redalyc.fronteras y convergencias disciplinarias

of 25 /25
Revista Mexicana de Sociología ISSN: 0188-2503 [email protected] Universidad Nacional Autónoma de México México Bokser Liwerant, Judit Fronteras y convergencias disciplinarias Revista Mexicana de Sociología, vol. 71, diciembre, 2009, pp. 51-74 Universidad Nacional Autónoma de México Distrito Federal, México Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32119200003 Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

Author: ngodat

Post on 12-Feb-2017

227 views

Category:

Documents


5 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

  • Revista Mexicana de Sociologa

    ISSN: 0188-2503

    [email protected]

    Universidad Nacional Autnoma de Mxico

    Mxico

    Bokser Liwerant, Judit

    Fronteras y convergencias disciplinarias

    Revista Mexicana de Sociologa, vol. 71, diciembre, 2009, pp. 51-74

    Universidad Nacional Autnoma de Mxico

    Distrito Federal, Mxico

    Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32119200003

    Cmo citar el artculo

    Nmero completo

    Ms informacin del artculo

    Pgina de la revista en redalyc.org

    Sistema de Informacin Cientfica

    Red de Revistas Cientficas de Amrica Latina, el Caribe, Espaa y Portugal

    Proyecto acadmico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

    http://www.redalyc.org/revista.oa?id=321http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32119200003http://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=32119200003http://www.redalyc.org/fasciculo.oa?id=321&numero=19200http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32119200003http://www.redalyc.org/revista.oa?id=321http://www.redalyc.org

  • 51FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.D. R. 2008. Universidad Nacional Autnoma de Mxico-Instituto de Investigaciones Sociales. Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. 1 (enero-marzo, 2009): 5-46. Mxico, D. F. ISSN: 0188-2503/09/07101-01.

    Palabras clave: globalizacin, disciplina y transdisciplina, fronteras del conocimiento, ciencia poltica.Key words: globalization, discipline and transdiscipline, borders of knowledge, political science.

    LAS CIENCIAS SOCIALES HOY: CRUZANDO FRONTERAS

    En el seno de entornos crecientemente complejos y en permanen-te proceso de transformacin, las ciencias sociales han asumido un renovado compromiso de autorreflexin para dar cuenta de un mejor y ms cabal entendimiento de los nuevos tiempos y circunstancias. La inusitada suma de tendencias, acontecimientos y coyunturas a la vez novedosas e inciertas, ha propiciado interrogantes y respuestas de dife-rentes comunidades cientficas no slo en la evaluacin de los cambios y sus consecuencias, sino en los mtodos y las categoras empleados para

    Fronteras y convergencias disciplinarias

    JUDIT BOKSER LIWERANT*

    * Doctora en Ciencia Poltica por la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM. Temas de especializacin: teora poltica; identidades colectivas y procesos de globalizacin; democratizacin; diversidad cultural y ciudadana; comunidades judas en Amrica Latina; judasmo contemporneo. Coordinadora del Programa de Postgrado en Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM, Edificio F, planta baja, Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Coyoacn, Mxico D.F., 04510. Telfono: (55) 5665 1217; fax: (55) 5665 1786; correo electrnico: [email protected]; [email protected]

    Resumen: En este artculo, la autora analiza desafos actuales de las ciencias sociales a la luz de la doble tendencia hacia la creciente especia-lizacin del conocimiento y, simultneamente, a las interacciones disciplinarias. stas se ex-ploran, a su vez, desde la ptica especfica de la ciencia poltica, para as ejemplificar una ten-dencia que, de acuerdo con la autora, atraviesa las ciencias sociales en su bsqueda de acerca-mientos explicativos ms acordes con las trans-formaciones contemporneas.

    Abstract: This article analyzes current challen-ges of the social sciences in light of the dual trend towards the growing specialization of knowledge and disciplinary interaction. These are explo-red from a political science approach in order to exemplify several crossroads in the search for explanatory approaches garding contemporary transformations.

    D. R. 2008. Universidad Nacional Autnoma de Mxico-Instituto de Investigaciones Sociales. Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74. Mxico, D. F. ISSN: 0188-2503/09/071-especial-02.

  • JUDIT BOKSER LIWERANT52

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    su comprensin. En este marco, han transitado hacia la especializacin del conocimiento nutrida, a su vez, por la convergencia de los aportes siempre esenciales de las disciplinas sociales. Es en esa lgica de interac-cin y traslape disciplinario, ante una realidad que convoca y rebasa la definicin de fronteras, que se ha hecho presente la exigencia de revisar las propias fronteras del conocimiento.

    La acelerada modificacin de fronteras, tanto materiales como cul-turales, externas como internas, ha incidido con diferentes ritmos e intensidades en la exploracin de las propias fronteras que perfilan las trayectorias de conocimiento. Efectivamente, junto a la diversidad disci-plinaria y el pluralismo terico que caracterizan a las ciencias sociales, destaca una doble tendencia en su desarrollo. Por una parte, la especiali-zacin y diversificacin de las disciplinas que se han manifestado en una permanente depuracin terica y analtica, en una mayor especificidad en los instrumentos y tcnicas de investigacin y anlisis y en un perfil especfico ms definido. Por la otra, una creciente interaccin de las disciplinas que conduce a la revisin de las fronteras del conocimiento y de los paradigmas tericos que se van redefiniendo para enfrentar con recursos conceptuales renovados los profundos cambios de la rea-lidad. Si bien el conocimiento social transita con reconocido xito en los mbitos disciplinarios, son los encuentros en las fronteras del cono-cimiento los que hoy por hoy alientan los logros y aciertos de nuestras disciplinas y permiten su desarrollo. Al tiempo que la idea de un solo universo cognoscitivo queda superada y se hace necesario pensar en una diversidad de universos que afloran, las interacciones y convergencias entre ellos se ven crecientemente alentadas.

    Al calor del fin del siglo pasado y los prolegmenos del presente, los intensos cambios sociales y culturales y los desafos polticos y econmi-cos han convocado necesariamente el propio autocuestionamiento del saber. Las ltimas dcadas en el mundo han significado el surgimiento de tendencias y dinmicas que exigen nuevas aproximaciones ante fe-nmenos cuya interdependencia, intensidad y carcter multidimensional configuran desafos sin precedentes. As, conceptualizados en trminos de procesos de globalizacin, apuntan a cambios radicales que trastocan los referentes espaciales, temporales, geogrficos y/o territoriales, sin los cuales sera imposible pensar las relaciones econmicas, polticas, socia-les y culturales en el mundo contemporneo (Waters, 1995; Robertson, 1992, y Scholte, 1998). El hecho de que el tiempo y el espacio dejan de tener igual influencia en la forma en que se estructuran las relaciones e

  • 53FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    instituciones sociales, implica nuevas modalidades de convivencia que no dependen ni de la distancia ni de las fronteras ni influyen de la misma manera en la configuracin final de las relaciones sociales (Giddens, 1994). Consecuentemente, la interaccin social se organiza y estructu-ra teniendo como horizonte la unidad del planeta. La localizacin de los pases y las fronteras entre los estados se torna de esta manera ms difusa, porosa y permeable y las conexiones globales, que se extienden por todo el mundo, se intensifican en virtud de que pueden trasladarse instantneamente de un lugar a otro.

    El mundo se estructura como un espacio a la vez nico y diferente porque, mientras que por un lado las fronteras territoriales pierden importancia, por el otro, por primera vez, se pueden construir identi-dades y comunidades independientemente de sentimientos, espacios y fronteras nacionales (Scholte, 1998). Simultneamente, sin embargo, los referentes naturales y primordialistas que delinean las identidades colec-tivas emergen con un inesperado vigor, perfilando una tensa oscilacin entre el momento de lo nico o universal y el de la diferencia o particular (Bokser y Salas Porras, 1999).

