todavia mueve piedras - max lucado

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Spiritual

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  • 1994 EDITORIAL CARIBE

    P.O. Box 141000

    Nashville, TN

    Ttulo en ingls: He Still Moves Stones

    1993 by Max Lucado

    Publicado por Word Publishing

    ISBN: 088113-1822

    Traducido por Erma L. Ducasa

    Reservados todos los derechos.

    Prohibida la reproduccin total

    o parcial de esta obra sin

    la debida autorizacin

    de los editores.

    Dedicado a la familia de Oak Hills

    Para que sigamos creciendo en unidad y unidos sigamos creciendo.

    Contenido

    Reconocimientos

  • 1 Caas cascadas y pbilos humeantes

    La caa cascada

    2 No culpable

    Victoria sobre la vergenza

    3 No se pierda la fiesta

    El calabozo de los amargados

    4 Cuando usted y los suyos no congenien

    Cmo tratar con los parientes difciles

    5 Se permite volver a soar

    Frente al desnimo

    6 Leche cortada

    Victoria sobre una mala disposicin

    7 Un presentimiento loco y una esperanza sublime

    Gestos genuinos de fe

    8 Por siempre joven

    Cmo apreciar el proceso del envejecimiento

    9 Lea la historia

    Cuando otros le desilusionen

    El pbilo humeante

    10 El poder de una oracin tmida

    Cuando dudes de la relevancia de tus splicas

    11 Luces brillantes en las noches oscuras

    Cuando se le acaben las opciones

  • 12 La cosa ms difcil que dios haya hecho jams

    Cmo comprender las prioridades de Dios

    13 Aquello que slo dios puede hacer

    Cuando est atrapado por el legalismo

    14 Gracia de Galilea

    Cuando desilusione a Dios

    15 La ternura de Dios

    Cuando se pregunte si a Dios le interesa

    16 El loco convertido en misionero

    Cuando se enfrente a la maldad

    17 Ver lo invisible

    Cuando le tema al futuro

    18 La oracin de Jos

    Cuando lo confundan las acciones de Dios

    19 Ante la tumba

    Cmo comprender la muerte

    20 Cristianismo indiferente

    Cuando ser bueno no basta

    21 La galera del removedor de piedras

    Gua de Estudio

  • Reconocimientos

    El acto de escribir un libro y una travesa por un desierto tienen mucho encomn. Largos tramos de planicies ridas marcadas por ocasionales oasis deinspiracin. He aqu un saludo a los queridos amigos que hicieron de este viajeuna experiencia tan placentera. Gracias por no expresar quejas ante la arena y porfestejar cada oasis.

    A mi asistente Karen Hill: Haces ms que organizar mi oficina y corregir misescritos. Conservas mi cordura!

    A mi correctora de estilo Liz Heaney: Al igual que un buen cirujano, tudiscernimiento es agudo y tu bistur filoso.

    A la familia de la Casa Editorial Word: A cada uno de ustedes (editores,artistas, secretarias, recepcionistas, vendedores y los encargados de tomardecisiones), son los mejores.

    A Roy y Barbie Johnston: Gracias por prestarme vuestro escondite en la bahaHorseshoe.

    Al director ejecutivo de UpWords, Steve Green: Ningn otro podra hacer loque t haces de la manera que lo haces. Te estamos en deuda.

    A mi esposa Denalyn: Qu ms puedo decir? Eres brillo de estrella y yo soyGalileo. Tu resplandor an me deslumbra.

    Y para usted amigo lector reservo mi saludo final:

    Para algunos de ustedes este libro marca nuestro dcimo encuentro (felizaniversario!). Para otros es la primera vez en que nos encontramos (encantado deconocerle). Y para la mayora que est en alguna posicin intermedia (es buenopoder estar de nuevo con usted).

    Est a punto de confiarme su bien ms preciado: Su tiempo. Me comprometo aser un buen mayordomo. Aunque el escribir un libro pueda semejarse a un viajepor un desierto, la lectura del mismo no debera ser as. Debiera ms bien ser unapausa en el oasis. Espero que as sea.

    Beba profundamente.

    Max Lucado

    1

  • CAAS CASCADAS Y PBILOSHUMEANTES

    La caa cascada no quebrar,y el pbilo que humeano apagar.

    Mateo 12.20

    Imagnese que sea un sbado por la tarde del mes de octubre. Ya ha hecho lo quedeba hacer ese da. Delante de usted se extiende una tarde sin obligaciones. Lastardes libres no se le presentan con la misma frecuencia de antes, de manera queconsidera sus opciones para el da. Revisa un diario en busca de ideas. Unapelcula? No estn exhibiendo nada bueno. La televisin? Eso puede hacerlocualquier da. Un momento. Qu es esto? Hay un aviso que le llama la atencin.

    Exposicin especial de arteCaas cascadas y pbilos humeantes

    El sbado por la tarde de 2.00 a 4.00Biblioteca Lincoln

    Mmmm Hace tiempo que no ve buen arte. Caas cascadas y pbiloshumeantes? Tal vez el tema se refiera a la naturaleza. Por otra parte la caminatasera agradable. Decide hacerlo. Deja el peridico, se pone un abrigo y toma unosguantes.

