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  • 7/24/2019 Confesin belga

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    CONFESIN DE FE DE LAS IGLESIAS REFORMADAS DE LOSPAISES BAJOS

    (Confesin Belga)

    Artculo 1

    Todos nosotros creemos con el corazn y confesamos con la boca que hay unser espiritual, nico y simple, al que llamamos Dios, eterno, incomprensible,invisible, inmutable, infinito, todopoderoso; perfectamente sabio, justo, bueno yfuente superabundante de todos los bienes.Rom. 10:10, 2Cor. 3:17, Jn.4:24, Ef. 4:6; 1Tim. 2:5, Dt, 6:4, Mal. 2:10, Is. 40:28,Is. 40:18-25, Col, 1:15; 1Tim. 6:16, Sant. 1:17, Sal. 145:3, Is. 40:12, Is. 40:13-14,Is. 40, (13) 14, Mt.19:17, Jer. 2:13.

    Artculo 2

    A El le conocemos a travs de dos medios. En primer lugar, por la creacin,conservacin y gobierno del universo: porque ste es para nuestros ojos comoun hermoso libro en el que todas las criaturas, grandes y pequeas, son cualcaracteres que nos dan a contemplar las cosas invisibles de Dios, a saber, sueterno poder y deidad, como dice el apstol Pablo; todas las cuales sonsuficientes para convencer a los nombres, y privarles de toda excusa. Ensegundo lugar, El se nos da a conocer aun ms clara y perfectamente por su

    santa y divina Palabra, esto es, tanto como nos es necesario en esta vida, paraSu honra y la salvacin de los Suyos.Sal. 19:1, Rom. 1:20, Sal. 19:7; 1Cor. 2:9, 10, 1Cor. 1:18-21.

    Artculo 3

    Confesamos, que esta Palabra de Dios no fue enviada ni producida por lavoluntad de hombre alguno, sino que los santos hombres de Dios, siendoguiados por el Espritu Santo, la hablaron, conforme dice el apstol Pedro.Despus, Dios, por un cuidado especial que El lleva de nosotros y de nuestrasalvacin, mand a sus siervos los profetas y apstoles consignar por escrito Su

    Palabra revelada; y El mismo escribi con Su dedo las dos tablas de la Ley. Poresta razn, a tales escritos los denominamos: santas y divinas Escrituras.2Pe. 1:21, Sal 102:18, Ex, 17:14, 34:27, Dt. 5:22, Ex. 31:18.

    Artculo 4

    Tenemos las Sagradas Escrituras en dos libros: el Antiguo y el NuevoTestamento, y los llamamos libros Cannicos porque contra ellos no hay nada

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    que objetar. A stos se los enumera en la Iglesia de Dios del modo siguiente:Libros del Antiguo Testamento: Los cinco libros de Moiss, a saber: Gnesis,xodo, Levtico, Nme-ros y Deuteronomio; el libro de Josu, de los Jueces, yRut; dos libros de Samuel, y dos libros de los Reyes, dos libros de las Crnicas,lla-mados Paralipmenos; el libro de Esdras, Nehemas, Ester, Job; los Salmos

    de David; tres libros de Salomn, a saber: Proverbios, Ecle-siasts, y Cantar delos Cantares los cuatro profetas mayores: Isaas, jeremas (con suslamentaciones), Ezequiel y Daniel; y los doce profe-tas menores, es decir:Oseas, Joel, Ams, Abdas, Jons, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonas, Hageo,Zacaras, y Malaquas.

    Y los del Nuevo Testamento, son: Los cuatro Evangelistas; Mateo, Marcos,Lucas, y Juan; los Hechos de los Apstoles; las catorce cartas del Apstol Pablo,o sea: a los Romanos; dos a los Corintios; a los G-latas, a los Efesios, a losFilipenses, a los Colosenses; dos a los Tesalonicenses, dos a Timoteo; a Tito, aFilemn, y a los Hebreos; las siete cartas de los otros apstoles, a saber: la

    carta de Santiago, dos cartas de Pedro, tres de Juan, y la carta de Judas; y elApocalipsis del apstol Juan.