    Los procesos de globalizacin no son homogneos, ya que se desa-rrollan de una manera diferenciada y con desigualdades territoriales y sectoriales; son intrnsecamente multifacticos, en la medida en que convocan en s y para s lo econmico, lo poltico, lo social, lo cultural, lo ideolgico y lo religioso, as como las interdependencias e influencias entre estos planos, y son a la vez multidimensionales, porque se expresan tanto en redes de interaccin de instituciones y agentes trasnacionales como en procesos de convergencia, armonizacin y estandarizacin orga-nizacional, institucional, estratgica y cultural. Exhiben, por otra parte, un carcter contradictorio, porque pueden ser intencionales y calculados a la vez que aleatorios e irreflexivos, de alcance internacional a la vez que regional, nacional o local.

    Todos estos planos someten a prueba a las formas de organizacin social y poltica tradicionales y modernas, lo que ha obligado a la comu-nidad de cientficos sociales a discutir las bases mismas sobre las que se han construido las clsicas aproximaciones conceptuales. Discernir estos nuevos ncleos ocupa buena parte de su discusin terica y de sus pro-puestas prcticas, abriendo ejes de indagacin que cuestionan, amplan y asimilan las formas de pensamiento social y poltico que mantuvieron una legitimidad y presencia institucionalizada (Dahrendorf, 1996; Keohane y Milner, 1995; Waters, 1995).

  • JUDIT BOKSER LIWERANT54

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    La bsqueda de nuevos registros conceptuales se intensifica para dar cabida en sus respuestas a aquellos focos de ordenamiento que atraviesan ms de un mbito de la compleja realidad contempornea. As, como sealamos, las interrogantes que confrontan las diferentes comunidades cientficas radican no slo en la evaluacin de los cambios y sus conse-cuencias, sino en las categoras empleadas para su comprensin. Entre los mrgenes de constitucin de nuevos paradigmas polticos y sociales y la revisin de los aejos, las ciencias sociales enfrentan nuevas tareas: objetos mviles y fenmenos emergentes; espacios que se amplan o estrechan segn se centre la atencin en referentes diversos y plurales, abriendo un ejercicio conceptual difcil pero planteando formidables retos para la imaginacin, la apertura y la renovacin.

    FRONTERAS DISCIPLINARIAS: ENTRE LA DIVISIN Y LA CONVERGENCIA

    El estatuto cientfico de las ciencias sociales ha pasado por la delimita-cin y diferenciacin interna de reas disciplinarias; el proceso mismo, al tiempo que aport riqueza y potencial heurstico, result en aislamientos y fragmentaciones. Ello ha merecido en aos recientes sostenidos esfuerzos orientados a la construccin de nuevos diseos de estudio e investigacin en los que la transdisciplina, la interdisciplina y la multidisciplina han ganado espacio tanto en mbitos institucionales como en el lenguaje co-tidiano de diferentes comunidades cientficas. Los mrgenes ampliados de encuentros e interacciones globales han conducido necesariamente a repensar el carcter histrico y por ende modificable de las fronteras que delimitan la diferenciacin cognoscitiva y disciplinaria. Del mismo modo que las fronteras geopolticas y materiales han dejado de verse como datos naturales, las cognoscitivas deben ser sometidas a cuestionamiento, no en trminos de su ncleo terico especfico pero s en trminos de su condi-cin cientfica y su potencialidad heurstica.

    Uno de los aportes que en esta lnea marc un parteaguas el infor-me de la Comisin Gulbenkian para la Reestructuracin de las Ciencias Sociales busc dar cuenta de la historicidad de la especializacin y di-visin disciplinaria del conocimiento, resultado de la acumulacin del saber. A pesar de que, al igual que todo modelo de diferenciacin, las fronteras del conocimiento son vistas como un dato natural, eviden-te o bien inherente a la naturaleza misma de las cosas o del saber, su creacin ha sido una decisin social llena de consecuencias en lo que a

  • 55FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    asignacin de poder y recursos se refiere. Cabe destacar que la creacin de fronteras en la investigacin social no es antigua. Hasta 1750 era virtualmente inexistente y a pesar de que desde entonces y hasta 1850 se hicieron esfuerzos por demarcarlas, stos fueron limitados. Slo en el lapso que va de 1850 a 1914 emergieron y se cristalizaron las fronteras ac-tuales, adquiriendo mayor firmeza en el periodo de 1914 a 1945. Las cate-goras que triunfaron reflejaron los tiempos. Tambin lo hicieron las grandes antinomias o fisuras que condicionaron su desarrollo. Wallerstein analiza el condicionamiento histrico de las principales antinomias que han operado como ejes delimitativos-constitutivos de las ciencias sociales: pasado-presente; Occidente-no Occidente; Estado-mercado-sociedad civil (Wallerstein, 1996).1

    La historicidad de las fronteras ha sido abordada desde diversas pers-pectivas tericas. As, resaltando la primaca de las fronteras mismas, se

    1 Cabe sealar que en el anlisis del modo como alrededor de estos ejes se configu-raron las diferentes disciplinas, la historia y las ciencias sociales nomotticas, Wallerstein privilegia la funcin social de las diferenciaciones y especializaciones disciplinarias por sobre los argumentos tericos o metodolgicos (y estos ltimos tienen un peso serio que debe ser atendido). As, a manera de ejemplo, la especializacin temporal se explica por el contexto y su poca: en la consolidacin del Estado nacional liberal europeo, la orien-tacin al pasado basada en el prejuicio ideogrfico fue instrumental para la creacin de identidad nacional; por su parte, las ciencias sociales con su prejuicio nomottico se adaptaron a las polticas de planeacin, instrumento esencial al racionalismo reformista. En la misma lgica el autor analiza las otras dos antinomias en el marco de la expansin capitalista la una y del propio principio de diferenciacin autoconstitutivo de la moder-nidad, la otra. As, atendiendo al binomio Occidente-no Occidente, Wallerstein analiza el modo como en el marco de la expansin capitalista y de las necesidades de conoci-miento de las potencias imperiales en su expansin fuera de Occidente, emergern la Antropologa y los estudios orientales. La ampliacin de las reas de atencin del cono-cimiento responde a la ampliacin geopoltica del mundo. Por ltimo, la diferenciacin en el seno de las disciplinas nomotticas Economa, Ciencia Poltica y Sociologa atiende al eje Estado-mercado-sociedad civil, producto de una concepcin liberal, y se inserta en el propio discurso autoconstitutivo de la modernidad: la diferenciacin y especializacin.

    Ahora bien, en la medida en que las fronteras disciplinarias son histricas, los suce-sivos desarrollos han cuestionado progresivamente la eficacia de la diferenciacin conso-lidada en la primera mitad de este siglo. La expansin del sistema universitario, tras la segunda postguerra, condujo a una bsqueda de desarrollos cognoscitivos y de nichos temticos fuera de las tradicionales fronteras disciplinarias. A su vez, el contexto de la Guerra Fra alent los estudios regionales, conduciendo a nuevos replanteamientos; la revolucin de 1968 se sum al cuestionamiento de las rgidas divisiones disciplinarias al alentar la emergencia de investigacin de los grupos olvidados y de los estudios cul-turales. Todos estos desarrollos han generado un vasto desdibujamiento de las fronteras.

