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  • tema central 03

    Si el mundo virtual es digital, si aca-so es un ciberespacio, otra geografa, o tan solo es una manifestacin de la actual incertidumbre de los estados y las definiciones, son cuestiones que la Academia reflexiona y reconoce que es un escenario apto para la fecundi-dad del conocimiento.

    El aporte que realizan nuestras re-dactoras y redactores es grato, por la generosa oferta intelectual que nos brindan sobre la cultura digital. Las ex-periencias, los hbitos, las preferencias y consecuencias son algunas de las aristas de esta geometra inconclusa.

    Hablar de la fuerza que mueve los medios (software), de la interface, que es el verdadero encuentro entre la mquina y la persona son otros asun-tos que aportan en la comprensin de este nuevo estadio de vida humana.

    El inters informativo de UTO-PA centrado en la cotidianidad universitaria de la UPS resalta, en esta edicin, las actividades e ini-ciativas que realizan nuestros ac-tores (estudiantes y profesores), en reas de apoyo, investigacin y vinculacin con la comunidad, cuyos sueos y esfuerzos se evi-dencian en notas periodsticas que

    aspiran la atencin y provocacin de nuestros lectores.

    Cada seccin de esta revista aspi-ra cumplir con su cometido: reflexio-nar, informar, entretener, vincular, ge-nerar espacios de dilogo y procurar procesos formativos basados en la concepcin salesiana de la educa-cin y construccin de ciudadana, con estilo propio y respetuoso.

    Los referentes profesionales, en plazas diversas, son resultados mo-tivadores para nuestra casa universi-taria. Las investigaciones plasmadas en informes y narraciones constituyen otra estimulacin de pertenencia.

    Es tan rica la actividad de la ciencia, la tecnologa y las artes que, con justo derecho y sobrada calidad, se expone en las pginas siguientes, muestras de talento joven y trascendente.

    Como parte de la cotidianidad univer-sitaria es la evaluacin, rendimos nues-tra prueba al poner en sus manos este esfuerzo editorial de la ASU UTOPA, conformada por 40 estudiantes, 22 mu-jeres y 18 varones; dos coordinadores de las sedes Cuenca y Guayaquil y este servidor (Editor) que esperan obtener una buena calificacin con su lectura.

    editorial

  • 03tema centraltema central 03tema central

    digital

    revistautopaabril2011

  • 07tema centralpropias voces y realidades, asumien-do que las NTIC posibilitan un esce-nario de lucha e inclusin social para las culturas subalternas.

    Para llegar a la decolonizacin de las NTIC, se deber promover una comprensin crtica para que este proceso no slo quede en un plano conceptual, sino que pueda articular las distintas propuestas polticas de los actores sociales, como sucedi con algunos movimientos como el: obrero, feminista, ecologista y el Ejr-cito de Liberacin Nacional Zapatista (ELNZ) con el Subcomandante Mar-cos, quien a partir del uso del ciberes-pacio logr mundializar la propuesta de los indgenas de Chiapas, en torno a los derechos de soberana, justicia, libertad, alimentacin y territorialidad al Estado mexicano.

    En este sentido, la propuesta que plantea el ciberespacio se ajusta a la idea de establecer un nuevo escena-rio de lucha social como estrategia para re-pensar el verdadero sentido del orden geopoltico, hacia la decons-truccin de las relaciones de poder a partir de principios como la desterrito-rializacin y destemporalizacin de las relaciones sociales, que han sido parte del eje de la modernidad-colonialidad, que ha basado su praxis de poder en el eurocentrismo como nica geogra-fa, donde el indio, negro y mestizo pertenecen a las periferias como una forma de geografa de la exclusin.

    El aporte que brinda la decoloniza-cin de las NTIC y ciberespacio es la de incorporar la idea del reconoci-miento del otro, partiendo de la re-configuracin social y cultural, ade-ms del concepto de geografa otra (Hermann: 2009), que anula la nocin de la geopoltica del poder, que ha sido propugnada por el eurocentrismo y gringocentrismo de los pases de arriba, que se han atribuido a partir de la legitimacin del discurso el concep-to de modernidad como acepcin de progreso, adems del imaginario de que los pases-periferias ubicados en la parte de abajo-sur, connotan un sentido de pobreza y subdesarrollo.

    Esta ltima visin, tiene como es-trategia reproducir una lgica de do-minacin (colonialidad del poder), que a partir de la perspectiva delci-berespacio quedara invalidada, ya que este nuevo espacio ha entrado en un proceso de re-configuracin del espacio como una forma de geo-grafa otra, escenario donde se ha logrado una mayor horizontalidad de las relaciones de poder, cons-truccin de una identidad colectiva e interculturalidad, como forma de en-cuentro y convivencia cultural, que se desarrolla a partir de la red Inter-net como una forma que va ms all de la comprensin de la existencia de la diversidad cultural, hacia su re-conocimiento, que se entiende como una expresin de cultura tecnolgica (Pre Marqus: 2000).

