MOLINA, TIRSO DE - Los tres maridos burlados

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<ul><li><p>8/2/2019 MOLINA, TIRSO DE - Los tres maridos burlados</p><p> 1/16</p><p>TIRSODE MOLINA</p><p>Los tres maridos</p><p>burlados(Perteneciente aLos cigarrales de Toledo)</p></li><li><p>8/2/2019 MOLINA, TIRSO DE - Los tres maridos burlados</p><p> 2/16</p><p>CIGARRAL QUINTO</p><p>Dos horas antes que el alba abriese las ventanas de cristal para despertar al sol haban todaslas damas comprehendidas en la fiesta de nuestros cigarrales, con permisin del nuevo rey,</p><p>trocado las camas por los juguetones cristales del Tajo, deseosas de ahogar el calor, queatrevido las descompona, en los brazos de sus difanos raudales, yendo a visitarlos en coches alconocido sitio que llaman de Las Azudas, donde, ms comunicables y menos peligrosas lascorrientes del caudaloso ro, les previno linfas serviciales que a puros besos refrescaronalabastros y recrearon hermosuras. Baronse todas hasta que el sol, deseoso de ver lo que lanoche se alababa de retozar, sala presuroso por cogerlas de repente; y saliera con su diligenciasi no las avisara la parlera Aurora por medio de las aves, previnindose con tanto tiempo, que,cuando l se despeaba de los montes, ya ellas, guardando enfundar pedazos de cielos, habandesamparado relicarios de cristal, y en la huerta de la Encomienda motejaban de dormilones asus amantes, pues por descuidados haban perdido tan buena coyuntura.</p><p>Recibiolas don Fernando, y recre con conservas y confitura los alientos, que siempre sacan</p><p>de los baos afilado el apetito. Llevolos a todos, despus desto, a un soto ameno y privilegiadodel sol, hecho a mano de toda la diversidad de agradables rboles, con asientos de olorosashierbas, alrededor de una fuente artificial centro de aquella circunferencia hermosa; y, coronadade unos y otros, impuso a don Melchor refiriese la novela que le haba ofrecido el pasado da,</p><p>pues del ingenio y sazn con que recreaba en todas materias a sus aficionados se prometa unapacible entretenimiento que divirtiese las horas que faltaban hasta las de la comida; el cual,obedeciendo comedido y disponindose risueo, comenz ans:</p><p>NOVELA</p><p>En Madrid hija heredera emancipada de nuestra Imperial Toledo, que habindola puestoen estado y casado sucesivamente con cuatro Monarcas del mundo (uno Carlos V y tresFilipos), agora que se ve Corte menos cortesana y obediente que debiera, quebrantando elcuarto mandamiento, le usurpa, con los vecinos que cada da le soborna, la autoridad de padretan digno de ser venerado vivan poco tiempos ha tres mujeres hermosas, discretas y casadas:la primera, con el cajero de un caudaloso ginovs, en cuyo servicio ocupado siempre tena lugarde asistir en su casa los medios das a comer y las noches a dormir; la segunda tena por maridoa un pintor de nombre, que en fe del crdito de sus pinceles, trabajaba, ms haba de un mes, enel retablo de un monasterio de los ms insignes de aquella Corte, sin permitirle sus tareas mstiempo para su casa que al primero, pues las fiestas que daban treguas a sus estudios erannecesarias para divertir melancolas que la asistencia contemplativa de este ejercicio comunica a</p><p>sus profesores, y la tercera padeca los celos y aos de un marido que pasaba de los cincuenta,sin otra ocupacin que de martirizar a la pobre inocente, sustentndose los dos de los alquileresde dos casas razonables, que por ocupar buenos sitios les rentaban lo suficiente para pasar, conla labor de la afligida mujer, con mediana comodidad, la vida.</p><p>Eran todas tres muy amigas, por haber antes vivido en una misma casa, aunque agorahabitaban barrios no poco distantes, y por el consiguiente, los maridos profesaban la mismaamistad comunicndose ellas algunas veces que iban a visitar a la mujer del celoso; porque la</p><p>pobre, si su marido no la llevaba consigo, era imposible poderles pagar la visita, y ellos los dasde fiesta, o en la comedia o en la esgrima y juego de argolla, andaban de ordinario juntos.