    Artculo 5

    nicamente a estos libros aceptamos por sagrados y cannicos, para regularnuestra fe segn ellos, para fundamentarla en ellos y con ellos confirmarla. Ycreemos sin duda alguna todo lo que est comprendi-do en ellos; y eso, no tantoporque la Iglesia los acepta y los tiene por tales, sino sobre todo porque elEspritu Santo nos da testimonio en nuestros corazones, que son de Dios; yporque tambin tienen la prueba de ello en s mismos; cuando advertimos que

    los ciegos mis-mos pueden palpar que las cosas que en ellos se han predicho,acon-tecen.

    Artculo 6

    A estos santos libros los distinguimos de los apcrifos, que son los si-guientes:

    El tercero y cuarto libro de Esdras, el libro de Tobas, Judit, el libro le laSabidura, Eclesistico, Baruc, lo que se ha aadido a la historia le Ester; laoracin de los tres mancebos en el fuego, la historia de Susana, la de la Imagende Bel y del Dragn; la oracin de Manass, y los dos libros de los Macabeos.La Iglesia podr leer estos libros, y tambin tomar de ellos enseanzas en tantoen cuanto que estn de conformidad con los libros Cannicos; pero carecen depoder y autor-idad par a apoyar en ellos algn artculo de la fe o de la religinCrist-iana, pues podran disminuir o contradecir la autoridad de los otros librossagrados.

    Artculo 7

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    Creemos, que esta Santa Escritura contiene de un modo completo la voluntadde Dios, y que todo lo que el hombre est obligado a creer para ser salvo seensea suficientemente en ella. Pues, ya que toda norma de culto que Diosexige de nosotros se halla all extensamente descrita, as no les es permitido alos hombres, aunque incluso sean Apstoles, ensear de otra manera que como

    ahora se nos ensea por la Sagrada Escritura; es ms, ni aunque fuera un ngeldel cielo, como dice el apstol Pablo (Gl. 1:8). Porque, como est vedadoaadir algo a la Palabra de Dios, o disminuir algo de ella (Dt. 4:2; 12:32; 30:6; Ap.22:19), as de ah se evidencia realmente, que su doctrina perfectsima ycompleta en todas sus formas, Tampoco est permitido igualar los escritos deningn hombre -a pesar de lo santos que hayan sido- con las Divinas Escrituras,ni la costumbre con la verdad de Dios (pues la verdad est sobre todas lascosas), ni el gran nmero, antigedad y sucesin de edades o de personas, nilos concilios, decretos o resoluciones; porque todos los hombres son de suyomentirosos y ms vanos que la misma vanidad.

    Por tanto, rechazarnos de todo corazn todo lo que no concuerda con estaregia Infalible, segn nos ensearon los Apstoles, diciendo: Probad losespritus si son de Dios (1Jn. 4: l). Asimismo Si alguno viene a vosotros, y notrae esta doctrina, no lo recibis en casa (2Jn. 10).1Tim. 3:16, 17, 1Pe. 1:10-12, Prov. 30:6, Gl 3:15, Ap 22:18-19, 1Tim 1:3, Gl.1:8, 11, 1Cor. 15:2, Hch. 26:22, Rom 15:4, Hch. 18:28, Dt. 12:32, 1Pe. 4:10-11,Luc. 11:13, Hch. 20:27, Jn, 4:25, 15:15, 1Tim. 1:13, Col. 2:8, Heh 4:19, Jn- 3:13-31, 1Jn, 2:19, Hbr. 8:9, 2Pe 2:1-19, Mt. 15:3, Mc. 7:7, Is. 1:12, Sal. 62:9, 2Tim.2:14, Mt. 17:5, Is. 8: 20, 1Cor 2:4; 3:11, Sal 12:6, Dt. 4: 5, 6, Efe 4:5, 1Jn. 4:1,2Jn, 10.

