número 3 vuelapluma

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Revista VuelaPluma - N3

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  • 1Ejemplar gratuito

    N 3

    Noviem

    bre . 2014

    Poesade Irina

    Garca

    y Eduardo Ko

    rvinian

    Ciencia

    FiccinCaptulo

    3 de

    Soldados de Ac

    ero

    Diseo de portada:Germn Poggetti

    Fotografade Mercedes Sacedoy Miriam C.C.

    Fantasa

    Captulo 2 de

    Sueo de Media

    Noche

    Y mucho ms...

  • Escribes?Dibujas?

    Te gusta el arte. la fotografa, el diseo...?

    Con nosotros puedes publicar todo lo que quieras,siempre que sea original

    No nos importa que seas principiante, amateur o todo un experto

    Enva tus trabajos a

    vuelapluma@revistavuelapluma.comy participa en los siguientes nmeros

  • 3Revista Vuelapluma

    Nmero 3. Revista bimensual.Noviembre 2014

    Quienes somos

    Direccin: Noe C. Castillo (@NoeCC)

    Colaboracin: Tanis Barca (@Tanis_Barca) Adri Stelios Moreno (@AdriStelios)

    Miriam C. Castillo (@MiriCC_21)

    Correccin: Tanis Barca

    Maquetacin: Noe C. Castillo

    Pginas colaboradoras: La Era de las Mariposashttp://mipropiahistoria92.blogspot.com.es/

    Ilustracin de la portada: Germn Poggetti.

    Los principios de VuelaPluma

    Este es un ejemplar gratuito, realizado con fines culturales y divulgativos. Queda prohibida su venta o comercializacin, o difusin que pueda tener fines comerciales.

    Revista VuelaPluma pretende publicar los trabajos escritos, plsticos o fotogrficos de artistas tanto prin-cipiantes como experimentados, sin dejar fuera ningn estilo ni gnero.

    En esta revista no se publicarn trabajos con dere-chos de autor registrados, derivados de otras obras ya comercializadas. Es decir, no se publicar ni fanart ni fanfiction.

    Todos los trabajos publicados en cualquier nmero de VuelaPluma pertenecen a sus respectivos autores, cuyos nombres o alias aparecern junto a l.

    Dichos autores no nos ceden sus derechos de autor en ningn momento, si no que nos otorgan el derecho a publicar la obra de forma ntegra y gratuita, en uno o varios nmeros de la revista.

  • 4Introduccin

    La Silla del Director

    La Taza del Caf

    Desde el da que conoc la existencia del proyecto VuelaPluma me he sentido muy emocionada y volcada en este, aunque no ha sido hasta el ltimo mes cuando he decidido coger las riendas de las re-des sociales como nueva ayudante de la revista. Primero, agradecer a todos por la colaboracin y las ganas que le echis a cada nmero nuevo, adems de los comentarios y de los mensajes de nimo en las redes sociales.

    Segundo, agradecer tambin a todos los que nos dais una oportuni-dad para que esto salga adelante y a todos los que confas en nosotros con cada nuevo nmero. Si es cierto que necesitamos mayor difusin y colaboradores, pero s que con la ayuda de todos vosotros conse-guiremos que este proyecto al principio tan pequeo consiga ser algo cada vez un poquito ms grande.

    Miriam C. C.

    #LaWeb

    Nmero 3! Por fin hemos conseguido sacar el siguiente. Ya llevamos medio ao en activo, recibiendo vuestros trabajos y creciendo cada vez ms.

    A este nmero le hemos inten-tado dar un cambio de esttica, con unas lneas o rectngulos de color para unificar las secciones entre ellas, qu os parecen? Va-mos probando con los diseos, hasta que demos con algo defi-nitivo. Al fin y al cabo, estamos empezando, no?

    Adems, este noviembre, la emi-sora de radio Almenara me hizo una pequea entrevista sobre Vue-laPluma. Fui al estudio, me hicie-ron unas preguntas y sali en di-recto! Qu ilusin, fue una tontera con poca difusin, pero al fin y al cabo, VuelaPluma va creciendo.

    Este nmero ha sido mucho ms largo de lo que esperaba. Al principio dud de si llegara a las 30 pginas, pero al final las ha pasado con creces.

    Muchas gracias, como en cada nmero, a todos los que nos ha-bis enviado vuestras colabora-ciones, y a los que nos dais di-fusin en las redes sociales. Ah!, y hablando de redes sociales, le doy una calurosa bienvenida a Miriam, nuestra recin incorpo-rada Community Manager (qu bien suena, eh?)

    Esperamos que disfrutis de este nmero!

    Noe C. Castillo

    Bienvenidos al nmero 3 de Vue-laPluma! Gracias por seguir parti-cipando y leyendo la revista, es lo nico que nos salva de morir y caer en el olvido. Aunque siga pensando que la revista ni siquiera es mensual, el tiempo siempre pasa volando y al final terminamos revisando las cosas de ltima hora. Por lo menos yo, que soy un poco desastre.

    Taza del Caf os anima desde el escritorio para que continuis es-cribiendo, dibujando, fotografiando a vuestro gato, pero tambin a que os comuniquis con nosotros. Qu os ha gustado ms en estos tres n-meros? Qu mejorarais? Os gust mucho un relato y queris notificar al autor? Se puede! Nuestro buzn de sugerencias, agradecimientos y peticiones est abierto veinticuatro horas al da, siete das a la semana.