  • JUDIT BOKSER LIWERANT56

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    ha destacado su importancia toral en la estructuracin del conocimiento y se ha abordado desde una ontologa procesual que analiza la relacin e interaccin de las fronteras y el surgimiento y desaparicin de entidades sociales (Abbot, 1995). As, entendidas inicialmente como espacios de diferencia, permiten analizar el surgimiento de entidades sociales a partir de la delimitacin de las mismas por los actores sociales, por lo que las fronteras han jugado un papel central en la configuracin histrica de campos profesionales. Concebida toda organizacin como un conjunto de transacciones ligadas a una unidad funcional que las alberga, las fron-teras pueden ser vistas como espacios fundacionales de la diferencia en un momento inicial, y en su carcter topogrfico explcito posteriormente, a travs de la construccin, perdurabilidad y estructuracin de su diferen-ciacin constitutiva. Esta visin aporta elementos interesantes para la com-prensin de los campos de conocimiento y de las disciplinas, y a la vez que contribuye a ampliar las perspectivas analticas de los procesos de diferenciacin, minimiza cualquier tenor voluntarista en la reflexin contempornea acerca de las ciencias sociales.

    Otras lneas de pensamiento se suman a esta reflexin. Analizando los procesos de construccin de reas del conocimiento y campos cientfi-cos y profesionales, la construccin de fronteras/identidades es un proceso creativo que activamente esculpe diferentes campos mentales ms que identificar pasivamente los naturales ya existentes. Desde esta ptica, se ha analizado el mapeo espacial de diferenciacin del conocimiento en disciplinas, campos y reas rodeadas por murallas mentales, mismas que acentan su distancia y las convierte a nuestros ojos en islotes aislados (Zerubavel, 1995). Esta visin, sostenida por una mente rgida, refuerza los campos delimitados y aislados por sobre los encuentros y las interac-ciones, y privilegia la compartimentalizacin del mundo y de los saberes por sobre los acercamientos.

    En lo que respecta a la vida acadmica, esta visin ha generado serios problemas: aislamiento disciplinario, visiones parroquiales, fronteras inamovibles y cerrazn, lo que ha inhibido la propia creatividad. Reco-nociendo la necesidad de ciertos mecanismos y procesos de estructura-cin y delimitacin, la alternativa propuesta para construir la identidad acadmica no es la de una actitud ligera sino la de una mente flexible. A partir de sta ser factible construir un entorno acadmico a la vez ordenado y creativo, estructurado, de apertura mental y sujeto al cambio. Una identidad acadmica y un mundo en los que la especializacin no se traduce en aislamiento, en los que las estructuras tienen fluidez, y en

  • 57FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    los que el rigor no deviene rigidez. Consciente de la oposicin que esta demanda genera en las instancias institucionales y corporativas preva-lecientes, Zerubavel descubre un gran beneficio en recordar que las am-plias divisiones intelectuales que supuestamente separan los campos y reas cientficos son fragmentos de nuestra mente, lo que resulta ser una reflexin ms honesta y congruente con las formas ambiguas y fluidas de organizacin del mundo que nos ha tocado vivir.

    Existe un amplio espectro de trabajos autorreflexivos generados por las ciencias sociales en este momento en que la intensidad y la celeridad de los cambios conducen a la necesidad de atender, como hemos seala-do, tanto las nuevas manifestaciones de la compleja vida social como los instrumentos conceptuales con los que debern abordarse. La pluralidad de enfoques denota la madurez alcanzada por un saber que se asume a s mismo como objeto de reflexin y que encuentra en este ejercicio un prerrequisito para su desarrollo ulterior.

    As tambin se ha analizado el papel que ha desempeado la organi-zacin social de la vida acadmica en la definicin de las disciplinas. Tal como se manifiesta en los ordenamientos institucionales de facultades, departamentos y centros, bibliotecas, editoriales o bien publicaciones, stos reflejan la organizacin sociomental del mundo en general y de la identidad acadmica en particular. En su conjunto, los desafos de con-vergencia, interaccin, traslapes, hibridacin disciplinarios responden a la dinmica de la dimensin cognitiva, altamente condicionada por su instituciona lizacin y por la organizacin de las comunidades epistmicas que la generan y vehiculan. En el saber contemporneo asistimos, de acuer-do con Dogan (2001), a dos tendencias simultneas. Por una parte, al igual que la mayora de las universidades (instituciones que se desen-vuelven entre la vanguardia del conocimiento y el peso conservador de la institucin), la docencia, los nombramientos, las carreras docentes, se ajustan a las fronteras disciplinarias. Por su lugar central en la trans-misin del saber a nuevas generaciones, las disciplinas ocupan un lugar preponderante y se perpetan en las universidades. Cada disciplina defiende celosamente su soberana territorial.

    Paralelamente, en el mbito de la investigacin, las fronteras de las disciplinas estn en un creciente entredicho, sujetas a un serio cuestio-namiento. En concordancia con nuestros argumentos iniciales, las fron-teras de las disciplinas tradicionales ya no corresponden a los cambios de la realidad ni dan cabida a la complejidad, a las ramificaciones, a las deriva ciones, y a las bifurcaciones o, en suma, a la gran diversidad de

  • JUDIT BOKSER LIWERANT58

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    conocimiento desplegada en su seno, por lo que exigen una creciente interaccin. Desde una ptica cognoscitiva, [] en la investigacin cientfica el aumento de las especialidades fisura las disciplinas acad-micas, cuyos perfiles estn convirtindose en artificiales y arbitrarios. Entre disciplinas vecinas hay espacios vacos o terrenos inexplorados en los que puede penetrar la interaccin entre especialidades y campos de investigacin, por hibridacin de ramas cientficas.

    As, el desarrollo del conocimiento en las ciencias sociales se carac-teriza por una importante ramificacin terica que ha permitido la con-frontacin de perspectivas, la flexibilizacin de enfoques y la propuesta de corrientes alternativas. En esta lnea, como sealan Dogan y Pahre (1995), la innovacin en las ciencias sociales se da con mayor frecuencia y con resultados crecientes en la interseccin de las disciplinas, como resultado de la recombinacin de las mismas en campos de conocimien-tos hbridos. Si bien la acumulacin de conocimiento se ha dado origi-nalmente en el centro de cada disciplina, la densidad cognoscitiva en el ncleo del objeto de estudio propio de cada disciplina ha llegado a su lmite, saturando su potencial explicativo. En este sentido, el centro de cada disciplina se ha expandido a su periferia y los investigadores que buscan espacios innovadores se introducen, necesariamente, en campos disciplinarios vecinos.

    Por ello, tal vez lo ms interesante en los ltimos aos es el trnsi-to entre las disciplinas, los puentes entre stas y las convergencias asen-tadas en nuevos mbitos.

    LOS CAMBIOS EN LA CIENCIA POLTICA

    Al igual que otras formas del saber social, la Ciencia Poltica se ha desarrollado por medio de la interaccin de dos ejes fundamentales: el primero, conformado por las transformaciones en el propio objeto de estudio, esto es, en la realidad poltica (sus estructuras, instituciones, prcticas, procesos, procedimientos, sujetos y acciones, significados y sentidos); el segundo, caracterizado por la dinmica especfica de la indagacin cientfica y terica que se reconstituye ante estas transforma-ciones. El cambio en la lgica de organizacin del pensamiento poltico y de la investigacin poltica obedece a un permanente dilogo entre las diferentes teoras, sean precedentes o contemporneas. Este dilogo

  • 59FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    configura, a su vez, el arsenal conceptual y metodolgico que constituye a la poltica como ciencia.

