Tnez, Siria, Argelia, Libia, Irn y Yemen, o gobiernos monrquicos de tipo autoritario y tradicional en los pases pertenecientes al Golfo, y si adems se acepta que no hay un Islam sino Islams, entonces es necesario encontrar otras explicaciones del por qu la democracia parece reacia a asentarse en esta zona.

    La variedad de formas de gobierno no invalida que la existencia de democracias ha sido ms bien excepcional y que la mayora de los gobiernos no se han caracterizado precisamente por ser democrticos. En general, los pases de la zona, a partir de la convulsin que represen-t la segunda guerra del Golfo (1990-1991), poco a poco fueron adop-tando medidas encaminadas a dar respuesta a las demandas populares. Tal pareca que la oleada democratizadora, en trminos de Huntington, no slo haba alcanzado Medio Oriente de forma general, sino tambin haba sensibilizado particularmente a las monarquas del Golfo rabe/Prsico las cuales formaron rganos deliberativos y, en algunos casos como el de Qatar y Bahrein, los procesos por realizar reformas de aper-tura democrtica siguen su curso4.

    En el caso particular del reino de Arabia Saudita, al igual que sus vecinos inmediatos de la regin, este se ha caracterizado, desde su surgimiento en 1932, por tener una forma de gobierno monrquica, donde el control del gobierno lo ha ejercido la familia real saudita. Un control que ha sobrevivido durante dcadas y ha permanecido reacio a implementar mecanismos de formas plurales, enfrentando a diferen-tes grupos opositores sin hacer mayores concesiones a la sociedad. Al respecto, recurdese el movimiento de los prncipes sauditas, conocido como los prncipes libres, que en la dcada de los sesenta y setenta,

    4 El Emirato de Kuwait reactiv las elecciones parlamentarias suspendidas en los ochenta, dndole al parlamento un papel importante en la supervisin del ejecutivo y permitien-do la apertura hacia un pluralismo limitado por los criterios de ciudadana; al igual que Omn, que en 2000 convoc a elecciones para elegir los miembros del Consejo Consultivo. Los Emiratos rabes Unidos reinstalaron el Consejo Federal en 1993 y sus miembros fue-ron designados por el Emir. En contraste, los pases que han realizado ms avances en trminos de apertura a partir de los noventa son Bahrein y Qatar. Este ltimo pas presenta cambios sustanciales que apuntan hacia una monarqua constitucional, a travs de la rea-lizacin de varias elecciones a nivel local y una general por primera vez en 2004 para elegir a los miembros del Consejo Nacional. Al respecto ver Ehteshami (2003).

  • En los intersticios de la democracia y el autoritarismo

    336

    alentados por el nasserismo, pedan un referndum para la creacin de una monarqua constitucional. O el movimiento de Juhaiman al-Utaybi, quien encabez una rebelin en la mezquita de la Meca (1979-1980), que criticaba la corrupcin y la falta al compromiso religioso de la familia real saudita5.

    La segunda guerra del Golfo (1990-1991) fue el contexto que sir-vi como catalizador para una expresin de disidencia pblica que supo aprovechar las circunstancias y medios propios para hablar de una con-cepcin diferente de la configuracin de la poltica, y contestar el mono-polio de lo sagrado, dando lugar a la formulacin de polticas del gobier-no encaminadas a frenar tales voces disidentes. La oposicin, lejos de quedar inmovilizada en la sociedad saudita, ha mantenido y desarrollado nuevas formas de expresin, en un sistema caracterizado por no permitir la disidencia. Particularmente, el ao 2003 convulsion al gobierno sau-dita por los ataques terroristas llevados a cabo por grupos islamistas, al mismo tiempo que han ocurrido manifestaciones espontneas de grupos sociales en la ciudad de Riyad, junto con nuevas peticiones de reforma poltica al prncipe heredero, Abdullah ibn Abdul Aziz.

    Ante tales acontecimientos y dinmica perfilada en la sociedad saudita, cabra preguntarse si lo que se est presenciando podra con-siderarse slo como un proceso de liberalizacin poltica y si este even-tualmente podra conducir al logro de un cambio en el sistema poltico. El analizar los factores que inhiben o facilitan el cambio constituye el objeto de este estudio. Por ello, en primer lugar, es necesario definir las variables que se consideran para un proceso de transicin, a modo de identific