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JVENES BUENAS MOZAS

CLAUDIO BERTONI

Poeta y artista visual chileno. Es autor de El cansador intrabajable (Devon, Inglaterra, Beau Geste Press, 1973); El cansador intrabajable //(Santiago de Chile, Ediciones del Ornitorrinco, 1986); Sentado en la cuneta (Santiago de Chile, Editorial Carlos Porter, 1990); Ni yo (Santiago de Chile, Editorial Cuarto Propio, 1996); De vez en cuando (Santiago de Chile, LOM Ediciones, 1998); Una carta (Santiago de Chile, Editorial Cuarto Propio, 1999). En el ao 1993 obtuvo la Beca Simon Guggenheim y en 1997 el Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura por Ni yo.

JVENES BUENAS MOZASC L A U D I O BERTONI

EDITORIAL CUARTO PROPIO

JVENES BUENAS MOZAS Claudio Bertoni Inscripcin N 128.592 I.S.B.N. 956-260-268-0 Editorial Cuarto Propio Keller 1175, Providencia, Santiago Fono (56-2) 2047645 / Fax (56-2) 2047622 E-mail: cuartopropio@cuartopropio.cl Produccin general y diseo: Rosana Espino Composicin: Producciones E.M.T Impresin portada: Andros Ltda. Impresin interior: LOM Ediciones

IMPRESO EN CHIL E / PRINTED IN CHILE 1" edicin, octubre del 2002 Queda prohibida la reproduccin de este libro en Chile y en el exterior sin autorizacin previa de la Editorial.

Bertoni en el jardn Claudio Bertoni vive solo en un pueblo junto al mar, compra el pan por las maanas, no gasta en bencina ni en tarjetas de crdito, no paga cuotas mensuales de nada, se alimenta con moderacin, no bebe alcohol ni fuma cigarrillos (casi) y, de hallarse en la Roma antigua, seguro que la dicha lo llevara a reposar lejos de ocupaciones, como la primitiva raza de los mortales, libre de toda usura, recolectando los frutos de su jardn con la prudencia del sabio. Bertoni tiene hoy la exacta edad que tena Horacio al morir y sabe, como el poeta romano, que la vida es breve y que mientras habla se le est escapando, envidioso, un trozo de vida. Quizs por eso su dilogo con los clsicos sea tan fecundo y delicado. Quizs por eso tambin su mirada en el presente asome tan resuelta. Bertoni da el mnimo crdito al porvenir y observa el mundo con el mismo gesto con que otros tragan aire, como si sus ojos fueran dos pulmones voraces. El tiempo, la vida, el amor, los afectos: todo se acaba. Slo quedan, para consuelo de consuelos, las mujeres. La cabeza del poeta las retiene infinitamente y gracias a eso respira. Pero los efectos del Ravotril a veces son ms fuertes y por las maanas lo extravan en sus ecos trillados. Entonces Bertoni se busca en todos los rincones posibles: en la agita de menta, en las manos gastadas de la cajera del almacn, en el retrato de esa primera mujer, la que no saba gritar, en las imgenes difusas de nalgas y calzones, hasta en sus cunetas de infancia se busca exhausto. Que alguien me salve, murmura, alla, y milagrosamente aparecen un

cuellito, una orejita, una guatita, una tetita ("es que si no usamos el diminutivo ahora/ que estamos vivitos y coleando unos/ y vivitos y culiando los ms afortunados/!...) cuando!?"), un pedacito de mujer que siempre termina por salvarlo. Bertoni le habla a la grabadora de bolsillo y deposita sus disquisiciones y soliloquios internos. As va armando este libro: con la intemperancia de los enamorados y la diligencia de los espas. Jvenes buenas mozas registra los devotos ejercicios de observacin practicados durante los ltimos aos por el autor de El cansador intrabajable. Mirar como un oficio, como el de vivir, como una mana, con la vertiginosa conciencia de la fugacidad. Se trata de una serie de textos protagonizados irrestrictamente por muchachas vistas y seguidas en la calle. Chicas de quince, de veinte o de cuarenta (aunque, seamos sinceros, el peak de Bertoni est en los jumper de diecisis). En estos escritos figuran -con carcter epigramtico en la mayora de los casos- colegialas, universitarias, ciudadanas comunes y corrientes, las tres Maras, una chilena morena y borrosa, las tres Gracias, una rubia en el Metro quitndose el suter, chiquillas piadosas, huesuditas inalcanzables, minifaldas, pezones, mejillas pudorosas, culos malos, culos distantes, culos lejanos, culos altos, culos tiernos, culos interiores, culos peludos, culos redondos (culos cual molinos de creacionista) y un observador eternamente conmovido. El protagonista de estos poemas es, claro est, un adicto a la belleza de las mujeres. Pero lo bello aqu admite erratas, porque la hermosura puede brotar de cualquier rincn.