    La produccin cientfica se nutre hoy necesariamente de pticas te-ricas diversas que se formulan desde mltiples contextos y condiciones geopolticas y culturales que, a la vez que reconocen su condicionamiento particular, cuestionan sus alcances. Una nueva visin que parece perfi-larse llama a conjuntar los esfuerzos tericos para alcanzar una reflexin integradora. As, y de frente a los procesos de globalizacin, los desafos tambin se derivan de la atencin simultnea a lo nico y lo distintivo y a la bsqueda de regularidades en un horizonte ampliado. Es en esta dinmica que los estudios centrados en reas geopolticas han sido cues-tionados ya sea en trminos de limitaciones conceptuales, ya sea por re-flejar un ordenamiento mundial derivado de pocas previas e inoperante ante la nueva realidad (Heilbrunn, 1996).

    Los esfuerzos tericos invitan, entonces, desde diferentes pticas, a replantear los supuestos prevalecientes en el campo de la Ciencia Pol-tica. Los procesos de interaccin ampliada de pases, regiones y actores han sido elevados a conceptos designando segmentos de la realidad distintos y, en ocasiones, opuestos a los esquemas prevalecientes en la postguerra. Surgen as enfoques que, adems del desbordamiento del mundo bipolar, plantean un acercamiento problematizador a los proce-sos de globalizacin que hemos ya sealado. La interaccin de los ejes realidad-teora se suma a la derivada de la disciplinar y genera un reto en sus construcciones tericas, aparatos de investigacin y capacidades vinculantes con otras disciplinas.

    Estas tendencias han alcanzado el estudio y la investigacin poltica en Mxico. As, se analiza el porqu lo poltico y el sistema poltico nacional estn perdiendo forma y sustancia frente a nuevos fenmenos polticos de naturaleza supranacional. Tanto la globalizacin como la regionali-zacin supranacional, entendidas como tendencias complementarias y autolimitativas, plantean nuevas formas de organizacin poltica y estatal mundiales y regionales (Rocha, 1997; Bokser y Salas Porras, 1999).

    El estudio de los sistemas regionales en la dimensin de los nexos econmicos y en la generacin de procesos societales de identidad y acercamiento, mantiene una distancia con el planteamiento de una globalizacin homogeneizante, evitando desatender la importancia del lugar y de la especificidad; as entendida, la globalizacin no neutraliza la importancia del lugar ni lo condena a ser irrelevante, sino que replantea su conformacin y refuerza la necesidad de atender tanto en trminos

  • JUDIT BOKSER LIWERANT60

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    disciplinarios como transdisciplinarios las transformaciones radicales de fin de siglo. En esta lnea de pensamiento, Estado, nacin, poder, gobier-no, ciudadana, bloque y sistema son algunos de los grandes referentes que estn a debate en diferentes contextos cientficos y comunidades acad-micas. As, a ttulo de ejemplo, podemos detenernos en algunos de los desafos que la Ciencia Poltica en particular debe afrontar en la transi-cin de las ciencias sociales hacia mejores marcos terico-conceptuales de explicacin y acercamiento. Uno de los ms representativos es, sin duda, la relacin Ciencia Poltica-relaciones internacionales

    La poltica debe en el marco de las dimensiones nacionales y mundiales que, con la globalizacin, tienden ms a imbuirse mutuamen-te internacionalizarse, es decir, tomar no slo en cuenta, sino hacer parte de ella misma los estudios del rea de las relaciones internacionales. Aunque las relaciones entre estados han sido examinadas por la Ciencia Poltica como un dominio diverso y eventualmente adicional que compete a otra disciplina, la tendencia actual, sin embargo, duda del sentido y validez acadmica de este desdoblamiento. La creciente importancia de las relaciones sociales a nivel mundial; la expansin de nexos transna-cionales que generan nuevas formas de toma de decisiones colectivas; el desarrollo de instituciones intergubernamentales y supranacionales; la intensificacin de sistemas de comunicacin transnacionales; los nuevos ordenamientos militares regionales y globales; los problemas surgidos por la desterritorializacin, entre otros, son hechos que han obligado a echar marcha atrs a la tradicional postura de aislamiento y transi-gir ante la interdisciplina que, obviamente, existe entre el mbito de lo poltico y el rea de lo internacional. Los intentos por comprender las interconexiones entre uno y otro deben incorporar, adems, un proceso de mapeo de sus interpenetraciones mutuas para trascender los marcos endgenos y exgenos de la teora poltica y las relaciones internacio-nales respectivamente. De otra manera, cualquier anlisis de la realidad poltica quedar insolvente.

    En el marco de las transformaciones contemporneas, entonces, conceptos como el de comunidad poltica moderna o Estado, y sus respectivos lugares en el desarrollo de la disciplina, deben replantearse; asimismo, la centralidad del Estado nacional como unidad de anlisis en las ciencias sociales en general y para la teora poltica en particular es hoy por hoy revisada. Lo global, regional, nacional y local puede ser ana-lizado con lentes tericos, metodolgicos y epistemolgicos que, en con-traste con perspectivas tradicionales, inquieren sobre los flujos globales

  • 61FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    y transnacionales como opciones ms productivas para dar cuenta del modo como las arenas sociales y polticas interactan y se constituyen hoy (Giddens, 1994; Ben Rafael et al., 2009). A su vez, Beck (2000) nos advierte sobre la necesidad de rebasar el nacionalismo metodolgico.

    Tal como hemos planteado con Salas Porras, las comunidades acad-micas que resultan de la interaccin e interdependencia de los diferentes campos de conocimiento, debe dar cuenta no slo del replanteamiento de viejos conceptos sino tambin de la elaboracin de nuevos trmi-nos ms ad hoc para explicar una realidad difcilmente asible. En este sentido, el concepto de espacios virtuales, tambin llamados de flujos o cibernticos, puede ser paradigmtico. Estos espacios, desarraigados o desanclados de los fsicos, territoriales o geogrficos, se forman en vir-tud de la intensa red de interacciones sociales transfronterizas y suprana-cionales que, si bien en ocasiones logran concretarse en lugares definidos (por medio de encuentros de diferente naturaleza), en la gran mayora de los casos desbordan cualquier dimensin geogrfica. Estos mbitos no se desarrollan de una manera homognea ni totalmente al margen de los espacios ms o menos fsicos y formales de las instituciones polticas y sociales tradicionales, por el contrario, interactan e influyen en ellos pero, al mismo tiempo, mantienen una lgica muy diferente, en gran medida todava inexplorada.

    Los espacios virtuales son tambin lugar de reflexin colectiva utiliza-dos, ocupados y, en mayor o menor grado, estructurados y controlados por actores supranacionales como las empresas trasnacionales, los orga-nismos internacionales (BM, FMI, ONU, OMC, OMS, etctera) y las agencias privadas, as como por organizaciones no gubernamentales internaciona-les, comunidades epistmicas y otros actores que nacen y se desenvuelven estrechamente vinculados al desarrollo de las nuevas tcnicas de comu-nicacin e informacin y a la apropiacin reflexiva del conocimiento (Giddens, 1994: 38).2 El nuevo concepto tambin explica por qu algu-nos autores hablan de la formacin de una clase de analistas simblicos

    2 De acuerdo con Giddens, la reflexividad en la vida moderna se refiere a la prc-tica de revisar, examinar y reformar las prcticas sociales a la luz de la informacin que sobre dichas prcticas existe. Por su parte, la reflexividad de la modernidad implica una generacin sistemtica de autoconocimiento acerca de la vida social; sta, a su vez, se convierte en un elemento integral del sistema de reproduccin.