    Lo saluda el olor mustio de los libros al trasponer las puertas de la biblioteca.Detrs del mostrador est sentada una bibliotecaria con su cabello recogido en unmoo y un lpiz detrs de su oreja. Un estudiante que tiene a sus pies unamochila tiene la mirada fija en una gaveta de fichas catalogadas. Una mesacubierta de viejas revistas Life le llama la atencin. Est por levantar la que tiene aTruman en la portada cuando ve un cartel que le recuerda el motivo de su visita.Dice: Caas cascadas y pbilos humeantes y le seala el camino hacia unapuerta. Cruza un pasillo, abre una pesada hoja de las dos que tiene la puerta demadera y entra por ella.

    Es una sala pequea de clima ntimo. Los estantes cubren las paredes y sobreellos hay hileras de libros. Hay una chimenea donde chisporrotea el fuego y un parde altos sillones con respaldar en forma de alas que invitan a pasar la tarde encompaa de un buen libro. Tal vez ms tarde, piensa usted. Primero el arte.

    Colocadas alrededor de la habitacin estn las pinturas. Todas enmarcadas.Realizadas en colores brillantes. Ubicadas sobre caballetes, en parejas y siempre

  • con sus reversos tocndose uno al otro. Pone sus guantes en el bolsillo del abrigo,cuelga este en un perchero y se dirige hacia el primer cuadro.

    Se trata de un retrato de un leproso. La figura central sobre el lienzo se inclinahacia adelante como un jorobado. Su mano carente de dedos, cubierta de trapos,se extiende hacia usted en ademn de splica. Un abrigo rado esconde toda sucara con excepcin de dos ojos llenos de dolor. La multitud que rodea al leprosoest sumida en el caos. Un padre est agarrando a un nio curioso. Una mujertropieza con sus propios pies al intentar alejarse precipitadamente. Un hombreecha sobre su hombro una mirada de indignacin mientras corre. El cuadro tienecomo ttulo la splica del leproso: Si quieres, puedes

    La siguiente pintura retrata al mismo leproso, pero la escena se ha modificadode forma dramtica. El ttulo est compuesto por una sola palabra: Quiero. Eneste bosquejo el leproso est de pie erguido y alto. Est observando su propiamano extendida: Tiene dedos! El velo ha desaparecido de su rostro y estsonriendo. La multitud que lo rodeaba no aparece; slo una persona est erguidaal lado del leproso. Usted no puede ver su cara, pero puede ver su mano sobre elhombro del hombre sanado.

    Esta no es una exposicin sobre la naturaleza , se dice al pasar al siguientecuadro.

    En este caso el pincel del artista ha captado a una mujer suspendida en el aireal saltar desde un lado de un desfiladero al otro. Sus ropas estn radas. Sucuerpo es frgil y su piel est plida. Se le ve anmica. En sus ojos puede verse ladesesperacin al esforzarse por alcanzar la pared del otro lado del can conambas manos. Parado en el borde est un hombre. Lo nico que usted puede verson sus piernas, sus sandalias y el borde de su manto. Debajo de la pintura estnlas palabras de la mujer: Si solamente

    Rpidamente usted se dirige a ver la siguiente escena. Ahora ella est erguida.El suelo debajo de sus pies descalzos es slido. Su rostro est lleno de vida. Susojos observan con cautela la medialuna de personas que la rodean. De pie, a sulado, est aquel que ella buscaba tocar. El ttulo? Sus palabras. Ten nimo

    El siguiente cuadro es surrealista. Domina la tela el rostro desfigurado de unhombre. El cabello anaranjado se retuerce sobre un fondo violeta. La cara seextiende hacia abajo y en su base se engrosa como una pera. Los ojos son unasranuras perpendiculares en las cuales danzan mil pequeas pupilas. La boca estabierta y congelada en un grito. Nota algo extrao: Est habitada! Cientos decriaturas aracniformes rien unas con otras. Sus voces desesperadas soncaptadas por el ttulo: Te conjuro por Dios que no me atormentes!

    Fascinado da un paso hacia la prxima pintura. Es el mismo hombre peroahora sus facciones estn serenas. Sus ojos han perdido su aspecto salvaje, sonredondos y suaves. La boca est cerrada y el ttulo explica la repentina paz:Liberado. El hombre se inclina hacia adelante como si escuchara con atencin.Su mano acaricia el mentn. Colgando de su mueca puede verse un aro dehierro y una cadena. Una cadena rota.

    En otro cuadro una mujer cuya ropa apenas la cubre est agachada ante unairado grupo de hombres que la amenazan con piedras. En el siguiente cuadro laspiedras, sin haber causado dao alguno, yacen en el suelo, desparramadas por el

  • lugar ocupado por una mujer que ha sido sorprendida y un hombre sonriente queest de pie ante unos dibujos trazados en la tierra.

    En una pintura un paraltico sobre una camilla anima a sus amigos a no darsepor vencidos al fijar su mirada en una casa que rebosa de gente. En la siguiente lacamilla est sobre los hombros del muchacho mientras sale saltando por la puertade la casa.

    En un cuadro un hombre ciego le grita a un rabino. En el siguiente se postraante aquel al que haba gritado.

    Las secuencias se repiten a lo largo de la galera. Siempre hay dos pinturasuna de una persona en trauma y otra d