    1. Cit. en LANDER, Edgardo. Ciencias Sociales: saberes coloniales y eurocntricos. Buenos Aires: CLACSO, 1993: 31.2. Cit. en WALSH, Catherine. Pensamiento crtico y matriz (de) colonial, reflexiones latinoamericanas, Universidad Andina Simn Bolvar / Abya-Yala, Quito, 2005: 8.

    revistautopaseptiembre2011

    06Msc. Andrs Hermann Acosta

    LA JUVENTUD

    En el actual momento las Nuevas Tecnolo-gas de la Informacin y la Comunicacin (NTIC) atraviesan una profunda crisis con-ceptual, que ha redu-

    cido su comprensin hacia el avan-ce y desarrollo dentro del mbito electrnico y ciberntico; lo cual es un equvoco, ya que desde el an-lisis semntico la tecnologa refiere la innovacin de los distintos sabe-res y conocimientos que promueve el ser humano para facilitar sus acti-vidades cotidianas.

    Como segundo elemento en tor-no a la crisis de las NTIC, destaca el proceso de satanizacin que arrastra producto del imaginario construido en el contexto de la bipolaridad mundial entre la dcada de los 60s y 70s, cuando el uso de las NTIC respondi a una forma de legitimar el poder del sector capitalista-neoliberal dentro de un orden: blico, econmico y poltico.

    En esta perspectiva existe la ne-cesidad de revertir este orden social, es decir, que la tecnologa no slo constituya una forma de perpetuar el poder de las clases dominantes o lo que Arturo Escobar anticipara como una forma de promover un mal llama-do progreso y desarrollo material1, hacia la decolonizacin de las NTIC que propone una ruptura en torno a la visin epistmico-cntrica, orientada a la democratizacin de los saberes y conocimientos a un sector ms am-plio de la poblacin.

    En este marco del anlisis surge la necesidad de re-plantear Qu ver-daderamente implica la decoloniza-cin de las NTIC?, lo cual desde una primera aproximacin se puede ubi-car como la bsqueda de un nuevo sentido tico y poltico, que va ms all de lo que habra planteado Walter Mignolo con respecto a la decoloniza-cin como desligadura conceptual2, involucrando as una dimensin que implica pensar a partir de nuestras

    una Geografa Otra

    Hemos vuelto a ser nmadas del planeta, no en

    el sentido del permanente traslado fsico, sino en el

    movimiento dentro del mundo virtual

    Pierre Lvy

  • tema central 09 ms all de las limitaciones de las fronteras geogrficas, que ha defi-nido la cartografa de la modernidad hacia el ciberespacio.4

    Esta ltima visin que tiene una base economicista se ha denomina-do como una forma de transterritoria-lizacin de la riqueza, que no basa su sentido nicamente en la acumula-cin, hacia la constitucin de una es-trategia para promover oportunidades como forma de contrarrestar la actual crisis econmica mundial, que ya ha sido parte de la experiencia de algu-nos sectores que se organizan en la red, donde obtienen financiamiento y se agilita su auto-gestin.

    La lgica del ciberespacio constitu-ye una estrategia para la reconstruc-cin de las relaciones de poder. Rafael Guillen o el Subcomandante Marcos manifiesta que este nuevo escenario

    de geografa del poder no nace en una parte del mundo, que si bien es cierto el argumento antes de superioridad era la raza ahora es la geografa, que en esta lgica del ciberespacio se anula integrando la idea de horizontali-dad, participacin y equidad social.

    Esto quiere decir que el ciberespa-cio propone el argumento de deslo-calizar el poder como una estrategia y posicin cultural-poltica, redefinido desde un orden local; es decir, que no reduce al encuentro cultural des-de una visin localista, sino hacia una visin de sociabilidad en el ciberespa-cio, que no se limita a la interconexin, sino que permite la integracin, inte-rrelacin socio-cultural y de nuevos significados y experiencias en la red.

    En el actual momento, los movimien-tos sociales como parte de la cultura tecnolgica que se vive, se conectan, organizan y promueven propuestas po-lticas a partir de la red, hacia la nego-ciacin de saberes, en funcin de una sociedad ms equitativa y justa, en tr-minos del acceso a la informacin, co-nocimiento y propuesta social.

    Todo este anlisis a ms de pre-tender dar un giro decolonial de las NTIC, su sentido se ajusta en la bs-queda de un nuevo concepto y pro-puesta que atraviesa el sentido de la re-construccin de nuevas reali-dades y oportunidades a partir de la geografa otra, espacios fronterizos, que tienen la idea de deslocalizar y deconstruir las relaciones de poder, a partir de la decolonizacin de las NTIC como una forma de dejar de ser dominado a partir del ciberespacio como expresin de tele-otredad.

    3. MORENO, Alejandro. Superar la exclusin, conquistar la equidad: reformas polticas y capacidades en el mbito social. Buenos Aires: CLACSO, 1993: 164.

    4. CORONIL, Fernando. Naturaleza del poscolonialismo del eurocentrismo. Buenos Air