  • JUDIT BOKSER LIWERANT62

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    (Gmez Buenda, 1995),3 de sistemas de expertos (Giddens, 1994: 27)4 o de comunidades epistmicas (Haas, 1992)5 en el intento de entender el comportamiento no slo de dichos espacios sino de quienes los cons-truyen, estructuran, utilizan y controlan. Cabe destacar el valor y alcance que stos, y otros autores, atribuyen al conocimiento, a la informacin, a la calificacin y a la educacin como recursos de control, autoridad y poder en el interior de los espacios mencionados que, no obstante ser intangibles, no por ello son menos reales. En breve, como bien subraya Salas Porras y hemos analizado conjuntamente, descubrir y caracterizar la estructura de los espacios virtuales, las fuerzas y actores que los cons-truyen y estructuran, as como el potencial que desde ellos se despliega y la forma en que influyen, reaccionan e interactan con estructuras e instituciones polticas y sociales de alcance nacional y local, representa un autntico desafo para las ciencias sociales en general y, especialmente, para la poltica.

    Otro desafo conceptual representa entender la forma en que la desterritorializacin y la formacin de espacios y estructuras globales afectan a los Estados, a la soberana, a los sistemas de regulacin mundial y a las posibilidades de una gobernacin democrtica global (global governance). El trmino no deja de tener tras de s una serie de interrogantes que, en s mismas, resultan todo un reto metodolgico: cmo examinar espacios intangibles o instituciones que no tienen como referente coordenadas geogrficas y temporales cuando la ciencia poltica y en general las cien-cias sociales, sus conceptos, categoras e instrumentos de anlisis, estn tan profundamente anclados en dichos referentes? Cundo el cientfico mismo piensa y construye el objeto de estudio desde estos referentes espaciales y temporales? Cmo examinar el equilibrio dinmico entre las fuerzas, instituciones y espacios de alcance global y aquellas de

    3 Gmez Buenda define la clase de analistas simblicos como el grupo de profesio-nistas dotados de las capacidades para diagnosticar y resolver problemas; de las habi-lidades tanto para identificar las necesidades complejas de los procesos tecnolgicos, productivos y polticos como para ofrecer soluciones a la medida a dichos problemas y necesidades.

    4 En opinin del socilogo britnico, el sistema de expertos se refiere al conjunto de logros tcnicos y experiencia profesional que lleva a la formacin de especialistas ca-paces de organizar y estructurar reas importantes de los entornos materiales y sociales del mundo moderno.

    5 Haas define la comunidad epistmica como una red de profesionales cuyos conoci-mientos, autoridad y experiencia en mbitos particulares del quehacer poltico y cientfi-co son ampliamente reconocidos y aceptados a nivel nacional e internacional.

  • 63FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    alcance nacional y/o local? Cmo trasmitir el carcter frgil, cambiante, inestable, incierto y en proceso de permanente renegociacin de dicho equilibrio? Cmo examinar, en suma, la dimensin supraterritorial de las relaciones sociales y su entrelazamiento y traslape con la dimensin territorial? (Bokser y Salas Porras, 1999).

    El estudio de la globalizacin ha generado gran inters por enfrentar el reto de explicar los fenmenos emergentes, entre los que destacan tambin un sostenido movimiento del poder poltico de los gobiernos hacia los mercados o crecientes asimetras en el poder gubernamental de decisin y brechas en el poder de los gobiernos. Hoy la Economa ya no es pensada slo en trminos de un Estado nacional y la tecnologa opera como crculo virtuoso que precipita la interaccin de tiempo y espacio. Desde esta ptica, la disciplina debe hacer acopio de nuevos planteamien-tos para explicar fenmenos previos que asumen nuevas implicaciones. Particularmente, se ha subrayado la necesidad de conocer las dinmicas que estrechan la capacidad de las administraciones nacionales en espa-cios que anteriormente eran de su atencin privilegiada. As, la globali-zacin ha sido analizada desde el cuestionamiento de las interacciones de frontera a partir de dos de sus dimensiones constituyentes la poltica y la econmica, implicando mecanismos, actores y procedimientos en un anlisis global y diferencial. Mientras que los cambios en la primera apun-tan hacia las vinculaciones internacionales, perfilndose el predominio de las organizaciones que toman decisiones a dicho nivel, la dimensin econmica comporta la internacionalizacin de la produccin y de los mercados en un marco de transformaciones tecnolgicas intensas.

    As, ante la necesidad de superar un esquema decimonnico en lo que a identidades e interacciones disciplinarias se refiere, ha cobrado un lugar preponderante el reclamo por superar el extraamiento mutuo entre la Poltica y la Economa, derivado de un ciclo que va del predominio mar-xista a su crisis y al surgimiento de enfoques que refuerzan la separacin entre ambas. Esta problemtica, asociada a la cuestin de los paradig-mas en las ciencias sociales, deja ver que, frente a los grandes cambios de la poltica y del Estado, stos no han sido capaces de dar cuenta del vaco dejado por el deterioro institucional de ambos referentes: la prdida de la capacidad articuladora de la primera y el rebasamiento del segundo.

    As, a la luz de las transformaciones productivas, organizativas y tec-nolgicas, se ha planteado la necesidad de una reelaboracin crtica del neoliberalismo para dar lugar a una discusin rigurosa y seria sobre ste, su gnesis e insercin terica. De este modo, el neoliberalismo revisitado

  • JUDIT BOKSER LIWERANT64

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    en su revolucin terica, deslindado de las polticas neoliberales, es des-tacado en tres de sus hallazgos: la recuperacin de la idea de racionalidad como fuente de libertad; el descubrimiento de que el egosmo combi-nado puede dar lugar al bien comn: el mercado, y la formalizacin de la conceptualizacin del mercado en la Economa marginalista como un corpus terico claramente distinto (Valds Ugalde, 1996). Valds analiza el deslinde y la constitucin de la Economa poltica como disciplina aut-noma y sus consecuencias, mismas que culminan en la prdida de la idea del mercado como medio para la autorregulacin de la dinmica entre intereses individuales y colectivos y como mecanismo facilitador de la democracia. De all que el resurgimiento de las teoras de la racionalidad y de la eleccin social plantean la reconvergencia de estas dimensiones y la recuperacin tica con los aportes de la Ciencia Poltica, la Sociologa y la Economa.

    El anlisis de los nexos histricos entre la autonomizacin de la expli-cacin econmica y las dimensiones polticas y sociales llaman a nuevas sntesis entre Economa y sociedad y entre Economa y poltica para supe-rar acercamientos por oposiciones y sustituciones. As, Heilbroner (1995) siguiendo la visin de Michael Mann en su estudio sobre las fuentes del poder social que encuentra la constitucin de la sociedad como un proceso de progresiva creacin de redes (de sistemas de creencias, prcticas econmicas, organizacin militar, autoridad poltica) que deli-mitan fronteras externas e identidades internas hace suya la concepcin de la realidad social como redes que se intersectan, traslapan y confede-ran. A partir de este planteamiento, distante de una concepcin de la sociedad como una totalidad simple, busca repensar la interrelacin de los dominios de la teorizacin social. Es as que, si la sociedad estructura-da y delimitada no es una condicin humana natural sino la convergencia histrica de intereses materiales e ideolgicos, las redes delimitantes que caracterizan a un orden social especfico juegan un papel crucial en determinar las relaciones de las partes que la constituyen; en otros tr-minos, la importancia relativa de los diferentes mbitos de la sociedad refleja las circunstancias histricas de su configuracin institucional y explica, a su vez, la importancia y el lugar distintivo de las diferentes disciplinas sociales, incluido el de la Economa en el seno de un orden capitalista.