</p><p>Un da, pues, que estaban las tres amigas en casa del celoso contndoles ellas sus trabajos,habiendo venido los suyos, y estando merendando todos seis, concertaron para el da de San</p><p>Blas, que se acercaba, salir al sol y a ver al Rey, que se deca iba a Nuestra Seora de Atochaaquella tarde, y por ser un da de jueves de compadres1, llevar con qu celebrar en una huerta</p><p>1 Se cebaba a suertes para ser compadres el antepenltimo jueves antes de Carnaval.</p></li><li><p>8/2/2019 MOLINA, TIRSO DE - Los tres maridos burlados</p><p> 3/16</p><p>all cercana la solemnidad de esta fiesta que, aunque no est en el calendario, se solemnizamejor que las de Pascua, habiendo hecho no poco en alcanzar licencia para que la del celosonecio se hallase en ella.</p><p>Cumplise el plazo y la merienda, despus de la cual, asentadas ellas al sol, que le hacaapacible, oyendo muchas quejas de la malmaridada, y ellos jugando a los bolos en otra parte dela misma huerta, sucedi que, reparando en una cosa que reluca en un montoncillo de basura a</p><p>un rincn de ella, dijese la mujer del celoso:Vlgame Dios! Qu ser aquello que brilla tanto?Mirronla las dos y dijo la del cajero:</p><p>Ya podra ser joya que se le hubiese perdido aqu a alguna de las muchas damas que seentretienen en esta huerta semejantes das.</p><p>Acudi solcita a examinar lo que era la pintora y sac en la mano una sortija de undiamante hermoso, y tan fino que a los reflejos del sol parece que se transformaba en l.Acodicironse las tres amigas al inters que prometa tan rico hallazgo, y alegando cada cual ensu derecho, afirmaban que le perteneca de justicia el anillo. La primera deca que habindolosido en verle, tena ms accin que las dems a poseerle; la segunda afirmaba que adivinandoella lo que fue, no haba razn de usurprsele, y la tercera replicaba a todas que siendo ella</p><p>quien lo sac de tan indecente lugar, hallando por experiencia lo que ellas se sospecharon enduda, mereca ser solamente seora de lo que le cost ms trabajo que a las dems.</p><p>Pasara tan adelante esta porfa, que viniendo a noticia de sus maridos pudiera ser ocasionaraen ellos alguna pendencia sobre la accin que pretenda cada una de ellas, si la del pintor, queera ms cuerda, no las dijera:</p><p>Seoras, la piedra por ser tan pequea y consistir su valor en conservarse entera, noconsentir partirse. El venderla es lo ms seguro, y dividir el precio entre todas, antes que vengaa noticia de nuestros dueos y nos priven de su inters sobre su entera posesin rian y sea estasortija la manzana de la discordia. Pero quin de nosotras ser su fiel depositaria sin que lasdems se agravien? All est pasendose con otros caballeros, el conde mi vecino.Comprometamos en l, llamndole aparte, nuestras diferencias, y pasemos todas por lo quesentenciare.</p><p>Soy contenta dijo la cajera; que ya le conozco, y fo de su buen juicio y m: derechoque saldr con el pleito.</p><p>Yo y todo respondi la mal casada. Pero cmo me atrever a informarle de mijusticia, estando a la vista de mi escrupuloso viejo, siendo el conde mozo, y ciertos los celos,con el juego de manos tras ellos?</p><p>En esta confusa competencia estaban las tres amigas, cuando, diciendo que pasaba el Reypor la puerta, salieron corriendo sus maridos entre la dems gente a verle. Y aprovechndoseellas de la ocasin, llamaron al conde y le propusieron el caso, pidindole la resolucin de lantes que sus maridos volviesen y el ms celoso llevase qu reir a casa, ponindole la sortija</p><p>en las manos para que la diese a quien juzgase merecerla.Era el conde de sutil entendimiento, y con la cortedad del trmino que le daban respondi:Yo, seoras, no hallo tan declarada la justicia por ninguna de las litigantes, que me atreva</p><p>a quitrsela a las dems. Pero, pues habis comprometido en m, digo que sentencio y fallo quecada cual de vosotras dentro del trmino de mes y medio haga una burla a su marido y a la queen ella se mostrase ms ingeniosa, se le entregar el diamante y ms cincuenta escudos queofrezco de mi parte, hacindome entre tanto depositario de l. Y porque vuelven vuestrosdueos, manos a la labor, y adis.