    Artculo 8Segn esta verdad y esta Palabra de Dios, as creemos en un solo Dios; el

    cual es una nica esencia en la que hay tres personas, real, -verdadera-, yeternamente distintas segn sus incomunica-bles atributos, y que son: el Padre,y el Hijo, y el Espritu Santo.

    El Padre es la causa, origen y principio de todas las cosas, tanto visi-blescomo invisibles. El Hijo es el Verbo, la Sabidura y la Imagen del Padre. ElEspritu Santo es el eterno Poder y Potencia, procediendo del Padre y del Hijo.De tal manera, sin embargo, que esta distincin no hace que Dios sea divididoen tres, ya que la Sagrada Escritura nos ensead que el Padre, y el Hijo, y elEspritu Santo, cada uno tiene su independencia, distinta por sus atributos; de talmanera, no obstan-te, que estas tres Personas son un solo Dios. As pues, essabido que el Padre no es el Hijo, y que el Hijo no es el Padre, y que asimismotam-poco el Espritu Santo es el Padre, ni el Hijo. Entretanto, estas Perso-nas,tan distintas, no estn divididas, ni tampoco mezcladas entre s. Porque el Padreno se ha encarnado, ni tampoco el Espritu Santo, si-no solamente el Hijo. ElPadre nunca ha sido sin su hijo, ni sin su Espritu Santo; porque los tres son co-

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    eternos en una sola misma Esen-cia, All no hay primero, ni ltimo; porque lostres son uno solo en verdad, en potencia, en bondad y en misericordia.1Cor 8 6, Jn 5:17-18, 32, 36-37, Col, 1:15-18, 1Cor, 1:24, Jn 1:14, 1Jn. 1:1, Ap19:13, Prov. 8:22, Heb. 1:3, Mt. 28:19; 3:16-17, Jn. 1:14; Miq. 5:2.

    Artculo 9Sabemos todo esto, as por los testimonios de la Sagrada Escritura, co-no

    tambin por sus operaciones, y mayormente por aquellas que en nosotrossentimos. Los testimonios de las Sagradas Escrituras, que nos ensean a creeresta Santa Trinidad, estn descritos en muchas partes del Antiguo Testamento:los cuales no es necesario enumerar, sino solo elegir con discernimiento o juicio.

    En Gn. 1:26-27, Dios dice: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme anuestra semejanza... Y Cre Dios al hombre a su imagen, varn y hembra loscre. Asimismo, Gn. 3:22b: He aqu que el hombre es como uno de nosotros. De

    ah resulta evidente que hay ms de una persona en la Divinidad, cuando Eldice: Hagamos al hombre a nuestra semejanza; y despus nos Indica El launidad, cuando dice: Y cre Dios. Bien es verdad que El no dice cuntas son laspersonas que hay; pero lo que para nosotros es algo oscuro en el AntiguoTestamento, est muy claro en el Nuevo. Pues, cuando nuestro Seor fuebautizado en el Jordn, fue oda la voz del Padre, que deca: Este es mi Hijoamado; el Hijo fue visto en el agua, y el Espritu Santo se manifest en forma depaloma. Adems, en el bautis-mo de todos los creyentes fue instituida por Cristoesta frmula: Bautizndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del EsprituSan-to. En el Evangelio de Lucas, el ngel Gabriel dice a Mara, la madre delSeor, lo siguiente: El Espritu Santo vendr sobre t, y el poder del Altsimo te

    cubrir con su sombra; por lo cual tambin el Santo Ser que nacer, serllamado Hijo de Dios. Asimismo: La gracia del Seor Jesucristo, el amor de Diosy la comunin del Espritu Santo sean con todos vosotros. Y Tres son los quedan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espritu Santo; y estos tres sonuno. En todos estos lugares se nos ensea sobradamente, que hay tres Perso-nas en una nica