    Gracias al contexto de los nuevos escenarios internacionales y al cruce disciplinario a que stos obligan, el pensamiento poltico tambin ha recobrado inters por la teora poltica, lo que puede ser visto como una

  • 65FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    respuesta tanto a la ruptura del consenso de la postguerra y el emergente choque de valores como a los cambios en las humanidades y las ciencias sociales, especficamente en la Filosofa y la Filosofa de las ciencias. Cier-tamente, la Teora de la justicia de Rawls, publicada en 1971, dio comienzo en forma sistemtica a nuevos desarrollos de la teora poltica liberal. Desde entonces, esta ltima, entendida como Filosofa poltica, sera esen-cialmente normativa y representante de un tipo de Filosofa prctica a partir de la amplia elaboracin del concepto de justicia. Para ello, sin embargo, deslind la Filosofa poltica de la lgica, la retrica y la historia del pensamiento y la acerc a otras disciplinas tales como la Economa, la Psicologa, el estudio de las instituciones polticas y la Poltica social. Re-cordemos que la justicia (retributiva versus distributiva) ha sido el concepto ms significativo en el discurso terico normativo durante las tres ltimas dcadas. Su modo dominante de reflexin ha sido el contractualismo, preocupado fundamentalmente por las condiciones en que los indivi-duos llegan a un acuerdo sobre qu bienes debe ser distribuidos y con qu criterios en una sociedad justa. Existiendo o apelando a la tradicin contractual, existen dos enfoques encontrados: la justicia como fairness (Rawls, 1971) y la justicia como ventaja mutua (Bokser, 2000).6

    Es factible aventurar la hiptesis de que en el centro de este resurgi-miento de la teora poltica normativa se encuentra la preocupacin por las condiciones y el carcter de la vida poltica en la gobalizacin y a la luz del colapso de los regmenes socialistas como de los acelerados cam-bios polticos en Amrica Latina. Ahora bien, en el marco de la fluidez deriva da de la mundializacin, el dilogo y el intercambio en el pensa-miento poltico entre Occidente y Oriente o entre el Norte y el Sur, asu-men tambin una nueva dinmica. sta opera como un impulso adicional para el acercamiento entre comunidades cientficas que, desde trayec-torias diversas, parecen encontrarse en el renovado inters por la teora poltica. Viejas temticas se redefinen y emergen problemticas que haban dejado de ocupar la atencin de la comunidad cientfica. As, la atencin se dirige con nuevos acercamientos hacia los conceptos de

    6 A su vez, de frente al liberalismo y en debate con ste, se ha desarrollado el comu-nitarismo. En la discusin acadmica entre ellos, destacan las visiones encontradas en torno a los arreglos distributivos, ya sea sobre la base de criterios procedimentales nicos y generalizables capaces de operar en cualquier condicin y lugar, o bien la concepcin de la igualdad como una compleja relacin de personas regulada por los bienes que hacen, comparten e intercambian y que requiere de una diversidad de criterios distribu-tivos que reflejen la diversidad de los bienes sociales.

  • JUDIT BOKSER LIWERANT66

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    igualdad, libertad, lo pblico y lo privado, identidades colectivas y plura-lismo, democracia y justicia, conflicto y tica, participacin y ciudadana (Bokser, 2002, 2006).

    Esta ltima cuestin, por ejemplo, que aparece a nivel terico como un desarrollo integrador de preocupaciones acadmicas de dcadas precedentes durante los aos setenta gir alrededor de la cuestin de la justicia y, durante los ochenta, en torno a la pertenencia comu-nitaria, se ha visto reforzada por los cambios recientes en la realidad poltica. En el primer sentido, toda vez que los principales ejes de la teorizacin ciudadana haban girado alrededor de las virtudes cvicas y de la identidad, la cuestin de la ciudadana se vio desatendida por una teora centrada primordialmente sobre la cuestin de las estructuras e instituciones. En el nivel de las transformaciones polticas, la visibilidad de la ciudadana se deriva tanto del surgimiento de nuevos actores y de los acelerados procesos de democratizacin, como de fenmenos tales como la creciente apata en las urnas en pases desarrollados o bien del fracaso de ciertas polticas pblicas por la falta de cooperacin ciudadana (Kymlicka y Norman, 1995). De all que la teorizacin de la ciudadana busca dar cuenta hoy del finiquito de las restricciones tradicionales a la participacin ciudadana as como de las nuevas prcticas que han amplia-do o que buscan ampliar sus lmites de accin y reivindican lo plural y lo diverso.

    De lo hasta aqu planteado, podramos tambin subrayar el esfuerzo por modificar la tradicional condicin de la Ciencia Poltica en Mxico como espacio de recepcin de elaboraciones tericas gestadas en otras latitudes. La modificacin de esta condicin exige revalorar el alcance de un dilogo terico que transciende tanto fronteras disciplinarias como fronteras nacionales.7 Ello supone tambin la posibilidad de superar

    7 Desde esta ptica, ha sido estudiado el efecto que ha tenido en nuestro medio el rechazo a la produccin terica norteamericana, particularmente la asociada a la g-nesis del pragmatismo como visin del mundo desarrollada desde hace un siglo y hoy predominante en el deconstruccionismo y en la produccin postmoderna europea. El desconocimiento de este pensamiento, su trnsito de la academia a la corporacin em-presarial y su impacto fundacional de nuevas formas de racionalidad, han conducido a una aceptacin acrtica de la globalizacin y de sus efectos desiguales en el marco del ordenamiento mundial. En esta lnea, Orozco (1996) cuestiona el carcter de la globa-lizacin y las limitaciones que ha exhibido el pensamiento poltico, especficamente el latinoamericano, para pensar de modo autnomo el impacto de las transformaciones contemporneas. De frente a los cambios que parecen conducir a una globalizacin inexorable, cmo abordar el pensamiento poltico y social, desde y en Amrica Latina,

  • 67FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    diferentes espacios problemticos; en primera instancia, la debilidad de la investigacin terica social y el diseo errtico de campos de trabajo. En este sentido, recordemos que, si bien los avances sustantivos en la Ciencia Poltica en nuestro medio permiten hablar de un estado actual de la in-vestigacin poltica con logros notables, el esfuerzo de conceptualizacin y, de un modo ms genrico, la elaboracin terica se encuentran, sin embargo, desfasados respecto de aqul. Consecuentemente, se ha suge-rido que la Ciencia Poltica debera canalizar sus esfuerzos a equilibrar la relacin entre la fase analtico-descriptiva y la terico-cognoscitiva, buscando alcanzar un estadio ms avanzado de madurez terica (Bokser, 1999; Merino; 1999).

    La Ciencia Poltica, entonces, en su espacio disciplinario, se encuentra en proceso de transformacin buscando ampliar la espacialidad y, a la vez, definir nuevos campos de encuentros para la disciplina.