</p><p>Fuese el conde, cuya satisfaccin abon la seguridad de la joya, y su codicia les persuadi acumplir lo sentenciado. Vinieron sus maridos. Y porque ya la cortedad del da daba muestras derecogerse, lo hicieron todos a sus casas, revolviendo cada cual de las competidoras las libreras</p><p>de sus embelecos, para estudiar por ellos uno que la sacase victoriosa en la agudeza y posesindel ocasionador diamante.</p></li><li><p>8/2/2019 MOLINA, TIRSO DE - Los tres maridos burlados</p><p> 4/16</p><p>El deseo del inters pudo tanto en la del codicioso cajero, que, habiendo sacado por elalquitara de su ingenio la quinta esencia de las burlas, hizo a su marido la que sigue:</p><p>[Primer marido burlado]</p><p>Viva en su vecindad un astrlogo, grande hombre de sacar por figuras los sucesos de las</p><p>casas ajenas. La astuta cajera quiso en la necesidad presente valerse de la ocasin yaprovecharse de sus estudios, para lo cual le dijo que para cierto fin ridculo con que queraregocijar aquellas Carnestolendas, le importaba hiciese creer a su marido que dentro deveinticuatro horas pasara de esta vida a dar cuenta a Dios de la que hasta entonces haba malempleado. Prometiselo, contento de tenerla gustosa, sin inquirir su pretensin. Y mientras ella,llamando al pintor amigo y celoso necio, concert con ellos lo que haban de hacer paracolorear este disparate, persuadindolos que era para regocijarse con semejante burla en das tanocasionados para ellas, hacindose el astrlogo encontradizo con el ignorante cajero, quecansado de pagar letras se vena a acostar, le dijo:</p><p>Mala color trais, vecino! Sents acaso mala disposicin en vos?Gracias al cielo le respondi, si no es el enfado de haber contado hoy ms de seis</p><p>mil reales en velln2, no me he sentido ms bueno en mi vida.La color, a lo menos replic, no conforma con vuestra satisfaccin. Dadme ac ese</p><p>pulso.Disele turbado el ignorante vecino. Y arqueando las cejas con muestras de sentimiento</p><p>amigable, el cauteloso embelecador dijo:Vecino mo, cuando yo no haya sacado otro fruto del conocimiento de los cursos celestes</p><p>sino el que se me sigue de avisaros de vuestro peligro, doy por bien empleados mis desvelos.Para estas ocasiones son los amigos. No lo fuera yo vuestro si no os avisara de lo que osconviene y menos cuidado os da. Disponed de vuestra hacienda y casa o lo que importa ms devuestra alma. Porque yo os digo por cosa infalible que maana a estas horas habris</p><p>experimentado en la otra vida cunto mejor os estuviera haber ajustado cuentas con vuestraconciencia que con los libros de caja de vuestro dueo.Entre turbado y burln le respondi el pobre moscatel:</p><p>Si este juicio sale tan verdadero como el pronstico que del ao pasado hicisteis, todo alrevs de como sucedieron sus temporales, ms larga vida me prometo de lo que imaginaba.</p><p>Ahora bien replic el astrlogo, yo he cumplido en esto con las leyes de cristiano yamigo. Haced vos lo que mejor os estuviere, que yo s que no llevaris queja de m al otromundo de que no os lo avis pudiendo.