El canon de la perfeccin ac no corre, "estoy/ harto de/ todas esas/ negras de todas/ esas rubias de todas/ esas mulatas enfermas de/ maquilladas de los videoclips./ Movindose/como si murieran!", alega en "Madera sin tallar". El empacho, sin embargo, no dura demasiado. Bertoni se vale entonces de la piel de estas buenas mozas para gritar su deseo en silencio: "se sientan/ en los asientos de atrs/ como si fueran diosas/ y apenas son hijas/ del huevn que va manejando", postula en el texto que da ttulo al libro. Y luego suscribe casi con rabia en "Inocente": "cree que su polerita blanca es inocente/ cree que sus blulllnes son inocentes/ cree que su caminadita/ con el cuellito estirado/ con los hombros echadltos para atrs/ y con el culito parado/ son inocentes!/ Ella misma/-la muy inocente-/ Se cree inocente". Hay un efecto perturbador en el gesto de Bertoni. Porque el autor no abandona completamente la perspectiva dolorosa que ha marcado su escritura. El goce de Jvenes buenas mozas viene, como en otras ocasiones, hermanado con esa soledad tan triste que es la ausencia. Todo se pierde, todo acaba, todo muere. Desde su orilla reglamentaria, el desasosiego urde sus muecas y advierte que esto es slo una tregua. "Nadie con quien compartir/ esta hermosa maana./ En vez de llorar de gusto/ dan ganas de llorar de pena", es la sentencia de "Eremita". La soledad y la ternura permanecen como pndulos atvicos en Bertoni y estos nuevos textos as lo reflejan: el poeta parece adorar tanto a las mujeres como su vida retirada. "Un lecho no triste y sin embargo casto", dira el latino Marcial en el extremo. "Hasta donde s, Bertoni es una especie de hippie que

vive a orillas del mar recolectando conchas y cochayuyos", escribe Roberto Bolao en un cuento de su libro "Putas asesinas". Y aunque Bertonl nunca ha recogido un cochayuyo en su vida, la imagen del Individuo en retiro no es del todo incierta. Seguro que de vez en cuando el poeta vislumbra alguna Conchita en la playa y la lleva a su jardn de las delicias para escuchar las olas entre sus paredes. O para no estaran solo. O quizs para estar solo, justamente. Porque l sabe bien que la soledad es ms antigua que nosotros y porque slo desde la soledad, amparado en sus epifanas Interiores, puede liberar sus estoicos arrebatos circunstanciales: "debo Irme de lo hmedo/ no quiero lamer una concha ms en la vida/ no quiero tener ni siquiera lengua/ no quiero chupar a nadie ms nunca/ Y no es por nada/ se trata simplemente de no mojarse de nuevo/ de no humedecerse de nuevo/ de no ser una cloaca de bofes jugosos de nuevo", juega a zanjar en "Debo irme". Jvenes buenas mozas es un libro de poemas. Pero es, como las anteriores creaciones del autor, una ventana abierta. Claudio Bertoni, uno de los poetas ms hondos, confesionales e Intensos de su generacin, Invita a los lectores, desde su codiciado e rrenunciable retiro, a contemplar el vrtigo y el trance de quien tiene nociones de la belleza y del amor soberanamente claras y hoy viene a imponer sus peculiares condiciones: "Yo aceptara el amor si fuera algo derecho y delgado, algo vertical y ascendente. Y seco, sobretodo seco./ Y por supuesto mudo". Alejandra Costamagna Septiembre, 2002.

I

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra de ir y venir entre ellas por las calles (Gonzalo Rojas)

ya no queda energa mental y ni siquiera seas del sincero deseo de alivianarle la mente al hombre bien perdido en el mundo de nalgas y calzones. (Evangelina Vigil)

esos bastardos no son buenos aman con los ojos, no con el corazn. (Nancy Gewolb)

A UNA DAMA

"hazte un moito" me dijo. por ti le dije me hara 27 moitos Uno en la cima del crneo como una erupcin volcnica o el surtidor de una pileta o el chorro de oro negro del petrleo Otro en la nuca como el tubo de escape largo y malva de un delfn o de una moto Y otro par -uno por cada oreja-como chapes de colegiala Y adems me hara un chape al centro del pubis larguirucho y caracoleado como cuerno de unicornio Y adems por supuesto 2 estalactitas negras y crespas una por cada axila Y me hara pequeos moos uno en cada falange

de los dedos de la mano de los dedos de los piescon los pelos de gorila que no tengo.

NO LA TOCAR JAMS

no la tocar jams llorar a su lado me desesperar me tirar las mechas y me alargar como un larguero a su lado pero jams la tocar! me arrastrar alrededor le dar la vuelta entera como este palito dificultosamente por el grueso tieso y el cuero a toda velocidad o a su alrededor Levantando polvo Levantando nubes pero jams la tocar!

29/10/89

todos miran descascararse a su mam en este caso esa morena como una uva que tuvo su peak a los 14 aos y ahora es casada y con una casa en Valparaso y dos nios y parece ms vieja aunque muchsimo ms hermosa que su mam. ella contempla muy bien descascararse a su mam. su mam se descascar definitivamente hace algunos das aunque hace tiempo que se viene descascarando. se baja de su ctroneta y se descascara y qu es lo que hace? nos muestra un ciego a la salida del hospital se le caen los dientes se queda dormida en fin, se descascara, y su novio la deja le dice te voy a buscar la escobilla de dientes sale y cierra la puerta detrs de s sale con su maletita y se va silbando a defraudar confianzas que callar.

ENCRUCIJADAS DEL AMOR

Tena los calzones negros en la mano La mirada soadora Me vio as a la pasada En un local del portal Fernndez Concha Qu podamos hacer? Yo le vi su riachuelo Ella vio mi riachuelo Y s