    Y os traemos una ideas para espa-cios nuevos de artculos en la revista, que podremos ir construyendo para el prximo nmero, ya sea sobre el mundo editorial, consejos sobre escritura, etc. Qu no sabes cmo utilizar un flashback en un relato? Nosotros te ayudaremos. Necesi-tas gua para la construccin de un personaje? Tambin podemos ayu-darte!

    No dudis, esto quiz pueda abri-ros luego otra puerta an ms gran-de que la nuestra. Seguid envindo-nos trabajos, no rechazamos a nadie y aunque la calidad del borrador sea regulera, te echaremos una mano para ayudar a mejorar.

    Y ahora... A leer! Vuestro esfuer-zo lo merece!

    Tanis Barca

  • 5Y, qu es lo que quieres? concluy, nunca mejor, con una pregunta tan simple.

    l guard silencio. Haba recuperado su rostro serio y la miraba fijamente a los ojos. Nunca supo por qu, ella fue capaz de sostener su mirada. Sus corazones co-menzaron a agitarse. No latan al unsono. l, grave y ella, agudo, tocaban distinta meloda. Sin distorsiones ni discordia: sus diferentes ritmos y sonidos armonizaban a la perfeccin. Como sus propias diferencias.

    Pasaron... Qu? Minutos? Horas? Edades?

    Tiempo.

    Ellos se miraban fijamente a los ojos, ajenos a la cual-quieridad.

    l vio fuego. Fuego y luz que iluminaban todos y cada uno de sus oscuros callejones. Vislumbr cario y dulzor en aquel esplndido color, no de sus ojos, de su mirada. Descubri un jardn an ms verde, unas flores an ms vivas. Y, de todos los colores, destacaron los suyos: os-curo sobre negro.

    Ella vislumbr amor, como si observara a travs de una estrecha rendija, en sus oscuros ojos. Verdadero amor y algo ms: la oscuridad esconda una extraa profundidad que quiz se perdiera en lo infinito. Des-cubri la magia que habitaba en los ojos de tan extrao muchacho y se dej llevar por una sensacin, otra de las que poetas y msicos continan sin saber describir. Y ella tampoco.

    No s qu pas a continuacin, pero me temo que ellos recuerdan cada instante como cada centmetro de su propia piel.

    Y s otras cosas.S que aquella noche se besaron y se abrazaron. As

    permanecieron, como si tuvieran miedo, pnico a alejar-se, l de ella, ella de l.

    Como si el viento pudiera interponerse entre ambos, como si, al separarse, la realidad se rompiera en mil pe-dazos. Porque fue real... verdad?

    Eso se pregunt l durante el resto de su vida.Como si no existiera nada ms en el mundo, los

    dos se miraban fijamente, evadidos por completo de la realidad. Corazones agitados, miradas sinceras y mie-do a los abismos. Como si aquel instante fuese nico, irrepetible.

    Sin duda lo fue.

    Tambin s que desde aquel da, los rizos de ella no dejaron de interferir ni un slo da entre sus labios y sus besos: como rojo entre un rojo ms intenso.

    S que l dej de dormir y que, noche tras noche, se dedic a, en un vano intento por describir la perfeccin, poetizar aquel instante. Tras varios cuadernos ya sin ho-jas y una gran frustracin, dej de pretender imposibles y habl, como todos los dems poetas, de sentimientos y de rosas. Y de ella.

    Un instante haba cambiado su vida. En realidad no dej de ser como era, pero siendo as, cambi casi por completo. La noche, que ahora pareca tan lejana, per-maneci siempre en su recuerdo, entre suspiros y oscu-ridades.

    Ella descubri el verdadero significado del amor y de los besos. Comprendi la danza (algo a lo que su profe-sor estuvo muy agradecido) y bail con el alma. En sus ratos de soledad, compuso obras inacabadas de sonrisas y de flores, tantas, que llen su carpeta de partituras.

    As fue: el amor los transform y ellos apenas se per-cataron.

    Cunto tiempo pas? Semanas? Meses? Siglos?Tiempo.Ninguno de los dos perdi el tiempo contando los

    das, las semanas o los meses. Tampoco se preocuparon por fechas especiales ni se hicieron regalos en los das indicados. l nunca le entreg rosas y ella no era don-cella ni rosada.

    Hay algo que quiero pedirte: no busques en sta una historia de amor perfecta. La perfeccin no existe y el amor, imposible, no podra juzgarlo. Pero s hubo un tipo de perfeccin en esta historia: el de todas y cada una de las historias de amor; un tipo de perfeccin que no est sujeto a leyes ni a estructuras. Una perfeccin nica y simple que oculta y disimula los desperfectos de la realidad:

    La perfeccin del amor que sobrepasa las barreras del tiempo y de la muerte.

    Es algo difcil de explicar y ms an de comprender. Tal vez si lo has vivido puedas llegar a entenderlo, pero no en su sentido ms profundo. El sentimiento de paz y a la vez intranquilidad, cmo se llama? Tiene nombre la desaparicin de las dificultades, los no obstculos al apoyarte en el hombro de la persona a la que amas? Y el fuego que recorre tu pecho cuando pasea su mano por tu espalda o juega con tu pelo?

    Relato lricoRelato Sin NombreMaRTN J. Zuba

  • 6Y ah estn los poetas, los msicos, los bailarines y los pintores. Aqu, en esta parte de la historia, entra en esce-na un a