</p><p>Y dejndole con la palabra en la boca, ech la calle arriba.Turbado y confuso gui a su casa el amenazado cajero, tentndose por el camino los pulsos</p><p>y dems partes de donde poda temer algn asalto repentino y mortal. Pero hallndolo todo en</p><p>su debida disposicin y no siendo el crdito del adivinante muy abonado, medio burlndose del y medio temeroso entr en su casa, y sin decir nada a su esposa, por no darla pena, pidi decenar, que le trujo ella diligente, habiendo conjeturado de sus acciones que ya se haba dado</p><p>principio a aquel estratagema. Comi poco y mal. Y diciendo le hiciesen la cama, se comenz adesnudar, suspirando de cuando en cuando. Pregunt lo que tena, fingiendo sentimientosamorosos, la codiciosa burladora, a que satisfizo fingiendo disgustos con el ginovs, que lehaban desazonado. Consolle ella lo mejor que supo. Acostronse y fue an menos el sueoque la cena, notando ella, aunque finga dormir, cun buenas disposiciones se ibanintroduciendo para el fin de sus deseos. Madrug ms de lo ordinario, algo descolorido. Yacudiendo a su ejercicio acostumbrado, fueron de suerte las ocupaciones de aquel da, que no</p><p>pudo ir a comer a su casa, dndoselo en la del ginovs, su amo.</p><p>Al anochecer, cuando se tornaba a su posada, estaban a la esquina de una calle, por dondeforzosamente haba de pasar, el teniente de su parroquia y otro clrigo, con dos o tres hombres</p><p>2 Moneda de cobre.</p></li><li><p>8/2/2019 MOLINA, TIRSO DE - Los tres maridos burlados</p><p> 5/16</p><p>prevenidos por el pintor a instancias de la dicha cajera, diciendo cuando llegaba cerca de ellos,fingiendo no verle y de modo que no pudiese orlos:</p><p>Lastimosa muerte por cierto ha sido la del malogrado Lucas Moreno que as sellamaba el escuchante.</p><p>Lastimosa--respondi el otro clrigo, pues le hallaron muerto en su cama esta maana,estando su mujer, que le amaba tiernamente, de puro dolor cerca de hacerle compaa.</p><p>Lo peor dijo otro del corrillo, que el astrlogo, su vecino, afirma que se lo avisayer, y haciendo burla de su pronstico, sin desmaraar las trampas que los de su oficio traen ensus manos, se dej morir como una bestia.</p><p>Dios tenga misericordia de su alma replic el cuarto, que es de quien podemostener compasin; que la viuda con dote queda, de lo que quiz l gan mal, con que asegundarel matrimonio! Vmonos a acostar, que hace mucho fro.</p><p>Iba el pobre Lucas Moreno a satisfacerse de ellos y saber si haba otro de su nombre que sehubiese muerto aquel da. Pero ellos, de industria, dndose las buenas noches, sedesaparecieron, dejndole con la turbacin que podis imaginar. Camin confuso adelante, y enuna calle antes de la suya hall al astrlogo hablando con el pintor, que en vindole venir dijo,como que proseguan la pltica de su muerte:</p><p>No me quiso creer a m cuando ayer le dije que se haba de morir dentro de veinticuatrohoras! Hacen burla los ignorantes de la evidente ciencia de la Astrologa! Tmese lo que levino; que yo s que es sta la hora en que est bien arrepentido de no haberme dado crdito!</p><p>Respondi el pintor:Era notablemente cabezudo el malo-, grado Lucas Moreno y no poco glotn. Debi de</p><p>comer alguna fiambre ginovesa y darale alguna apopleja. Dios le tenga en su gloria yconsuele a su afligida mujer, que cierto que habemos perdido un buen amigo!</p><p>No pudo sufrirlo el confuso cajero, y llegndose a ellos les dijo:Seores! Qu es esto? Quin me hace las honras en vida o tomando mi forma se ha</p><p>muerto por m? Que yo bueno me siento, gracias a Dios!Echaron a huir entonces todos, fingiendo espantosos asombros, dejndole con esto a pique</p><p>de sacarlos verdaderos, segn el sobresalto que le caus tan apoyada mentira.Prosigui, medio desmayado y sin pulsos, hasta cerca de su casa, y junto a ella vi al amigo</p><p>celoso, que finga salir de ella, y le estaba esperando para acabar de desatinarle. Hzoseleencontradizo, y al emparejar con l volvi los pasos atrs, y hacindose mil cruces, fuesehuyendo, quedando nuestro Moreno tan pasmado, que falt poco para no dar consigo en tierra.</p><p>Alto! No hay ms! Yo debo de haberme muerto! deca entre s muchas veces.Dios debe de enviarme a esta vida en espritu para que disponga de mi hacienda y hagatestamento! Todos huyen de m y me tienen por muerto, hasta los que son mis mayores amigos,y segn esto, debe de ser verdad. Pero si dicen que el ms amargo trago es el de la muerte,...</p></li></ul>