    Esta nueva conciencia acerca de la posibilidad de trascender las fronte-ras para potenciar los campos cognoscitivos, no debe impedirnos recono-cer que la propia conformacin de la Ciencia Poltica en nuestro entorno se ha dado paralelamente a intensos procesos de interaccin con otras disciplinas sociales, tendencia que ha recibido impulsos ulteriores. Un terreno privilegiado en el que puede apreciarse este movimiento de acer-camiento y cruces disciplinarios, es el de las interacciones de la Ciencia Poltica y la Sociologa y su convergencia, junto con la Filosofa, en la creacin de la Sociologa poltica como campo cientfico con identidad propia. Como resultado de la confluencia de estas diversas perspectivas en torno a los objetos de estudio relacionados, el campo se ha desarro-llado intensamente aunque ajeno a un consenso generalizado; por el contrario, incluye importantes disensos en torno a cuestiones tericas, metodolgicas y axiolgicas.8

    a la luz de una historia de relaciones difciles frente a la produccin terica externa? Esta interrogante esencial es formulada bajo lo que Orozco denomina la larga triangu-lacin que ha llevado a que los intelectuales latinoamericanos asimilen el pensamiento norteamericano cuando ya han sido digeridos por los europeos, conduciendo as a un monolingismo conceptual atrapado en patrones de pensamiento decimonnicos.

    8 A partir de criterios como la temtica estudiada, la literatura producida en el rea, la centralidad de ciertos debates y el examen de los artculos publicados en las princi-pales revistas especializadas del rea social de 1980 a 1995, Andrade (1996) ha analizado los trminos en los que han sido planteados en Mxico los problemas terico-meto-dolgicos de la Sociologa poltica. Ellos han girado, en lo fundamental, en torno a la conceptualizacin de las relaciones Estado-sociedad; el estudio del Estado y del sistema poltico; el anlisis de la democracia; los actores sociales-actores polticos en su diversi-

  • JUDIT BOKSER LIWERANT68

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    Resulta ilustrativo que los principales ejes de reflexin temtica que orientan el inters de los autores de la Sociologa poltica son la compren-sin de la poltica como accin social y las especificidades de la relacin Estado-sociedad en el entorno nacional y latinoamericano; los problemas de construccin del conocimiento en un contexto intelectual en el que convergen la diversidad terica, la multidimensionalidad y el pluralismo analtico y las relaciones complejas entre el cientfico social y los actores sociales. Revirtiendo la relacin asimtrica de produccin-consumo te-rico, tambin ha ocupado un lugar destacado el estudio de los clsicos y la teora contempornea (Andrade, 1996, 2009).

    La lgica de interaccin disciplinaria tambin ha incursionado soste-nidamente en mbitos de la Ciencia Poltica y la Administracin pblica. As, tras periodos de conjuncin conceptual y organizativa y otros de deslinde y diferenciacin, desde la ptica de esta ltima se explora la importancia de lo pblico con el propsito de revalorizar el mbito de la poltica como espacio donde se canalizan las cuestiones estatales, las relaciones de poder, la organizacin y participacin ciudadana y gravitan los actores polticos (Len y Ramrez y Uvalle, 1996). Desde la potencia-lidad conceptual y analtica de lo pblico y de la concepcin pblica del poder sus implicaciones frente al Estado jurdico, al mbito de lo priva-do y al de los propsitos colectivos, es factible analizar las implicaciones del nuevo paradigma de la poltica, y en esta lnea, el desarrollo de los movimientos sociales y su impacto sobre la vida pblica, las demandas desde la sociedad a nivel nacional e internacional.

    A partir de estas experiencias, es posible aseverar que se abre un espectro problemtico por dems interesante asociado a la profundidad e intensidad de los cambios ocurridos con la llegada de un nuevo siglo. Cobra fuerza la interrogante en torno a los aciertos y lmites de un saber disciplinario que, a la vez que lleva a cabo una rigurosa autorreflexin, se abre a una interaccin con otras disciplinas sociales y sostiene una vinculacin conceptual y un dilogo con diferentes entornos acadmicos internacionales. El desafo que hoy enfrentan las ciencias sociales, ejem-plificado en la singularidad y representatividad de la Ciencia Poltica, compete a su propio proceso de individuacin disciplinaria y a la emer-

    dad de manifestaciones, y el anlisis de las polticas pblicas. A su vez, al presentar las perspectivas tericas y la reelaboracin conceptual, Andrade deslinda desde la ptica de la potencialidad heurstica de los diversos paradigmas terico-metodolgicos, los temas centrales de fundamentacin de la teora: la relacin estructura-accin, los sujetos socia-les, la accin colectiva y la racionalidad.

  • 69FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    gencia de nuevos campos de conocimiento; atae a su interaccin con el entorno nacional e internacional, esto es, al modo como puede dar respuesta a las profundas transformaciones y alude, ciertamente, a los rumbos que asuma el desarrollo terico as como a las nuevas perspectivas y niveles analticos.

    Quizs el sello distintivo del estado actual de las ciencias sociales sea el de un profundo inters por pensarse a s mismas; con ello abren un es-cenario promisorio en el que se dan cita una pluralidad de perspectivas, enfoques e intereses intelectuales que manifiestan un mosaico indito de comunidades cientficas en permanente dilogo. Entre los interrogantes que de ello se derivan no es marginal aquel que se pregunta sobre el espacio en el que debern formularse las mediaciones y articulaciones para permitir convocar los trnsitos e interacciones disciplinarias que es necesario construirlas para permitir encuentros entre lgicas disciplinarias diversas con lenguajes especializados, recursos metodolgicos, enfoques e identidades cognitivas diversas. Tal como hemos analizado, la investi-gacin contempornea ha puesto de manifiesto que la constitucin de un rea cognitiva es un proceso creativo que activamente esculpe diferentes campos mentales/intelectuales/cientficos, ms que identificar pasivamente los naturales ya existentes y por tanto debe proveer los prerrequisitos con-ceptuales para poder operar los desplazamientos inter y transfronterizos que la realidad hoy requiere. La pregunta en torno al o los espacios para dicha elaboracin conceptual es central: se dan en el seno de las disci-plinas, en sus encuentros y convergencias o en las especializaciones que ellas nutren? Ciertamente es la teora la que provee el terreno para rela-cionar planteamientos y operar como matriz para elaboraciones concep-tuales y las hiptesis. De hecho, ste es el mbito que puede permitir el dilogo entre diferentes enfoques que comparten denominadores comunes a la vez que exhiben divergencias y contradicciones. De all que una agen-da convocante para las ciencias sociales sea hoy una reflexin que construya su congruencia y lgica a travs de un relacionamiento que busca erigir ms all del eclecticismo una red conceptual coherente.

    As planteado, la reflexin en torno a la especificidad del conocimien-to de lo poltico no girara alrededor de una concepcin de ste como esencia inmutable sino, por el contrario, como una capacidad dinmica de cambio cuyas fronteras reales y conceptuales se perfilan a travs de redefiniciones prcticas y tericas. De este modo, la diversidad analtica y temtica a la que asistimos podra continuarse en un trnsito hacia

  • JUDIT BOKSER LIWERANT70

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    una agenda ampliada entre comunidades cientficas, para lo cual resulta impostergable alentar siempre los esfuerzos tericos.

    Por otra parte, las disciplinas sociales se nutren, hoy por hoy, de una investigacin emprica y de un saber acumulado. En este sentido, y de un modo circular si se quiere, un slido desarrollo terico permitir un mayor aporte al anlisis y la resolucin de problemas. La permanencia de una gua heurstica o la falta de desarrollo conceptual empobrecen por igual la interpretacin del dato. Es en estas lneas, entonces, que las ciencias sociales pueden y deben pensar sus fronteras cognitivas y las po-tencialidades que una reflexin dialgica puede ayudar a desarrollar.

    BIBLIOGRAFA

    ABBOTT, Andrew. Things of Boundaries. Social Research 62 (4) (diciem-bre, 1995): 857-882.

    ANDRADE CARREO, Alfredo. Problemas tericos del campo cientfico de la Sociologa poltica en Mxico. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 111-138. Mxico: Universidad Autnoma Metropolitana, Instituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    ANDRADE CARREO, Alfredo, coord. Perspectivas tericas contemporneas de las ciencias sociales. Mxico: Universidad Nacional Autnoma de Mxico, 1999.

    BECK, lrik. The Cosmopolitan Perspective: Sociology of the Second Age of Modernity. British Journal of Sociology 51(1) (2000): 79-105.

    BEN RAFAEL, Eliezer; Yitzhak Shterenberg; Judit Bokser Liwerant, y Yosef Gorni, coords. Transnationalism: Diasporas and the Advent of a New (Dis) Order. Boston: Leiden (Series International Comparative Social Studies 19).

    BOKSER, Judit. Estado actual de la Ciencia Poltica. En La Ciencia Poltica mexicana, coordinado por Mauricio Merino, 23-35. Mxico: Biblioteca Mexicana del Siglo XXI. Primer Volumen de Ciencia Poltica, 1999.

    BOKSER, Judit. Teora poltica. En Lxico de la poltica, coordinado por Laura Baca, Judit Bokser, Isidro Cisneros et al., 717-726. Mxico: Fondo de Cultura Econmica, 2000.

  • 71FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    Bokser, Judit. Ciudadana, procesos de globalizacin y democracia. En Democracia y formacin ciudadana, coordinado por varios autores, 13-552. Mxico: Instituto Electoral del Distrito Federal, Coleccin Sinergia, 2002.

    BOKSER, Judit. Globalization and Collective Identities. Social Compass 49(2) (2002): 253-272.

    BOKSER, Judit. Globalizacin, diversidad y pluralismo. En Diversidad y multiculturalismo: perspectivas y desafos, coordinado por Daniel Guti-rrez, 79-102. Mxico: UNAM, 2006.

    BOKSER, Judit, y Alejandra Salas-Porras. Globalizacin, identidades colectivas y ciudadana. Poltica y Cultura 12 (1999): 25-52. Mxico: UAM-Xochimilco.

    DAHRENDORF, Ralf. La cuadratura del crculo: bienestar econmico, cohesin social y libertad poltica. Mxico: Fondo de Cultura Econmica, 1996.

    DOGAN, Mattei. Las nuevas ciencias sociales: grietas en las murallas de las disciplinas [documento en lnea]. Disponible desde Internet en: , 2001.

    DOGAN, Matei, y Robert Pahre. Las nuevas ciencias sociales. La marginalidad creadora. Mxico: Grijalbo, 1995.

    GIDDENS, Anthony. The Consequences of Modernity. Cambridge: Polity Press, 1994.

    GMEZ BUENDA, Hernando. The Limits of the Gobal Village. Globalization, Nations and the State. Helsinki: UNU/WIDER, 1995.

    GUILLN, Diana. Los estudios regionales y la Ciencia Poltica en Mxico. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 139-158. Mxico: Universidad Autnoma Metropolitana, Ins-tituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    HAAS, Peter M. Epistemic Communities and International Policy Coordination. Knowledge, Power, and International Policy Coordination. International Organization 46, 1 (invierno, 1992): 1-36.

    HEILBRONER, Robert. Putting Economics in its Place. Social Research 62 (4), vol. 62 (diciembre, 1995): 883-897.

  • JUDIT BOKSER LIWERANT72

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    HEILBRUNN, Jacob. The News From Everywhere: Does Global Thinking Threaten Local Knowledge? Lingua Franca 6 (4) (mayo-junio, 1996): 49-56.

    HELD, David. Democracy and the Global Order. From Modern State to Cosmo-politan Governance. Cambridge: Polity Press, 1995.

    HOROWITZ, Irving Louis. The Descomposition of Sociology. Nueva York: Oxford University Press, 1993.

    KEOHANE, Robert O., y Helen V. Milner, coords. Internationalization and Domestic Politics. Cambridge: Cambridge University Press (Cambridge Studies in Comparative Politics), 1995.

    KYMLICKA, Will, y Wayne Norman. Return of the Citizen: A Survey of Recent Work on Citizenship. En Theorizing Citizenship, coordinado por Ronald S. Beiner, 283-322. Albany: State University of New York Press (Suny Series in Political Theory), 1995.

    LEN Y RAMREZ, Juan Carlos, y Ricardo Uvalle Berrones. Hacia un anlisis pblico de la Ciencia Poltica. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 159-184. Mxico: Univer-sidad Autnoma Metropolitana, Instituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    MERINO, Mauricio, coord. La Ciencia Poltica mexicana. Mxico: Biblioteca Mexicana del Siglo XXI. Primer Volumen de Ciencia Poltica, 1999.

    OROZCO, Jos Luis. La teora poltica hoy. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 307-326. Mxico: Univer-sidad Autnoma Metropolitana, Instituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    RAWLS, John. A Theory of Justice. Cambridge: Belknap Press of Harvard University Press, 1971.

    ROBERTSON, Roland. Globalization. Social Theory and Global Culture. Lon-dres: Sage, 1992.

    ROCHA, Alberto. Del Estado-nacin al Estado-regin supranacional. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 247-272. Mxico: Universidad Autnoma Metropolitana, Ins-tituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1997.

  • 73FRONTERAS Y CONVERGENCIAS DISCIPLINARIAS

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    RUBIO, Luis. Poltica o economa en un contexto de globalizacin. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 273-284. Mxico: Universidad Autnoma Metropolitana, Instituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    SALAS-PORRAS, Alejandra. La dimensin internacional en la Ciencia Poltica. Apuntes de investigacin. En Agendas de investigacin y docen-cia en Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser. Mxico: Colegio Nacional de Ciencia Poltica, UNAM-UAM, 1999.

    SCHOLTE, Jan Aart. The Globalization or World Politics. En The Glo-balization of World Politics. An Introduction to International Relations, coordinado por John Baylis y Steve Smith, 13-34. Londres: Oxford University Press, 1998.

    SCHOLTE, Jan Aart. Beyond the Buzzword: Toward a Critical Theory of Globalization. En Globalization: Theory and Practice, coordinado por Eleonore Kofman y Gillian Youngs, 43-57. Londres: Pinter, 1996.

    VALDS UGALDE, Francisco. La teora poltica y la racionalidad del Esta-do contemporneo. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 185-201. Mxico: Universidad Autnoma Metropolitana, Instituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    WALLERSTEIN, Immanuel. What Are We Bounding, and Whom, When We Bound Social Research? Social Research 62 (4) (diciembre, 1995): 839- 856.

    WALLERSTEIN, Immanuel, coord. Abrir las ciencias sociales. Mxico: Siglo XXI Editores, 1996.

    WATERS, Malcolm. Globalization. Londres: Routledge, 1995.

    ZABLUDOVSKY KUPER, Gina. Globalizacin, modernidad y democracia: algunos retos tericos para el anlisis poltico. En Estado actual de la Ciencia Poltica, coordinado por Judit Bokser Misses, 285-306. Mxico: Universidad Autnoma Metropolitana, Instituto Federal Electoral (Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Poltica), 1996.

    ZERUBAVEL, Eviatar. The Rigid, the Fuzzy and the Flexible: Notes on the Mental Sculpting of Academic Identity. Social Research 62 (4) (diciembre, 1995): 1093-1106.

  • JUDIT BOKSER LIWERANT74

    Revista Mexicana de Sociologa 71, nm. especial (diciembre, 2009): 51-74.

    ZUKERMAN, Harriet. The Sociology of Science. En Handbook of Sociology, coordinado por Neil Smelser, 511-574. Beverly Hills: Sage Publica-tions, 1988.